Posted On 22/04/2020 By In Opinión, Pastoral, portada With 449 Views

La Disciplina de la Niñez en Tiempos de Coronavirus | Alexander Cabezas M.

La situación actual que estamos viviendo marcará un “antes y un después” del coronavirus. Mientras que para nuestra niñez esta experiencia la recordarán no tanto por el peligro a muerte, en circunstancias generales, sino por las restricciones que fueron objeto ¡casi comparables a un castigo!

Lo veo en mi hija de tres años y unos meses en una breve conversación con mi esposa:

– ¿Puedo ir al play?  (Mi hija).

-No mi amor, ¡no podemos ir! (Mi esposa).

– ¿Puedo ir al Kinder? (Jardín de niños, Mi hija).

-No, mi amor ¡no puedes ir! (Mi esposa).

¿Y puedo ir a la iglesia? (Mi hija).

– No Génesis, ¡es peligroso por el coronavirus!

…Ahora ella sabe decir “coronavirus”, pese a que no entiende que significa eso y en su corta edad, posiblemente lo interpretará como una prohibición extendida que le limitó a realizar las cosas que antes hacía con tanta naturalidad fuera del hogar tales como como jugar, pasear, interactuar con sus compañeros y maestras.

Basta una breve revisión en Internet para comprender que, según la opinión de los expertos, este confinamiento podría desembocar en actitudes de indisciplina:

  • Arranques de cólera y actitudes de desobediencia.
  • Responden de mala forma o tienden a gritar.
  • Cambio de humor inesperado por falta de rutinas y buscarán pelear con sus padres y/o con sus hermanos.
  • Alteración de los sueños y pesadillas.

A ello hay que añadir la tensión que están viviendo los padres o cuidadores, al tratar de manejar su propio aislamiento, la carga laboral virtual o presencial, el desempleo, la disminución de este y otros factores atenuantes que podrían causar estrés y pérdida de tolerancia con los hijos.

Por eso es bueno evaluar algunos consejos que como cualquier estrategia a emplear requieren ser adecuada, adaptada y contextualizada a cada hogar y a la diferente etapa del desarrollo que se encuentren los niños y las niñas.

Veamos algunas de estos consejos:

  • Establezca rutinas diarias. Sí, pero ante todo seamos conscientes que estas medidas deben ofrecer cierta flexibilidad, ya que las condiciones que estamos atravesando requieren consideraciones en cuanto al espacio, tiempo, ambiente y condiciones del niño o niña. Lo cierto es que mantener un ritmo de rutinas básicas provee seguridad al niño o a la niña.
  • Utilice relevos. Su paciencia y tolerancia pueden tener límites y es mejor tenerlo presente antes que explorar con nuestros niños. En caso de que usted viva con su cónyuge y/u otras personas de confianza, lo recomendable es que cuando se sienta muy acalorado al tratar de lidiar con una actitud de indisciplina de su hijo o hija, pida a su pareja, u otro familiar le releve. Posiblemente esta última entrará con mente y ánimo frescos para continuar bregando con los niños en donde quedaron emocionalmente.
  • La creatividad con sus hijos. El confinamiento debe ser una oportunidad para acercarnos más a ellos y a ellas. Muchos padres salían temprano a sus trabajos y regresaban tarde y, mayormente se relacionan con sus hijos solo los fines de semana. Estos son tiempos para compenetrarnos con ellos y las actividades recreativas o de aprendizaje proveen ese acercamiento intencional, mientras colabora con el desarrollo de la motora fina y gruesa. Para ello en el mercado se encuentran recursos, aunque también podemos reproducirlos en el hogar, tales como plastilina, pinturas, bloques, rompecabezas, lecturas de historias bíblicas ilustradas, y cualquier otra actividad lúdica que estimule su imaginación. ¡El juego es para inherente para el niño!
  • Incluirlos en las responsabilidades. ¿Quién recoge todo al final de la tarde? Los padres agotados mientras los niños y las niñas duermen plácidamente. Debemos evaluar si es tiempo de involucrarlos en tareas empezando por recoger lo que han dejado regado. Claro que hacerlo implica doblegar el esfuerzo y tiempo a diferencia de hacerlo nosotros. Más no podemos privarles del privilegio de participar en el orden del hogar como aspecto importante para cultivar un hábitos y una disciplina que a la postre agradeceremos cuando estén en la adolescencia.
  • Establezca un horario. La labor de atender a los hijos es de ambos cónyuges, así como el arreglo del hogar. Por ello nos toca establecer horarios en función de nuestros compromisos y quehaceres. Habrá breves tiempos en que definitivamente no podemos destinárselo a los hijos y no será tarea sencilla lidiar con sus llantos o berrinches en demanda de atención. Debemos ser firmes y comenzar a explicarles una y otra vez, cuantas veces sea necesario hasta para que lo vayan interiorizando, porque ¡el mundo no gira alrededor de ellos!

Por último, recordemos que en materia de disciplina la Biblia aboga por la transformación del corazón, no simplemente la modificación de la conducta.  La disciplina no consiste en producir niños o niñas que obedezcan de forma autómata, la modificación de la conducta es tan solo un medio, el fin es el corazón de la persona menor de edad transformado para amar a Dios, sus mandatos, al prójimo y a sí mismo.

¿Cómo se logra esto?  Por medio del buen trato, el amor, las palabras que lo puedan afirmar, la tolerancia, la paciencia y confiando que Dios obrará en cada niño o niña que coloquemos en sus manos, aspectos que deben ser reforzado en estos tiempos de pandemia y postpandemia.

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