Posted On 28/04/2020 By In Opinión, portada, Red Crearte With 436 Views

Bailaremos nuevamente | Gerardo Oberman

En estas semanas, agobiados y agobiadas por una situación que tal vez nunca hubiéramos imaginado, transitando la angustia del encierro, sobrellevando el temor al contagio, acompañando a quienes en nuestras familias son las personas más vulnerables, aplaudiendo a quienes le ponen el cuerpo a cuidarnos y a garantizarnos la salud, luchando con nuestras economías quebradas, ejercitando la solidaridad de muchas formas, de pronto sentimos que el mundo es solo la pandemia, el COVID-19 que jamás olvidaremos.

Casi ni recordamos que hace poco menos de cuatro meses celebrábamos la Navidad y que hubo un 31 de diciembre con brindis y buenos deseos y esperanzas para el nuevo año que llegaba.

La Semana Santa y la Pascua pasaron como un suspiro y apenas si tuvimos ocasión de celebrar con gratitud que creemos como personas de fe en el triunfo definitivo de la vida sobre toda forma de muerte, que confesamos que la vida está revestida de eternidad desde el instante en que Jesús nos abraza en su gracia.

No podemos imaginarnos cómo serán los meses por venir, aunque suponemos que el mundo que conocimos hasta ahora ya no será el mismo ni debe ser el mismo. Muchas cosas van a cambiar y otras deben cambiar para siempre. El mundo del egoísmo y de la ambición sin escrúpulos debe dar paso a una humanidad basada en la solidaridad y en el compartir, a partir de una teología de lo suficiente. La afirmación reciente de Noam Chomsky sobre esta pandemia, claramente indica la necesidad de abordar la construcción de un nuevo paradigma de relaciones humanas, dado que lo que la pandemia desnuda es “otro fallo masivo y colosal de la versión neoliberal del capitalismo”

Mi esperanza, al menos va orientada hacia ese horizonte de transformación radical de la realidad impregnada de muerte en la que hemos vivido ya por demasiado tiempo, suspirando con resignación o lanzando algunas pocas proclamas proféticas sin demasiado arraigo ni siquiera en nuestras propias comunidades de fe.

Quizá ahora, ante lo evidente, ante la tragedia, ante la muerte, ante la impotencia frente a un adversario que socava las bases del sistema neoliberal globalizado, la mirada de quienes no creían en los cambios posibles, pueden iluminarse y comenzar a sentir que lo nuevo no es solo una quimera, que la solidaridad no es apenas utopía, que el proyecto inclusivo de Jesús y la justicia del plan divino para la humanidad no son imposibles.

En ese espíritu, nutrido de esa esperanza, hace unos días escribí esta canción que les comparto con toda humildad. Las palabras cobraron vida en la música de Horacio Vivares, amigo y compañero de caminada de muchos años.

Si la quieren escuchar, he insertado el video a continuación.

Que podamos andar hacia el porvenir con luminosa fe.

 

Bailaremos nuevamente

Volveremos a las calles
a bañarnos de la luz,
bailaremos nuevamente
ya libres y en plenitud.
Cantaremos con mil voces,
olvidando la soledad;
los abrazos, las miradas
pintarán otra realidad.

Si tu gracia nos corona
y aprendemos a vivir,
si entendemos que cuidarnos
es el rumbo que hay que seguir.

Cuidaremos nuestra casa,
nuestra tierra, nuestro hogar,
andaremos otras sendas
de encuentros, justicia y paz.
Sonreiremos como nunca,
llena el alma de gratitud,
y será libre la vida
de la muerte y de toda cruz.

Si tu gracia nos corona
y nos abraza tu amor,
todo, todo será nuevo,
¡será nuestra resurrección!

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