Posted On 05/08/2014 By In Biblia, Opinión, Teología With 3742 Views

Carta de Juan Stam a Tom Hanks: sobre arsenokoitai

5 de agosto de 2014

Querido amigo Tom:

Aprecio mucho el tono moderado y respetuoso de tu reciente artículo en Lupa Protestante como también en nuestra extensa correspondencia en recientes semanas. Admiro la firmeza de tus convicciones y la amplitud impresionante de tus conocimientos. Gracias también por todos los materiales que me has enviado en estas semanas. Por otro lado, tu conoces mi compromiso con la exégesis histórica, como base de las relecturas para el actual mundo nuestro del siglo XXI. Doy gracias a Dios por nuestra amistad, que ya lleva muchas décadas.  Por eso te voy a hablar con total franqueza, «sin pelos en la lengua pero con amor en el corazón».

(1) Para comenzar, creo que el argumento de Dale Martin sobre la «falacia etimológica», que tú citas al inicio de tu artículo, se basa en una confusión. El análisis etimológico es diacrónico, no sincrónico, y el peor error etimológico consiste en adoptar un significado arcaico (diacronía) que ya no circula en el habla del pueblo (sincronía). Un argumento etimológico para arsenokoitês estudiaría el origen e historia del vocablo arsên a través de los siglos, lo mismo de koitês y de la nueva palabra compuesta; pero ambos términos eran ampliamente conocidos en el mundo de Pablo y de los lectores del primer siglo, y la nueva palabra compuesta, que parece ser un neologismo sin más origen ni historia que la mente creativa de Pablo, también quedaría fácilmente inteligible sin la menor necesidad de etimología. La etimología es una disciplina respetable pero no nos ayuda nada para entender arsenokoitai en 1 Cor 6:9, ni hace falta.

En español e inglés, la gran mayoría de las palabras compuestas son fácilmente inteligibles, sin etimología ni más citas.[1] Para ilustrar más claramente mi argumento, tomemos como ejemplo la palabra compuesta, «lavacarros». «Lavar» es del latín «lavare» y significa «limpiar algo con agua u otro líquido». El vocablo «carro» (del latín carrus,y éste del galo carros) se refería originalmente a un vehículo de dos ruedas, especialmente para fines militares («los carros de Faraón»). Pero el término «lavacarros» se entiende sin nada de esa etimología.

Entendida así la falacia etimológica, creo que aparece un caso de lo mismo en el siguiente párrafo tuyo y otros puntos de tu artículo, en la interpretación de pornos como «prostituto (msc)». Aunque originalmente pornos  surgió como masculino de pornê (prostituta), un sustantivo mucho más común, con el tiempo perdió ese significado, que no aparece en la LXX, los papiros, el Nuevo Testamento ni los Padres Apostólicos, donde pornos significa «fornicario, persona sexualmente desordenada».[2] En dicho caso, si no me equivoco, el sentido de pornos como «prostituto (msc)» ya no circulaba en el uso lingüístico del primer siglo y no estaría dentro del campo semántico del término para Pablo y sus lectores. Entonces emplear ese significado arcaico para interpretar pornos en el primer siglosería un claro ejemplo de la falacia etimológica.[3]

(2) La mayoría de las palabras compuestas se explican solas, sin necesidad de etimología ni otros textos.[4] Pero hay también otros datos y casos que corroboran la interpretación prima facie de arsenokoites:

Con este término Pablo está parafraseando la versión griega de Lev 18:22 en la LXX, la Biblia de los cristianos del primer siglo. De la versión griega, meta arsenos ou komêthêsê koitên gunaikeian, Pablo parece haber juntado las dos palabras clave de ese texto para acuñar este neologismo con el mismo significado que el texto de la LXX. (Espero que hayas estudiado mis cuestionamientos de la interpretación de Lev 18:22 y 20:13 como prohibición del incesto, juanstam.com 1.3.2014. Apreciaré mucho tu reacción).

Además, en el griego existían muchas otras palabras compuestas con una estructura idéntica o parecida, que se conocen como términos X-koites en las que el primer componente identifica el objeto del acto sexual (p.ej. la madre), el segundo define el acto mismo (coito) y el género del término indica el sexo del sujeto/actante. Entre esos términos aparece mêtêrkoitês (varón que tiene sexo con su madre), doulokoites (que tiene sexo con esclavos), polukoitês, polukoinia, polukoiteô (dormir con muchos hombres o mujeres; cf. polukoimêtes, que duerme mucho), arsenothêlus y androgunos (hombre-mujer; hermafrodita), arsenomanês (loco por los hombres), arsenôma (semilla de varón) y arsenomixio, arsenomiktes, el sexo entre dos varones.[5] En las palabras compuestas con koites, hay una referencia al acto sexual en sí, sin referencia necesaria a opresión, injusticia o daños a otros/as. Estos paralelos confirman que arsenokoitai significa «varones que tienen sexo con otros varones».

Para concluir, me parece contundente la evidencia de Policarpo, ad Cor 5:3.

(3) Aunque Dean Martin propuso analizar todos los casos de arsenokoitês en los tres primeros siglos, omitió, inexplicablemente, la primera de todas las referencias patrísticas. En tu artículo para Lupa, tu afirmas que aquí «Policarpo simplemente cita 1 Co 6:9 [y] que agrega escasa evidencia independiente». Al contrario, querido Tom, es una evidencia tan importante o más importante que las fuentes que cita Martin. Veamos el texto:

Igualmente, que los jóvenes sean irreprensibles [amemptoi] en todo, teniendo cuenta, ante todo, de la castidad [agneia] y sofrenándose de todo mal [jalinagôgountes]. Bueno es, en efecto, que nos apartemos de las concupiscencias [epithumía] que dominan en el mundo, porque toda concupiscencia milita contra el espíritu, y ni los fornicarios [pornoi], ni los afeminados [malakoí] ni los deshonestos contra naturaleza [arsenokoitai]han de heredar el reino de Dios.[6]

a) Esta es la primera mención extra-bíblica de arsenokoitês y la única en los Padres Apostólicos. Esto es sumamente importante, porque después, con los Padres Apologistas, comenzaron procesos de mutación radical del cristianismo, especialmente en Alejandría pero también en Antioquía y Roma. Una evidencia de estos cambios drásticos fue la acusación de Hipólito contra los obispos de Roma a inicios del siglo tercero, de haber abandonado la tradición apostólica.[7]

b) Martin afirma que «la única forma confiable de definir una palabra consiste en analizar su uso en tantos contextos como fuere posible». Eso es falso, porque otras claves de interpretación pueden también hacer su aportación a la exégesis. He mostrado, creo, que los componentes de una palabra compuesta pueden ayudar grandemente, y a veces, al ser necesario (p.ej. un hapax legomena), pueden indicar el significado de un término (limpiabotas; sunrise, sunlight etc.) sin que aparezca en ningún otro contexto. Además, Martin estudia el término de forma aislada, desconectado de su campo semántico de sinónimos y antónimos. Tampoco se trata del mayor número de casos y contextos, como asunto matemático, y menos aún si uno escoge unos casos y omite otros. Y finalmente, muchos de los casos que analiza Martin están demasiado alejados de Pablo, tanto en el tiempo como en la cultura y la mentalidad, Al contrario de los «contextos independientes» que busca Martin, debemos privilegiar más bien los pasajes más afines con el contexto original.

c) Policarpo escribe esta exhortación en 107-8 d.C., a pocas décadas de la muerte de Pablo y a inicios del período de los Padres Apostólicos. Escribe a la comunidad cristiana de Filipos,  con exhortaciones muy específicas para las esposas y las viudas (cap. 4), los díáconos (5:1-2), los jóvenes y vírgenes (5:3), los ancianos (6:1-2) y para todos (6:3). Policarpo, en su larga vida (ca. 69-155), según Ireneo fue discípulo del apóstol Juan y pudo vivir los acontecimientos de finales del primer siglo y primera mitad del segundo. Escribe desde el contexto de las mismas comunidades de fe que conocían los apóstoles del Nuevo Testamento.

d) Lejos de ser una mera cita verbal de tres palabras de 1 Co 6:9, Policarpo sitúa esta cita en un amplio contexto que revela mucho sobre la interpretación del pasaje original.  Es una extensa exhortación a los jóvenes de

Corinto sobre su conducta sexual, de tono moralista, sin referencia a otros temas ni mención de otros vicios que aparecen en la lista de 1 Cor 6:9.

e) Policarpo omite de la lista de Pablo todos los vicios no-sexuales, y rodea el término arsenokoitai de seis términos del vocabulario sexual (amemptoi, agneia, jalinagôgountes, epithumía, pornoi, malakoi.)[8] Es significativo que aquí, en este primer ejemplo, arsenokoitai aparece entre los pecados sexualessin la menor referencia a lo económico ni a daños a otras personas. Eso indica que Policarpo condenaba el sexo entre varones por sí mismo y no por sus consecuencias.

f) La frase «no heredarán el reino de Dios» muestra que Policarpo está recordando el texto de 1 Cor 6:9, pero sorprende la ausencia de la mención de los adikoi (injustos, impíos) que algunos usan para distinguir entre arsenokoitai injustos que no heredarán el reino y arsenokoitai justos que sí lo heredarán. (Favor de leer mi cuestionamiento de esa exégesis de adikoi en «Exégesis bíblica y homosexualidad: La justicia del Reino como clave hermenéutica para 1 Cor 6:9-10»,  juanstam.com 1.3.2014). Apreciaré grandemente tus reacciones).

Bueno, apreciado amigo Tomás, tengo muchísimas preguntas más pero estas dos — la falacia etimológica y el pasaje de Policarpo — me parecen las más urgentes.

Creo que tú ya sabes que mi preocupación es por la exégesis científica por medio del debate crítico, dentro de la lucha contra la homofobia. Mi esperanza es que con el tiempo la comunidad exegética mundial, con su amplia diversidad (Católicos/as, evangélicos conservadores/as, evangélicos radicales, liberales, y LGBT’s), nos lleve a cierto consenso sobre las preguntas básicas. Eso ha pasado de manera impresionante en la interpretación del Apocalipsis, lo que me da esperanza también para este otro tema.

Un gran abrazote,

Juan

 

[1] Esto  es aun más cierto en el alemán, donde abundan las palabras compuestas.

[2] Danker (p. 855) menciona sólo a Aristófanes para el significado de «prostituto». En Sir 23:16ss, Jos LegAll 3:8 y Tat 34:4, que menciona también, pornos no significa prostituto. Como significado de pornos en el NT (sincronía) Danker da «fornicario, sexualmente inmoral» y un sentido político-económico de una variante en Ap 17:5.

[3] Sospecho, y no es más que olfato, que puede haber falacia etimológica también detrás de la limitación de arsenokoitês al sexo anal.

[4] Ejemplos: guardafronteras, guardacostas, robacarros, limpiabotas etc. ad infinitum; en ingles sunrise, sunset, sunshine, sunlight, sunburn, suntan.

[5] Fuente: diccionarios de Danker, Liddell-Scott-Jones. y otros.

[6] La traducción es de Daniel Ruiz Bueno, Padres Apostólicos (Madrid: BAC 1967 p.665). Agregué entre corchetes las palabras griegas del texto original.

[7] Ver John E. Stam, Episcopacy in the Apostolic Tradition of Hippolytus, (Basel, Friedrich Reinhadt 1969):

[8] De los cuatro vicios sexuales de 1 Cor 6:9 Policarpo menciona sólo tres, omitiendo moijoi quizá porque escribe a los jóvenes.

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