Posted On 14/02/2018 By In Opinión, portada With 836 Views

La deriva del protestantismo español | Alex Roig

Los señores directores de PROTESTANTE DIGITAL, y todo lo que representan, llevan muchos años mascullando su odio teológico contra la Iglesia Evangélica Española (IEE), una de las iglesias protestantes históricas más antiguas en suelo español. La ocasión para atentar contra ella se produjo a raíz de su política inclusivista en relación al colectivo LGTB, cuando el CEM (Consejo Evangélico de Madrid) decidió desactivarla, pese a que la IEE fue uno de los miembros fundadores del CEM.

Iglesia Evangélica EspañolaSegún declaró en 2014 Esther Ruiz, pastora de la Iglesia en suspenso, “en la IEE hay personas que creen en una iglesia inclusiva y personas que no creen que la iglesia deba ser inclusiva, pero mantenemos el diálogo y el respeto”. Respeto y diálogo que no se les ha guardado por parte de sus hermanos del CEM, los cuales, según Esther, “no saben nada de pluralidad, ni de comunión cristiana, ni de fraternidad. Pero sí de imposiciones”[1].

No contentos con esto, ahora apuntan más alto y por el mismo motivo. Sacando a relucir el premio Arco Iris que la comunidad LGTB entregó a la IEE el 23 de junio de 2017 al legitimar el hecho LGTB en el ámbito religioso, los directivos de PROTESANTE DIGITAL, se escandalizan porque la IEE sigue manteniendo su condición de miembro de pleno derecho en la la FEREDE (Federación Evangélica Española), instrumento jurídico –no teológico- y representante legal ante el Gobierno español. Señalan directamente a la persona que recogió el Premio Arco Iris como secretaria de la IEE, “precisamente Dámaris Ruiz, es también miembro de la Junta Directiva de la FEREDE”[2].

Para no mancillar la celebración los eventos relacionados con el 500 aniversario de la reforma protestante a lo largo de 2017, los directivos de PROTESTANTE DIGITAL caritativamente “dejaron de informar acerca de los diversos hechos que han rodeado esta situación”. Pasada la pantomima, llega el momento de pasar a la acción y presionar para que la IEE sea expulsada del santo rebaño evangelical[3].

Hoy por hoy el panorama del protestantismo español está dominado numéricamente por el evangelicalismo (evangelicals), que incluye hermanos, bautistas, adventistas, pentecostales, carismáticos y neo-carismáticos, y otros muchos conventículos de raro pelaje. En otro tiempo dieron la batalla por los “fundamentos” de la fe, de donde viene el fundamentalismo[4], el anti-evolucionismo[5], la inerrancia bíblica[6], y otras cruzadas a las que son adictos, pero en estos últimos días han puesto todos sus recursos en la batalla contra la ideología de género, y concretamente contra la homosexualidad. Para los elementos más combativos del evangelicalismo, sin apenas conocimiento ni memoria histórica, la guerra contra el “homosexualismo” reúne las condiciones ideales para su activismo político. No se trata de una cuestión teológica o académica que discutir por comités de expertos y eruditos —para las que no tiene paciencia ni capacidad intelectual—, sino de un blanco perfecto de sus políticas retrogradas. Así, de una punta a otra del gran continente americano, de Alaska a Patagonia, han surgido con virulencia voces que alertan sobre el peligro gay. Es un hecho grave saber que los discursos, o mejor, las tergiversaciones sobre la cuestión gay o de género, lograron dinamitar el proceso de paz en Colombia.

Toda América Latina se ve sometida a la presión de esta mentalidad, donde el matrimonio igualitario y la llamada “ideología de género” son los temas centrales de la discusión electoral en el campo evangélico que se va imponiendo a la sociedad. Fabricio Alvarado, predicador evangélico, ha logrado posicionarse políticamente en su campaña por la presidencia de Costa Rica, gracias una retórica eficaz sobre la “defensa de los valores” y su promesa de combatir la resolución de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que pide legalizar el matrimonio igualitario en el país. “Las fuerzas cristianas se aglutinaron y elevaron repentinamente en las encuestas a Fabricio Alvarado, principal representante de las fuerzas cristianas de poder creciente en alianza con las autoridades del catolicismo en Costa Rica. Un fenómeno que ya es tendencia en América Latina y que ha influido con fuerza en procesos electorales en Brasil, Chile, Colombia y Guatemala”[7].

“La era de los avances en materia de derechos humanos, libertad de expresión y reconocimiento de la diversidad social y cultural se afianzaba en la región.

”Pero hoy estas victorias están en peligro. El viraje a la derecha en el continente y la creciente influencia de la religión en la política pone el viento de cola en una reacción cultural que pretende desandar algunos de los mayores logros sociales, incluyendo la mayor concientización sobre la violencia de género y la participación de transexuales en la política.

”El conservadurismo cultural argumenta que los valores tradicionales se están perdiendo frente a lo que se denomina «ideología de género», que es el cajón de sastre al que los conservadores arrojan todo lo que rechazan: el movimiento feminista, los derechos reproductivos de la mujer, el matrimonio igualitario. Con tono entre conspirativo y apocalíptico, se atribuye la «ideología de género» a una alianza internacional que incluye a las Naciones Unidas, fundaciones filantrópicas estadounidenses y europeas y organizaciones que operan a nivel nacional con el objetivo de filtrar prácticas extranjeras”[8].

La apreciación generalizada del clero evangélico es que, pese a lo mucho que le divide en aspectos de doctrina y práctica eclesiológica, son una piña en cuanto a sus valores conservadores, patriarcales y homofóbicos. Esta es la agenda única que les une. En todos los países latinoamericanos, sus posturas en contra de los derechos de las personas homosexuales son las más radicales. “Brasil es un buen ejemplo del aumento del poder evangélico en América Latina[9]. La bancada evangélica, los noventa y tantos miembros evangélicos del congreso, han frustrado acciones legislativas a favor de la población LGBT, desempeñaron un papel importante en la destitución de la presidenta Dilma Rousseff y cerraron exposiciones en museos”[10].

La irrupción de los pastores evangélicos en política no es un invento latinoamericano reciente. Desde la década de los ochenta sucede otro tanto en Estados Unidos, cuando la derecha cristiana poco a poco se fue convirtiendo en lo que puede llamarse el electorado más confiable del Partido Republicano.

“No es accidental que Estados Unidos y América Latina tengan experiencias similares en cuanto a la política evangélica. Los evangélicos estadounidenses instruyen a sus contrapartes latinoamericanos sobre cómo coquetear con los partidos, convertirse en cabilderos y combatir el matrimonio igualitario. Hay muy pocos grupos de la sociedad civil que tengan vínculos externos tan sólidos”[11].

España no es diferente. Cuenta con un elevado número de “misioneros” estadounidenses, y actualmente latino, de corte fundamentalista, que busca por todos los medios implementar su agenda anti-homosexual. Aunque Europa, y las iglesias protestantes históricas, no van por ahí, en el evangelicalismo español sus directrices son rechazadas de plano.

En el 2014, la Federación Luterana Mundial (FLM) presentó el documento “Política de la FLM para la Justicia de Género”, donde propone deconstruir la sociedad actual plagada de tantas inequidades y violencia, especialmente aquellas promovidas para fomentar la supremacía de un sexo (masculino) sobre el otro (femenino), permitiendo todo tipo de arbitrariedades contra el segundo[12]. Reconoce además que esta herramienta dinamiza los espacios que posibilitan ampliar los horizontes para encaminar con valentía la defensa y promoción de los derechos de las personas LGTBI, quienes también conforman una parte activa de las congregaciones de la Iglesia que no cesa de clamar justicia. La FLM “es consciente de que la expresión bíblica «varón y mujer los creó», se ha tomado como argumento para condenar las relaciones homosexuales y las relaciones de género más allá de lo normado por la heterosexualidad dominante, acentuando imposiciones sexistas que afectan especialmente a las mujeres y a las personas LGTBI. En consecuencia, la Iglesia afirma que la expresión bíblica «varón y mujer los creó» (Gn 1,27) no es argumento para la discriminación en ningún sentido, que en la sociedad humana existen muchas maneras de ser hombres y ser mujeres y que ninguna está condenada por Dios, porque Él también es diversidad”[13].

A quienes no ven así las cosas, sobran razones y argumentos. Está demostrado que la razones no convencen a los contrincantes en pugna. El pensamiento racional y el papel de los intelectuales en el mismo está demasiado sobrevalorado. La gente y sus creencias cambian cuando los agentes de cambio en forma de movimiento social entran en acción. La esclavitud, la tortura, la mutilación, el trabajo infantil, la segregación racial…, hoy se encuentran desnudas de razón y nos parecen inadmisibles, no por nuestra superior humanidad o ilustración, sino gracias a las transformaciones sociales que se han ido dando en la historia reciente. Lo mismo ocurrirá con los derechos LGTB; ahora nos encontramos en un período de transición, pero es una cuestión de años el que lleguen a consolidarse universalmente. Entonces vendrán las justificaciones intelectuales. Así ha sido siempre. A los hechos consumados suceden las racionalizaciones. A la experiencia religiosa sigue la teología.

Entonces se cumplirá lo que algunas voces preclaras vienen anunciando en nuestros días: “Un día las iglesias tendrán que pedir perdón por su actitud con los homosexuales”. En ese momento tales voces se convertirán de herejes liberales en profetas de la libertad, conforme a la dialéctica de la historia enunciada por Jesús: “Vosotros construís monumentos funerarios en memoria de los profetas asesinados por vuestros propios antepasados … Ellos asesinaron a los profetas y vosotros construís los monumentos funerarios” (Lc 11:47-48, BLP). Hasta los más recalcitrantes tendrán por honor contar entre sus antepasados a tan ilustres personajes que contribuyeron al bien y la libertad que ellos mismos entorpecen.

Don Miguel de Unamuno se revolcaría en su tumba si supiera que los señores de PROTESTANTE DIGITAL toman su nombre en vano, como vulgar propaganda, para prestigiar determinados premios políticamente seleccionados. Unamuno salió en defensa de Atilano Coco, pastor de la Iglesia Española Reformada Episcopal —próxima a la IEE—, pero arremetería sin piedad contra ellos como Don Quijote contra los guardianes de la cadena de galeotes. Basta leer sus opiniones sobre los “misioneros” de corte bíblico fundamentalista ante los que prefiere al cura rural. “El protestantismo —dice en su Diario íntimo— oscila entre la esclavitud de la letra y el racionalismo, que evapora la vida de la fe”. Fue agudo el vasco salamantino. Agudeza que se convierte en miopía en los señores de PROTESTANTE DIGITAL, claro síntoma de la deriva del protestantismo español, cuya compresión del evangelio y de la gracia divina se reduce a una parodia gnóstica del mensaje liberador de Jesús, cuando no a una auténtica manipulación.

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[1] Esther Ruiz: “Se está intentando expulsar a la Iglesia Evangélica Española del Consejo Evangélico de Madrid”, http://www.lupaprotestante.com/blog/se-esta-intentando-expulsar-la-iglesia-evangelica-espanola-del-consejo-evangelico-de-madrid/

[2] Premio Arco Iris de colectivo de Cristian@s LGTBI a la IEE, http://protestantedigital.com/ciudades/43988/Premio_Arco_Iris_de_colectivo_de_Cristians_LGTBI_a_la_IEE

[3] “Pero ahora ponemos al día a nuestros lectores, máxime cuando la Asamblea general de la FEREDE (“Comisión Plenaria”) incluye en su orden del día del próximo 7 de marzo [2018] un punto en el que se reflexionará sobre las relaciones de la IEE con la propia FEREDE”, http://protestantedigital.com/ciudades/43988/Premio_Arco_Iris_de_colectivo_de_Cristians_LGTBI_a_la_IEE

[4] Ed Dobson, Ed Hindson, Jerry Falwell, The Fundamentalist Phenomenon (Baker, Grand Rapids 1986); Louis Gasper, The Fundamentalist Movement 1930-1956 Baker, Grand Rapids 1981); G.M. Marsden, Understanding Fundamentalism and Evangelicalism (Eerdmans, Grand Rapids 1991), Id., Fundamentalism and American Culture (Oxford University Press 1980).

[5] Ronald L. Numbers, The Creationist (Alfred A. Knopf, New York 1992); John MacArthur, La batalla por el comienzo (Portavoz, Grand Rapids 2003); Miguel de Arsúa, De cara a Darwin. La teoría de la evolución y el cristianismo (Lumen, Buenos Aires 2009).

[6] Harold Lindsell, The Battle for the Bible (Zondervan, Grand Rapids 1976); Id., The Bible in the Balance (Zondervan, Grand Rapids 1979).

[7] Álvaro Murillo, “Costa Rica elige presidente entre el desencanto y el fervor religioso”, https://www.nytimes.com/es/2018/02/02/costa-rica-elecciones-presidente-desencanto/?rref=collection%2Fsectioncollection%2Fnyt-es

[8] Silvio Waisbord, “El nuevo conservadurismo cultural”, https://www.nytimes.com/es/2018/02/07/opinion-waisbord-nuevo-conservadurismo-cultural-religion-estado-laico/?smid=tw-share-es

[9] Los evangélicos se lanzan a la conquista del poder en Brasil, https://www.elconfidencial.com/mundo/2016-11-10/brasil-evangelicos-america-latina-religion-rio-de-janeiro-alcalde_1287360/

[10] Juan Corrales, “Un matrimonio perfecto: evangélicos y conservadores en América Latina”, https://www.nytimes.com/es/2018/01/19/opinion-evangelicos-conservadores-america-latina-corrales/?rref=collection%2Fsectioncollection%2Fnyt-es&action=click&contentCollection=javier-corrales&region=stream&module=stream_unit&version=latest&contentPlacement=1&pgtype=undefined

[11] Id.

[12] Federación Luterana Mundial, “Política de la FLM para la Justicia de Género”, p. 5. 2014.

[13] “Política de géneros e identidad sexual de la Iglesia luterana costarricense”. Norma de vida interna 102, p. 6. Aprobado por la Junta Directiva del 29 de septiembre de 2016.

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