All posts by F. Javier Goitia Padilla

Profesor del Seminario Evangélico de Puerto Rico de Teología Sistemática y Homilética. Pastor de la Iglesia Evangélica Luterana Del Buen Pastor, en San Juan, Puerto Rico. Graduado de la Escuela Luterana de Teología de Chicago (Ph.D, Th.M) y del Seminario Teológico Luterano de Filadelfia (S.T.M., M. Div.).

Posted On mayo 20, 2015By F. Javier Goitia PadillaIn Liturgia, Pastoral, Teología

La vida de un sermón

Nace de un suspiro. De un suspiro cansado el domingo por la tarde. Todavía se escuchan los cánticos y las oraciones de la mañana. Todavía gotean los textos y el salmo del día. Se comentan en el almuerzo-cena o en la conversación familiar en el balcón. El reposo dominical siempre tiene enredado entre sus palabras las del sermón, porque los sermones siguen a la gente a sus casas. Especialmente a la familia pastoral. La crítica familiar es honesta y asertiva. Sin sordina. Los comentarios le sirven de posludio al sermónRead More

Posted On enero 8, 2014By F. Javier Goitia PadillaIn Biblia, Opinión, Teología

The Hunger Games

Lucas 2:15-20 “La esperanza es lo único más poderoso que el miedo”, le dijo Snow, el presidente del reino totalitario de Panem, a Seneca Crane, el director de los Hunger Games. El comentario lo hace Snow para educar a Seneca en cuanto a la razón misma de los juegos: frente a la rebelión pasada de los distritos, los juegos se establecen  como premio/castigo de parte del reino totalitario. Los juegos deben fomentar alguna esperanza, pero no mucha, de modo que motive a los súbditos a participar pero que los mantengaRead More

Posted On mayo 9, 2013By F. Javier Goitia PadillaIn Opinión

Mi abuela: Una mirada a la doctrina de Dios

Siempre estaba ocupada. Ocupada con lo de otros. Su caminar era pausado y algo triste pero escondía una actividad y reflexión inmensas. Sus espejuelos escondían unos ojos de caramelo pequeños, pero alertas y vivos, siempre observando las peripecias y aventuras de la familia. La imágenes que más recuerdo de mi abuela son en la cocina, con un traje algo desteñido, los espejuelos a media nariz, saboreándose lentamente un mango; por las noches, a veces pasada la media noche, reclinada y medio dormida en el sofá con su silueta marcada enRead More