Posted On 25/08/2018 By In Columna, portada With 300 Views

El lenguaje de la gracia en la arquitectura e interiorismo religioso | Ignacio Simal

La identidad del edificio del culto cristiano es uno de los problemas más delicados que ha de afrontar la arquitectura religiosa en el arranque de este nuevo milenio” (II Congreso Internacional de Arquitectura religiosa, Orense, 2009)

¡Soy un clásico! Lo reconozco.

Considero que los espacios físicos* donde las comunidades llevan a cabo sus celebraciones religiosas deben invitar al encuentro con lo transcendente y a la reflexión interior. Es más, cuando visitamos una iglesia nos adentramos en un espacio que comunica valores, una determinada percepción de la vida y las opciones existenciales de la comunidad que lo ocupa. El espacio nos habla y nos hace sentir. El espacio cúltico debe ser considerado, algo así, como una mediación, no menor, de la gracia de Dios.

El arquitecto y escultor David Walker a través del análisis de la arquitectura de dos iglesias, cayó en la cuenta que la Iglesia de las Tres Cruces (Uoksenniska Church), en Finlandia, había sido capaz de reconciliar su uso religioso con su uso social gracias al arquitecto que la diseñó, Alvar Aalto. En mi opinión no se debe potenciar uno de los usos en detrimento del otro a la hora de diseñar la arquitectura del edificio o el interiorismo del mismo.

Como experiencia personal os contaré que en el espacio físico-litúrgico, del que fuera el lugar de reunión de mi comunidad durante muchísimo años, existía una hora mágica.  Cuando el día alargaba, si uno visitaba el templo sobre las 18:30 horas, podía observar que la luz (algo muy importante) que penetraba a través de uno de los vitrales caía sobre la mesa donde celebrábamos la Santa Cena. En ella había colocada una Biblia y una cruz, y es en esos objetos donde la luz multicolor se reflejaba. La experiencia de su observación hacía que cualquier persona, medianamente sensible, experimentara una invitación al recogimiento, a la meditación y a la oración. Tanta es la importancia del interiorismo y diseño de los espacios donde la comunidad se reúne.

El espacio cúltico debe ser algo más que una sala de conferencias o la oficina de una oenegé, para ser, reitero la idea, un espacio que invite al encuentro con “lo transcendente”. De ahí que debamos tomar nota de la importancia de pensar teológicamente  el diseño de la arquitectura y el interiorismo de los edificios o locales donde nos reunimos a fin de que expresen el lenguaje de la gracia. No es un tema baladí, os lo aseguro.
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*Doy las gracias a mi viejo amigo, el arquitecto Pere Oliva Adroher por haberme descubierto Uoksenniska Church, así como otras obras de arte de la arquitectura relighiosa.

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