Posted On 20/03/2013 By In Entrevistas, Opinión With 1131 Views

Cristianos anticapitalistas

El reverendo Michael Ellick[1] es el pastor protestante de la Judson Memorial Church, una de las iglesias más progresistas de Nueva York. En el intrincado mundo protestante, esta iglesia del barrio de Greenwich Village forma parte de la United Church of Christ y de los Bautistas Americanos. La United Church of Christ es la primera iglesia americana que ordenó capellán a una mujer, a un negro y a una persona homosexual. Ellick, nacido en la costa Oeste, en un ambiente de bautistas muy conservadores, estudió filosofía y religiones comparadas en la Universidad de Washington antes de entrar al seminario. Cuando salió se pasó al budismo y durante siete años siguió los pasos de un maestro tibetano. Después volvió a la iglesia y en el año 2007 llego a la Judson. ‘Es una iglesia que se ha encontrado a sí misma cuando ha puesto menos énfasis en el dogma y lo ha trasladado a las acciones de justicia social.’ Michael Ellick, por ejemplo, y ante la gravedad de crisis económica, defiende la cancelación de las deudas de la gente. ¡Que no se devuelvan! Es el Jubileo bíblico.

-¿Puede explicar para quien no lo sepa qué es el Jubileo y por qué lo defiende?

-Resulta muy irónico que seamos una nación que nos proclamamos constantemente como cristianos, que pongamos en marcha auténticas guerras culturales para definir exactamente qué dice la Biblia y resulta que aquí tenemos una inmensa parte del Antiguo Testamento que ignoramos del todo. ¡Ni hablamos del Jubileo! Aparece en la Biblia unas cuantas veces, sobre todo en Levítico y en Deuteronomio, texto bíblico al que, desde mi punto de vista, no nos referimos lo suficiente.

El Deuteronomio explica que cada siete años las deudas deben cancelarse. Y si alguien había perdido sus propias tierras, o su casa, debía recuperarlas. Y el Jubileo es lo mismo, pero a lo grande. Después de siete veces siete años, es decir, cada cuarenta y nueve años, se declara el Jubileo. El Jubileo es la cancelación de absolutamente todas las deudas de la gente. Ya nadie debía nada. Según la Biblia, no es suficiente decir que los pobres existen, que siempre han existido y que es posible que sean pobres por su culpa. Desde un punto de vista bíblico es una idea inadmisible. Deben tenerse en cuenta los motivos y las razones que permiten que la riqueza se acumule en unas pocas manos. Y la Biblia dice que se tiene que poner remedio a la acumulación de la riqueza. Por eso, cada cierto número de años las deudas se cancelan. Por cierto, esto también nos lo enseña el juego de mesa del Monopoly. Ahora todo el mundo juega para aprender a ser un capitalista sin escrúpulos, pero el origen del juego era una crítica al capitalismo: se enseñaba a las criaturas que en el capitalismo sólo hay una persona que gana porque todas las demás van a la quiebra. Toda una lección.

-¿El Jubileo implicaría que si no puedes pagar la hipoteca, no la pagues?

-Yo podría defender eso. ¡Ya lo creo! Al 100%. Pero es un debate que se debe establecer en otros muchos lugares. Mira, hace pocos años aquí hubo el movimiento para un jubileo cristiano que puso encima de la mesa la condonación de la deuda al tercer mundo. Yo creo que debe haber alguna manera de condonación en los Estados Unidos. ¿Hipotecas? Sólo digo que podemos encontrar la manera de hacer funcionar el sistema de manera más eficiente y que el sistema, queremos poder elegirlo. Mi pregunta, en el fondo, va dirigida directamente a la comunidad de la fe: ¿Cómo puede ser que nos digamos cristianos y no defendamos la justicia económica en el mundo real?

-¿La Judson Church ha pensado sacar el dinero del banco?

-Algunos de nosotros ya lo hemos hecho en nuestras cuentas personales, y lo hemos llevado a cooperativas de crédito. Pero las inversiones de la Iglesia están en manos de bancos convencionales. Ahora vemos que no es fácil sacarlas. Algunos de nosotros vemos la teología económica como una cosa nueva, pero para las iglesias afroamericanas de los EUA no es ninguna novedad. Hace décadas que tienen cooperativas de crédito y complejos sistemas financieros. Nos llevan veinte años de ventaja. Es ahora cuando algunos blancos como yo dicen, ¡Guau! Mira qué hacen ahora. Yo alguna cosa sé, pero poco, y ahora escuchamos a los expertos, que son ellos.

-¿Usted cuestiona el capitalismo también desde el púlpito o sólo en las entrevistas?

-El capitalismo es un sistema de opresión sistémica. Ni siquiera es democrático, sino plutocrático porque nuestro gobierno es controlado por los ricos. Incluso la gente de la calle habla de esta manera y no creo que la Iglesia deba ser la última en hacerlo. Al revés, debería ser la primera. Por tanto, hablo del capitalismo desde el púlpito de manera regular. ¿A quién le importa la palabra de Dios si no tiene un impacto real sobre nosotros? Si los Evangelios no nos afectan nuestra propia vida, nuestro espíritu hecho carne y huesos, entonces los Evangelios acaban siendo una historia y  nada más. Una historia bonita, si quieres, pero historia al fin y al cabo. Nosotros creemos que debemos escribir nuestra propia historia en las sagradas escrituras. Actualmente, aún con todo, las iglesias no encarnan las comunidades radicales que Jesús, Ghandi i Martin Luther King defendieron. Piensa que los defensores de Jesús se deshicieron de sus propiedades. Por tanto, sí, cuestiono el capitalismo. Y no soy el único que lo hace. Yo desafío a cualquiera que desde un punto de vista teológico y bíblico me diga que esta no es la respuesta más fiel a las sagradas escrituras.

-Hacemos la entrevista en el preciso momento en el que ya hay fumata blanca, pero no sabemos el nombre del nuevo papa de Roma, todavía. ¿Cómo valora el Vaticano?

– Es fascinante y me tiene cautivado. Aquí tienes este sistema medieval que funciona a pleno rendimiento en la era moderna. Pero no deja de ser un gobierno medieval que no tiene la conexión con las bases que, por ejemplo, nosotros tenemos aquí. Allí la jerarquía  no tiene ningún motivo para reflejar ni los intereses ni la demografía de las bases. En el siglo XXI, eso es un problema. Escándalos sexuales aparte, tienen mucho trabajo por hacer ahí dentro. Obviamente no soy católico, pero deseo el bien a la Iglesia. Mi esperanza es que elijan a alguien más joven y del sur global. Un papa que no fuera blanco sería ideal porque el poder de la Iglesia es básicamente simbólico, y la fuerza que tienen está en el sur.

-Perdone la ignorancia. ¿En una iglesia protestante como la suya, quién es su superior?

-Cada iglesia protestante tiene su propia política. En nuestro caso, a mí me eligen los fieles de la parroquia. La comunidad. Por tanto, nosotros tenemos una Junta Eclesial, formada por una docena de personas, mayoritariamente seglares. Las decisiones importantes debe tomarlas esta Junta una vez al mes a través de votaciones. Yo tengo el poder de contratar gente, de despedir gente y llevo el día a día, pero por encima de mí hay un ministro veterano. En mi caso es una ministra, Donna Schapper. Si nunca tenemos desacuerdos, debo acatar su palabra, que para eso es veterana. Finalmente, tenemos una denominación por encima de nosotros, pero básicamente sólo coordina. Esta iglesia la lleva la gente y nosotros somos los que buscamos el dinero y nos autofinanciamos. No recibimos ninguna subvención del Estado y nadie puede decirnos cómo debemos interpretar las sagradas escrituras.

-Espero que no se ofenda, pero le debo decir que yo, nacido en el ambiente mayoritariamente agnóstico de Barcelona, he llegado a encontrar el ambiente religioso de los EUA asfixiante.

-Pues si eso te ha pasado en Nueva York, espera a viajar por el país. Los blancos de este país son básicamente puritanos. Es gente que no llegó aquí buscando la libertad religiosa, sino que querían fundar su versión religiosa. La libertad, la querían para ellos mismos y en ningún caso para los demás. En los EUA la libertad religiosa significa eso y todavía se nota en nuestra manera de comportarnos.

-El año 2008, Barack Obama fue el primer presidente de los EUA en mencionar a los no-creyentes en su discurso presidencial. ¿Las religiones en los EUA van al alza o a la baja?

-Las iglesias en América van a la baja. Se ve menos entre los evangelicales, pero los protestantes, los católicos, todos hablamos de pérdida de fieles. Hemos visto un boom de lo que llamamos el ‘grupo del no’: gente que dice que no es católica, ni protestante, ni judía, ni musulmana,  ni se identifica con ninguna tradición religiosa. Dicen que son espirituales, pero sin religión. Además crece el número de ateos y agnósticos. Evidentemente, los políticos lo ven y tienen que reconocer que los Estados Unidos ya no son un país religioso y nada más. Obama se dio cuenta. Creo que es muy saludable y nos ayuda a ver que no somos fieles a la hora de llevar la llamada de Dios a la vida real. La gente vota con los pies, y por eso nos dejan. Es problema nuestro entender la palabra de Dios en los tiempos modernos.

-¿Usted ya era activista antes de aterrizar en la Judson Church?

-Colaboro con Strike Debt y Occupy Wall Street. También fui muy activo en el movimiento Nuevo Santuario, un movimiento a favor de los derechos de los inmigrantes. Queríamos llamar la atención sobre las terribles condiciones de los centros de detención. Por eso, cada semana diez clérigos saltábamos en medio de la carretera que llevaba a las prisiones y bloqueábamos el acceso. No dejábamos entrar ni salir a los coches en los que iban los detenidos. Nos detenían y nos arrestaban. Si tu gobierno es una plutocracia, tendrás que hablar de estos temas. Debes llegar al extremo de verte detenido porque los canales habituales de comunicación con el poder se han roto. Desde Occupy Wall Street me han detenido cuatro veces y mis abogados me han dicho que si reincido, esta vez me pueden encerrar, no sólo arrestar. Aquí no se trata de hacerlo para sentirse mejor o como un héroe. Debes tener una estrategia. A veces acaba bien, y a veces no.

-La imagen de la iglesia americana que recibimos en Europa, ya le digo yo que no es la suya.

-El mismo día que el Tea Party llegaba a las noticias nacionales después de escupir e insultar a senadores y periodistas delante de la Casa Blanca, nosotros reuníamos a veinte mil personas delante del Senado. Hemos tenido manifestaciones de cincuenta mil y de cien mil personas para cambiar las leyes de inmigración que difícilmente han salido en las noticias. Y aquí, en Nueva York, hemos tenido Wall Street rodeada por veinte mil personas. Y sí, hemos llegado a las noticias, pero resulta que para hacerlo nosotros tenemos que ser muchos y ellos, en cambio, estos multimillonarios, resulta que desde casa, fumándose un puro y bebiendo whisky, hacen llegar el mensaje donde quieren. Supongo que a vosotros os debe pasar lo mismo. ¿De dónde has dicho que eres?

-De Barcelona

-¡Oh, me encanta Barcelona! Tengo muchísimos amigos que van a menudo. Todos están enamoradísimos de vuestra ciudad. Todos dice que cuando aquí las cosas se pongan feas huiremos para allá. ¡Ja, Ja! Todo el mundo me habla maravillas. Yo cuando deje todo esto, cuando lo abandone todo, me iré a vivir al bosque, lo tengo clarísimo, pero me parece que el resto de mis amigos se irá a Barcelona.



[1] La entrevista, originalmente. fue publicada en catalán en Vilaweb. Ha sido traducida al castellano, con permiso del autor, por Joana Ortega Raya. Para leer la versíon catalana en Lupa Protestante pulsar aquí.

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