Posted On 13/05/2012 By In Opinión With 1415 Views

Fe y política en la Venezuela bolivariana

A Exeario Sosa Luján, a los 30 años de su vida resucitada

Hacen ya casi tres décadas publiqué mi librito, Santidad y compromiso. Casi todo el material incluido allí fue originado en convenciones anuales de la UEPV y en las conferencias anuales de la Iglesia Pentecostal de Chile. El intento era provocar, en el mejor sentido, una discusión a fondo sobre una ética social pentecostal a partir de la realidad latinoamericana tan desafiante de los 80 y 90. De hecho fue en 1983, y en el contexto de la Comunidad Evangélica de Chile, en el Chile de la dictadura pinochetista, que ofrecí en cuatro lunes sucesivos lo que finalmente se plasmó en la publicación del libro.

Carmelo ÁlvarezEn el capítulo final de aquel librito planteaba la necesidad de formular una ética social pentecostal, proponiendo “el discernimiento y la estrategia” como ejes centrales de una propuesta pentecostal  que asumiera “el riesgo de vivir el evangelio” (Carmelo Álvarez 1985: 67-68). Mi intención, en esta presentación en el contexto del III Congreso Pentecostal Bolivariano, es avanzar hacia una ética política pentecostal desde un discernimiento político. En síntesis, se trata de formular algunos principios que iluminen la acción política de los y las pentecostales venezolanos, y particularmente los y las que pertenecemos a la Unión Evangélica Pentecostal Venezolana (UEPV), en el contexto de la revolución bolivariana. Por supuesto, se parte de una opción evangélica pentecostal, con valoraciones éticas que coadyuven a crear conciencia e instruir las conciencias desde el Evangelio, y proveer criterios teológicos, desde la fe, para participar en la vida política.

La ponencia se divide en cuatro partes: fe y obras, a partir de algunas pautas de relectura bíblica y una hermenéutica liberadora. En la segunda parte elaboro algunos criterios sobre la ética política a la luz del discernimiento político. El don del discernimiento es eje fundamental en toda praxis de fe, y aún más cuando se intenta buscar claridad y dirección en la ética que ilumina el caminar del creyente y la creyente. Incluimos dos lecciones concretas desde la propia praxis político-social del liderato histórico de la UEPV. Ofrecemos algunas conclusiones breves.

Fe y obras: la memoria subversiva de Santiago

Hay dos libros muy valiosos que nos ayudan a recuperar esa memoria subversiva de Santiago: Tomás Hanks,  Opresión, pobreza y liberación: Reflexiones bíblicas (1982) (hay una versión inglesa) y Elsa Tamez, Santiago: Lectura latinoamericana de la epístola (1985), con dos versiones inglés. Es el trabajo del maestro y la alumna en el contexto del Seminario Bíblico Latinoamericano de San José, Costa Rica, que han hecho un aporte definitivo, a nivel mundial, a una hermenéutica liberadora y comprometida.

Hanks nos ofrece un incisivo análisis filológico-lingüístico y bíblico, demostrando que Santiago asume una “continuidad profética” en la teología bíblica, a favor de los pobres y oprimidos. La opresión es la causa básica de la pobreza. La iglesia, entonces, debe ponerse del lado de los pobres y menesterosos, y a favor de la justicia. Dice Hanks: “Dios juzga a la iglesia no por su ortodoxia sino por su ortopraxis”, citando a Santiago 1:27. La praxis cristiana tiene que ver fundamentalmente con la salvación integral y una liberación política total (Hanks 1982: 53-56).

Elsa Tamez profundiza en los hallazgos de Tomás Hanks, y nos ofrece un comentario de Santiago desde una “hermenéutica de la sospecha” (Juan Luis Segundo) y en clara perspectiva de la teología de la liberación. Ella le llama “la carta interceptada”, en alusión a las interpretaciones polémicas que se han hecho de la epístola, particularmente la polémica suscitada por Martín Lutero quien denominara a Santiago la “epístola de paja” por su marcado énfasis en la fe con las obras y la fe por las obras, frente a la posturas sobre la justificación por la fe sola que Lutero destaca en Pablo. Es la vieja tensión entre la fe como razón y las obras como ética. El tono anti-apocalíptico de estas aseveraciones luteranas es evidente.

Tamez detecta tres ángulos determinantes en Santiago: la opresión-sufrimiento, la esperanza y la praxis. De hecho, insiste en una dimensión del gozo que brota de la praxis como anticipo del gozo escatológico que brindará la justicia (1:9-12). Hemos de privilegiar este ángulo de la praxis para los propósitos de nuestro tema.

Para Santiago, según Elsa Tamez, en la centralidad de la praxis está la “paciencia militante”. Se trata de una llamada a perseverar, luchar, resistir a favor de la vida (1:12,

5: 7-11). Es la “paciencia de la espera”, activa, constante.

A la paciencia le sigue la integridad. Es la disciplina para escuchar, ver, creer, hablar y actuar. Nos recuerda aquello de ver-juzgar-actuar propuesto por la teología de la liberación latinoamericana. Es afirmar los signos y valores del reinado de Dios frente a las fuerzas del maligno en el mundo que pugnan contra los propósitos redentores de Dios. En la integridad se exige transparencia, sinceridad, honestidad y consistencia, que lleva a una experiencia dolorosa, dando frutos de plena realización, crecimiento y desarrollo (1:2-4). Esto se modela en la vida comunitaria, según Santiago. Porque Dios es el modelo de la verdadera comunión y unidad.

La integridad se pone a prueba frente al doblado ánimo, la mente dividida, la vacilación, indecisión y ambigüedad (1:8, 5:8). Por eso se hace necesario buscar la sabiduría de Dios (1:5, 1:17) para actuar correctamente. De esta manera la praxis desde la fe es sabia y liberadora. La sabiduría nos aconseja a cooperar con las obras y a través de las obras obtener el camino de perfección que es nuestra meta hacia Dios en perseverancia, buscando ser completados y completadas con la “llenura” de Dios y no por nuestra virtud moral (2:22-24). Mientras tanto en nuestro caminar hacia Dios en medio de los embates de la historia, vamos “orando el Reino”, como decían los menonitas, y como insiste Santiago, aguardando lo que Dios nos tiene prometido con paciencia, tesón y esperanza (Tamez 1990:51-72).

¿Qué implica esta enseñanza bíblica para una ética política contextual? Vamos a explorar algunas dimensiones de la dinámica fe-política donde algunos de estos principios de la praxis de fe nos pueden acompañar e iluminar.

Fe y política

La dinámica fe-política ha sido y es uno de los asuntos más polémicos en toda la historia del cristianismo. Desde el nacimiento de Jesús, pasando por la marcha de la iglesia en la historia se han suscitado las más grandes controversias y los más grandes aciertos. Los imperios cristianos se han sucedido y los movimientos reformadores y liberadores han luchado por recuperar el carácter liberador de cristianismo histórico. ¡Y en esa tensión seguimos hasta el día de Jesucristo! Por esta razón es que necesitamos, una vez más, arriesgarnos a redimensionar esa dinámica en nuestra praxis cristiana.

Me sirvo ahora de un autor protestante argentino, metodista: José Míguez Bonino. Lo he seleccionado intencionalmente pues sus aportes nos pueden ser muy útiles dado que es un experto en el tema desde una perspectiva evangélica-protestante, con amplia formación teológica y praxis política. Además, ha trabajado a fondo el diálogo cristiano-marxista, aunque en esta ocasión ese tema no es central en esta ponencia.

Míguez nos ha dado unas pautas muy valiosas al resumirnos de manera acertada tanto lo que él define como fe y lo que describe como política. He de citar dos párrafos de libros distintos.

Según Míguez,

La fe es una nueva realidad que ha hecho irrupción en nuestro mundo, una nueva situación en la que hemos sido colocados, un nuevo poder que se deja ver en su actuación, una nueva forma de existencia que nos es hecha posible (Míguez 1972:46).

Para Míguez la política es,

El esfuerzo por recuperar el mundo para los hombres [y las mujeres], por sacarlo del poder de la irracionalidad del egoísmo de un grupo o de la arbitrariedad de un sistema inhumano y devolverlo a su propósito-servir para el enriquecimiento y la plenitud de la comunidad humana. Y esta es una obligación cristiana fundamental (Míguez 1975:47).

Estas aseveraciones Míguez las amplía cuando en su libro La fe en busca de eficacia se esfuerza por insistir en un amor concreto e histórico que hace de la fe un acto de obediencia suprema en el seguimiento a Jesús, en un proceso constante de lucha y reconciliación (Míguez 1977). ¡Y para ello necesitamos un compromiso político desde la fe que “obra la verdad”, como lo plantea la teología de la liberación!

Hace falta un proceso de discernimiento de la fe cristiana y el amor eficaz que, asumiendo en obediencia una praxis histórica, requiere una reflexión crítica a partir de la Escritura y la tradición cristiana. Pero también necesitamos una teoría social que sostenga la praxis histórica. En otras palabras, necesitamos de “mediaciones” sociales, políticas, antropológicas, culturales y económicas, en la praxis política de los cristianos. Jamás una praxis política sin una “teología de lo político” (Clodovis Boff), ni una praxis política cristiana sin una teoría social (Míguez 1983:17-21).

Entonces, hay que plantearse “las tentaciones de la política” y los “peligros” que  representan. Por un lado, hay que evitar “utilizar el poder político al servicio de la iglesia”, como meta única. Servimos al reinado de Dios y promovemos la misión de Dios, no nuestro proyecto iglesista. Romper con la inocencia y la ingenuidad de que los y las creyentes no somos corruptibles. Creer que nuestra honestidad y buenas intenciones no bastan para ser “buenos cristianos en la política” (Miguez 1999: 14-15). No podemos ser ni ‘idiotas útiles’, ni tontos ‘inútiles’ (Ibíd.). Además, Míguez plantea una cuestión que me parece fundamental: los y las creyentes no proponen su propia plataforma política (mi énfasis), sino que buscan una adecuada ubicación en la vida política y desde allí hacen su aporte (Míguez 1999: 20). Por otro lado, es de vital importancia que discernir una sana relación poder-evangelio apunta al servicio cristiano a partir del amor y en comunión solidaria. Los y las creyentes buscamos avanzar los valores del reinado de Dios y su justicia (Ibid.23-32).

En mi librito, Santidad y compromiso he planteado algunos principios que denominé “el discernimiento y la estrategia”. Quisiera resumir aquí aquellas observaciones pues me parecen todavía relevantes.

El discernimiento, intenté demostrar allí, va desde lo espiritual hasta lo social y político, en un camino de conversiones constantes, planteando la necesidad de analizar la realidad. Buscar los medios y metas con una estrategia a través de una acción responsable, hacia la transformación de realidades injustas, enarbolando lo valores del reinado de Dios. Para ello se necesita una sólida hermenéutica bíblica, con una teología pertinente y un seguimiento hasta las últimas consecuencias, a través de una ética consecuente e íntegra (Álvarez 1985:67-84).

El riesgo de vivir el evangelio: Lecciones desde la UEPV

Hay dos lecciones bien precisas que he ubicado en el accionar político de la UEPV. Curiosamente proceden del ministerio de nuestros dos obispos-presidentes, el Rdo. Exeario Sosa Luján y el Rdo. Gamaliel Lugo Morales. En dos momentos históricos en el testimonio profético de la UEPV.

El primer momento es la concentración de “unos mil campesinos”, como lo reporta el diario El Nacional el 18 de septiembre de 1973 desde Acarigua. El relato destaca a Exeario Sosa Luján como directivo del Comité de Movilización Campesina en Portuguesa, de la Federación Campesina. Sosa “dejó saber que esperan movilizar unos tres mil campesinos para ver si en esta forma se les los graves problemas que están padeciendo” (El Nacional, 18-9-1973).

Entre otras cosas solicitaban la condonación de una deuda agrícola de 200 millones de bolívares pospuesta y pendiente aprobación en el Congreso Nacional desde 1970, la recepción de las cosechas a tiempo y la entrega de las fincas adquiridas por el IAN. Estas solicitudes se hicieron después de haber elevado su causa al Gabinete Agrícola. Finalmente, Sosa informó que el siguiente día habría movilizaciones de campesinos provenientes de los estados Lara, Cojedes, Aragua, Yaracuy y Barinas.

Dorcas Tábita, hija del pastor Martín Chirino, destaca en su libro Desde el altar la integridad y el compromiso de Exeario Sosa Luján:

El fue el primer Pastor Cristiano Evangélico en Venezuela en plantear que la Iglesia Evangélica no podía permanecer de espaldas a los problemas sociales y políticos de la nación. Se preocupaba por el abandono de nuestros campesinos y el desamparo de nuestros niños. Fue un gran patriota, cien por ciento nacionalista [y bolivariano] que predicaba el evangelio con la profunda convicción de ‘Amar al prójimo’. Enseñaba que el amor y la caridad marchan a la par. Como está escrito en Santiago 2:26 “…la fe sin obras está muerta” (Dorcas Tábita 2004:49).

La otra lección aparece narrada en un enjundioso artículo de Gamaliel Lugo, “Ética social pentecostal: santidad comprometida”, presentado en Canelo de Nos, Chile en la constitución de la CEPLA en 1990. Lo incluimos en nuestro ahora famoso libro, Pentecostalismo y liberación: una experiencia latinoamericana. Allí Gamaliel Lugo ubica al movimiento pentecostal en su dimensión global, latinoamericana y venezolana, con sus orígenes y génesis, incluyendo sus opciones a favor de los oprimidos. Rescatando la dimensión profética bíblica, incluyendo textos de la epístola de Santiago. Y lo aterriza en una serie de casos que van desde la condición paupérrima y de marginación de los sectores indígenas, el clamor de los campesinos de Caño Caimán en el Estado Zulia, del templo de Mesa Alta en Guanare, Estado Portuguesa, el templo de Cabimitas y el proyecto Chamita en Mérida.

Hay un párrafo luminoso, casi hacia al final del artículo, que vale la pena citar en su totalidad:

La ética social pentecostal es santidad comprometida. Y santidad comprometida es ser radical como lo fue nuestro Señor. Entendiendo la radicalidad como el que va a la fundamental, a la raíz. El que no cae en la falsa piedad, ni se acomoda a posturas equilibradas ambiguas. La santidad y la radicalidad se dan la mano. Ser santos y radicales, es una condición ineludible del seguimiento de Cristo. Lo contrario  podría llevar fácilmente a la mediocridad y la tibieza. La vida del cristiano no puede ser tibia porque detrás de la tibieza se esconde el acomodo a las situaciones de injusticia. El tibio se hace de la vista gorda. Esa es la denuncia que hace el profeta del Apocalipsis de la iglesia de Laodicea: “Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. Ojalá fueras frío o caliente. Por cuanto eres tibio te vomitaré de mi boca” Apoc. 3:15-17).

(Lugo 1992:101-122).

Queda meridianamente claro: La UEPV tiene una trayectoria de opción y ubicación entre los sectores marginados, pobres y movimientos sociales, obreros y campesinos, que han luchado por sus reivindicaciones y reclamado que se les haga justicia.

Conclusiones:

¿Qué podemos aprender y aplicar en nuestra búsqueda constante de una ética política cristiana desde la perspectiva pentecostal?

Creo que Santiago, a través de los lentes de Tomás Hanks y Elsa Tamez, nos reclama una fe militante, activa e inteligente. Con mucha esperanza. Además, nos provee algunos criterios éticos que nos ayudan a perfilar una praxis política cristiana a través  de la ética del amor eficaz, como nos insiste José Míguez Bonino. En ello va envuelta una motivación espiritual en comunión solidaria a favor de la justicia para los pobres y menesterosos.

Hay una exigencia de una “santidad comprometida”, asumida desde la radicalidad del evangelio que busca opciones viables para acercar el reinado de Dios que va a la raíz misma del seguimiento a Jesús, modelo de entrega y servicio desde el poder de Dios y hacia la creación de una nueva humanidad.

El discernimiento político nos desafía a buscar propuestas políticas que den señales del reino de Dios, aunque no sean perfectas. Y nos convoca a la militancia y la vigilancia. En todo ello nos ilumina la Palabra de Dios como juicio y promesa; reclamo y esperanza. El evangelio tiene una fuerza moral y ética que le da autoridad a la iglesia para comprometerse en la promoción de la verdadera paz y reconciliación. Hasta que el Señor “haga nuevas todas las cosas” y nos reúna en la plenitud de su reinado. Con su Espíritu hemos de perseverar.

Nuestro propio historiador y sociólogo, Ramón Castillo lo expreso acertadamente así:

Este es el caso, en concreto, de la Unión Evangélica Pentecostal Venezolana la cual, por su temprana ruptura con la línea sectaria original y la, práctica político-solidaria de su líder fundador, logró incorporar discusiones de orden político-social entre su liderazgo fundamental. Esta línea solidaria ha tenido continuidad en ciertos líderes jóvenes, los cuales han sido permeados de una u otra manera, por la discusión de la teología de la liberación (Castillo 1992:75).

En esa tesitura de compromiso solidario, con mucha sensatez, hay que seguir tomando el riesgo de vivir el evangelio. Que así sea.

Bibliografía:

Álvarez, Carmelo. 1985. Santidad y compromiso: el riesgo de vivir el evangelio. México: CUPSA.

Castillo, Ramón. 1992. “Elementos para una historia del pentecostalismo en Venezuela” en Álvarez, Carmelo, ed. Pentecostalismo y liberación: una experiencia latinoamericana. San José: DEI.

Hanks, Tomás.1982.Opresión, pobreza y liberación: Reflexiones bíblicas. Miami: Editorial Caribe.

Lugo, Gamaliel. 1992. “Ética social pentecostal: santidad comprometida” en Álvarez, Carmelo, ed. Pentecostalismo y liberación: una experiencia latinoamericana. San José: DEI

Mínguez Bonina, José. 1972. Ama y haz lo que quieras. Una ética para el hombre nuevo. Buenos Aires: Editorial Iscatón-Editorial La Aurora.

_________________. 1975. Espacio para ser hombres. Una interpretación del mensaje de la Biblia para nuestro mundo. Buenos Aires: Tierra Nueva.

_________________. 1977. La fe en busca de eficacia. Salamanca. Ediciones Sigueme.

_________________. 1983. Towards a Christian Political Ethics. Philadelphia: Fortress Press.

_________________. 1999. Poder del evangelio y poder político. La participación de los evangélicos en la vida política en América Latina. Buenos Aires: Ediciones Kairós.

Tábita, Dorcas. 2004. Desde el altar. Valencia, Venezuela: Edición privada.

Tamez, Elsa. 1990. The Scandalous Message of James: Faith Without Works Is Dead. Trad. John Eagleson. New York: Crossroad.

 

Carmelo Álvarez – 18 de agosto de 2011, III Congreso Pentecostal Bolivariano, La Piedad, Estado Lara, Venezuela

 

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