Posted On 11/12/2012 By In Teología With 5703 Views

¿Cómo sabemos que Dios está con nosotros? Lectura para la humildad y abrazar el Misterio

‎»La teología más profunda y más seria es la más sencilla,

la que puede entender cualquiera»

Karl Rahner

Todo esto sucedió en cumplimiento de lo que el Señor había dicho por medio del profeta: Una virgen quedará embarazada y dará a luz un hijo, a quien llamarán Emmanuel, que significa “Dios con nosotros”. Mt 1,22-23

Que Dios se ha vuelto en propiedad y exclusividad de muchos, no es cosa que  sorprenda. Desde las religiones y la experiencia personal, Dios se ha convertido en una cuestión individual, la que podría tener su lugar, pero cuando la experiencia cruza las fronteras de la propiedad privada, Dios se ha vuelto “mio” y se conjuga solo en primera persona; al menos que se acepten las reglas de mi propio camino, ya que “fuera del mio” no se puede llegar a él. De allí que muchos, para evitar la osada manipulación de Dios y su nombre, prefieran referirse a él como el Misterio.

El conocer, poder y tener

Resulta que los seres humanos con nuestra limitada comprensión nos apropiamos de Dios, para reflejar nuestros deseos, ideales y anhelos. Unos se expresan con el “Dios me dice”, otros con el “Aquí está Dios”, y no falta quienes opten por afirmar “allá no puede estar Dios”. Más, siendo honestos y colocando nuestras limitaciones con sus ignorancias en su lugar, conscientes de la herencia occidental de la teología en su sed de saber, es mejor renunciar a la osadía de conocer a Dios; por la actitud de acoger y participar del encuentro con el Misterio. No sé trata si Dios es como pensamos o nos imaginamos, se trata de disfrutar su misterio, dejarnos abrazar por él. Así el camino no será la competencia o la búsqueda de la verdad (según cada religión); sino el participar juntos de la experiencia de percibir, que Dios se ha hecho real entre nosotros.

Que no se me malentienda, no planteo una renuncia a la inteligencia de la fe como antagónica al sentido humano por acoger a Dios desde la pereza intelectual; más bien propongo asumir otro camino, aquel que renuncia a hacer de Dios su posesión y desea que Dios sea todo y en todos. Ya que por las vías del conocer, que equivale a poder, y todo poder desemboca en un tener, Dios se vuelve sujeto de consumo para quienes cuentan con las facultades y posibilidades de acceder a él. Pero el Misterio no se compra ni estudia, se contempla.

El nosotros del pueblo

Ya de por sí la situación de José se ponía como solemos decir “color de hormigas”, aun con la visita del ángel, no era un escape o fuga de la realidad, sino una manera de animar, un acompañar desde la realidad. ¿Qué era cosa de Dios? Es el gran misterio para José, tanto que el trato del angélico se hace entre el inconsciente del sueño, ¡semejante estado se requería para asimilar el asunto! Si es cosa de Dios o del diablo, aun no lo comprende José, claro para quienes ya saben el final de la película el asunto está claro, pero entendamos al hombre que acaba de recibir la noticia que será padre de un hijo que no es suyo.

Lo que a primera instancia comprendió José fue que se trataba de un asunto humano y pecaminoso, era cosa de otro hombre, y ante lo que se debe ser consecuente: mejor dejar a María. El sueño será la forma como Dios explicará sus asuntos a José, y  hasta allí llega la narración. Ahora en Mateo 1,22-23, estamos ante la mirada del narrador, para quien desde su teología, siendo fiel al judaísmo, todo estaba escrito. Aunque evidentemente se trata de un texto totalmente fuera de contexto en el que se menciona el embarazo de una virgen o doncella como señal de una guerra en el libro de Isaías 7,14, y el niño  aparece como la señal de Dios, quien a pesar de todo mantiene la promesa de proteger a su pueblo. Pero ante esta nueva situación de José, el niño surge como la señal renovada que Dios continúa con su pueblo, no lo ha abandonado, sino que ha llegado para salvar al pueblo de sus pecados. No es un Dios de las religiones de la época o de los monopolios de grupos de sabios, es Dios con el nosotros del pueblo.

“Es cosa de Dios José”, parece decir el narrador o la comunidad matiana, “Esto que te acontece como tragedia humana, es una manifestación de Dios con su pueblo”, se insiste. “Dios está con nosotros, entiéndelo José”, entiéndalo la comunidad del primer siglo que leyó y escuchó el relato. Pero bueno, si así lo dice el narrador, y testimonia lo que hoy conocemos como el evangelio de Mateo en el Nuevo Testamento, así fue.

¿Con nosotros o sin nosotros?

Sin embargo, me asalta la pregunta: ¿Cómo sabemos que Dios está hoy con nosotros? Cuando Dios, desde los discursos de algunos predicadores se ha vuelto parte del comercio y el tranzar: un pacto por aquí, una siembra por allá, un sacrificio espiritual en billete verde (no necesariamente ecológico, por sí acaso). Donde cada religión celebra que “ellos tienen a Dios”, desde la creencia que “otros no lo tienen”, unos tienen al Dios más fuerte y otros dios más débil; al punto que no se sabe qué celebran: el tenerlo o el supuesto que los otros no lo tienen y ellos sí; como cosas de niños; ¡pero va, no ofendamos a los niños!, quienes son nuestros maestros en cosas de la fe, mejor no ofenderlos con nuestras sabidurías adultas (Lc 18,1-5).

La verdad es que a estas instancias recapacito que la pregunta: ¿Cómo sabemos que Dios está con nosotros?,  va por la misma lógica: el saber; y en estos días, ojalá siempre, renuncio a la pretensión y orgullo natural del conocimiento que da el saber. Ya no me complico con saber si Dios está conmigo o no, yo dejaré tranquilo a Dios, y trataré de discernir mejor lo que pasa en mi patria, esta que es parte de esa Patria Grande que llamamos América Latina y El Caribe, lo que Dios hace en Europa, África y Asia.

Otro modelo de desarrollo

Si Dios está o no con nosotros, no es lo que interesa, lo que sé es que mi país decidió plantear un nuevo modelo económico de desarrollo, más humano, más social, más ético, menos instrumental, no desde la lógica de lo que otros dicen; sino que se atrevió a pensar desde sí, y en comunidad con nuestra herencia ancestral, y parece que las cosas avanzan, y hasta nos convertimos en referentes de otros modelos de desarrollo; tanto que el filósofo italiano Gianni Vattimo cuando le preguntan  si algún país se acerca al de sus sueños, respondió: “La Venezuela de Chávez. El Brasil de Lula. La Bolivia de Morales. La Argentina de Kirchner. El Ecuador de Correa…”[1]

Si Dios está con nosotros o con otros, no lo sé; pero sí sé que en el Ecuador los mayores presupuestos se asignan a educación, salud, e inversión social, ¿qué aun hay mucho por hacer?, claro que sí, pero algo nuevo sucede aquí,  y ojalá continúe.

Personas con discapacidad

No sé si Dios está con nosotros, muchos dicen que al mencionarse la Pachamama en la Constitución del Ecuador, Dios nos ha abandonado, a lo mejor tienen razón o quizás se equivocan, solo le pido a Dios que no sea así. Pero sí sé que hoy las personas con discapacidad han sido visibilizadas, atendidas y reinvindicadas en su dignidad. Lo que la sociedad muchas veces ocultó, y evadió asumir con las personas con discapacidad, hoy estamos devolviéndoles la justicias que se les negó, y avanzamos por el camino de los derechos de todos los seres humanos sin distinción de raza, sexo o religión.

Espíritu ecológico

Sé que hay más Iglesias en nuestro país, y el mundo entero, y la violencia ha tenido considerable aumento, no sé si Dios nos ha abandonado o nosotros lo estamos abandonando yendo tras otros dioses: el del poder por ser las iglesias más grandes, el de la pretensión de la verdad absoluta. Si Dios está con nosotros o no, ¿quien sabe?, ¿tal vez nos abandonó por nuestro pecado o está con nosotros por su sola gracia? Lo que sí es visible es que la tierra y el agua hoy son sujetos de derecho en el Ecuador. Nuestra teología de la creación y rol mayordómico no fue la que impulsó una mayor conciencia del cuidado de nuestra casa común la tierra, no ha sido la iglesia la que comprendió que “todo lo que le ocurra a la tierra, le ocurrirá a los hijos de la tierra”.

Censos y realidad

¿Estará Dios con nosotros solo por profesar una religión? No lo sé, tal vez sí, quizás no; pero creo que sí está con muchas mujeres que participaron del primer censo de violencia de género. Hoy sabemos técnicamente su realidad, ya no se trata de especulaciones o exageraciones de mujeres, si en Dios hay toda verdad, pues la verdad salió a la luz.

Aunque las iglesias se rehúsan a pensar en una pastoral para las personas homosexuales, o solo se promueva el discurso de condenación y el “varón eres”. Hasta mientras, se inicia el primer censo de personas de la comunidad LGBT. Ahora si esto traerá “un castigo más del cielo” por preocuparse por un grupo vulnerable en el país, al que se reconocen sus derechos, y si por ello Dios nos abandona y se aleja de nosotros, por lo menos me alegro que se haya hecho justicia con un grupo de seres humanos discriminados por la sociedad, que Dios esté con ellos.

Otra actitud

Lo evidente en el texto bíblico no es que José entendió que Dios estaba con él, eso fue lo que otro dijo, quien veía las cosas desde otra experiencia. El camino de la vida mucha veces se hace como un recorrido de presencias y ausencias, y en ocasiones hasta de incertidumbres, lo que sí parece ejemplar y digno de resaltar en José, es que supo acoger la experiencia de Dios en su vida con silencio, en todo el relato José no dice absolutamente nada, pero al mismo tiempo su silencio dice mucho. ¿Será esta la mejor manera de responder hoy?, desde un silencio que acoge el Misterio de Dios en la vida que nos invita a un hablar menos y hacer más, un poseer menos y dar más. A no pretender conocerlo todo y tener un cambio de actitud. ¿Será? Ya no responderé que no lo sé, ni que lo sé; mejor sigo el ejemplo de José… 

Oración

“Buen Jesús, hoy quiero renunciar a las pretensiones que me ofrece el saber y el conocer; las que siempre llegan a convertirse en una forma de dominio y control sobre los demás, y hasta la osadía de controlarte a ti, Dios todo amor. Quiero sentirte más en la vida, dame la capacidad para descubrirte no como un logro de piedad, sino como una dádiva, un gesto de tu amor primero”.



[1]
[1] http://www.lavanguardia.com/lacontra/20121129/54356773789/la-contra-gianni-vattimo.html

 

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