Posted On 06/08/2013 Por En Teología With 21078 Views

La igualdad: un derecho humano y un propósito de Dios

La declaración Universal de los derechos humanos[1] ha sido un paso importante en el rescate de la dignidad e igualdad de las personas, dice en su artículo primero: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”[2].

Ante  este discurso, la Biblia proporciona evidencia que fortalece su pronunciamiento. Sin embargo, la iglesia cristiana no tiene una posición común frente el tema de igualdad entre el hombre y la mujer; por un lado  se enseña que son iguales citando a:  Génesis 1:27 “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.”, y Gálatas 3:28 “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.”(rv)[3]    

Por otro lado, se   hace énfasis en la dominación del hombre sobre la mujer, como en: Efesios 5:22,  “Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor.” y Colosenses 3:18, “Casadas, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor.”; I Pedro 3:1, “Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas”; I Pedro 3:5, “Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos.”(rv).

Lo complicado de estos dos tipos de enseñanza es que quienes las enseñan, están convencidos de tener la razón, por estar haciendo sus argumentaciones sobre versículos bíblicos, y con la mejor intención de vivir sus vidas conforme a lo que Dios quiere para ellos. La realidad es que son antagónicas,  y lo más conveniente  es revisar en la Biblia el origen de la creación de la humanidad, las consecuencias del pecado y su redención, para desde allí dar una  perspectiva que coadyuve a construir relaciones saludables que correspondan a la voluntad de Dios.

En  el relato de la creación Dios hizo al hombre y a la mujer, a su imagen y semejanza, (Génesis 1:27).  El  Dios de los cristianos es uno y es el gran “Yo soy” (Éxodo 3:13-14).   Se observa entonces que comparten un origen común, vienen de Dios y poseen su misma imagen.

Continuando con la creación se encuentra el propósito de Dios  para ellos en Génesis 1:28, “Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.”(rv). Dios colocó al hombre y a la mujer como señores para que dominaran juntos su creación.

En el huerto del Edén Adán reconoció en Eva a su igual, Génesis 2:23, “Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada.” (rv). Entendió que era parte de su misma esencia, era de él mismo. A partir de ahí era uno con ella tal como dice Génesis 2:24, “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.”(rv)  La premisa de la relación del hombre y la mujer era y sigue siendo en realidad la unidad total (Efesios 5:31), están diseñados para estar juntos, para crecer en familia y en sociedad.

Estos pasajes bíblicos muestran una relación ideal, en donde el hombre y la mujer son complementarios, no se refiere de ninguna manera a la imposición de roles sociales; a que el hombre por serlo, deba hacer determinadas cosas, o a que la mujer por la misma razón, deba hacer otras. Al ser el hombre y la mujer poseedores de la imagen de Dios, son multiplicadores de innumerables posibilidades de desarrollo individual y colectivo, porque no existen en el mundo dos seres humanos iguales, cada uno tiene su propio diseño, cuenta con potenciales y fortalezas que les permiten ayudar a construir familia y comunidad.

Esta  relación de compañerismo y complemento  se vio afectado por la desobediencia de Eva y Adán, Génesis 3:6, “La mujer vio que el árbol era bueno para comer, apetecible a los ojos, y codiciable para alcanzar la sabiduría. Tomó entonces uno de sus frutos, y lo comió; y le dio a su marido, que estaba con ella, y él también comió.” (rvc)[4]. Si bien Eva fue engañada, Adán estaba allí con ella, también comió  y desde ese momento todo cambio.

El pecado trajo varias consecuencias, entre estas la dominación del hombre sobre la mujer, como se observa en  Génesis 3:16, A la mujer le dijo: Aumentaré en gran manera los dolores cuando des a luz tus hijos. Tu deseo te llevará a tu marido, y él te dominará.” (rvc). Se perdió el equilibrio en su relación, ya no fueron más compañeros, ni complemento, ella quedo sometida a él como castigo por su desobediencia.

Las relaciones entre los seres humanos son diferentes conforme al nivel de dominación que se ejerce sobre los demás, no es lo mismo ser padre o hijo,  jefe o empleado,  profesor o estudiante, de tal manera que solo existen relaciones de igualdad entre quienes son compañeros.

Pero no debe permanecer así, Dios tuvo plan de salvación para la humanidad que fue llevado acabó a través de   Jesucristo (Juan 3:16), que contemplaba la remisión, redención y justificación del hombre y la mujer. I Corintios 6:20, “Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.” (rv); Efesios 1:6-17 “para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia” (rvc); Mateo 26:28,porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos, para perdón de los pecados.” (rvc); Romanos 5:1, “Así, pues, justificados por la fe tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.(rvc).

De acuerdo a este plan, el sacrificio que Jesús hizo en la cruz restituye a los hombres y a las mujeres al principio de la creación, en donde los dos tenían un origen y un propósito común; cuando se recibe a Jesús como Señor y Salvador (Romanos 10:9-10), el hombre y la mujer obtienen los mismos beneficios, ¿por qué debería entonces la mujer continuar con el castigo de su desobediencia?,  si está continúa  cargando con las consecuencias de su desobediencia, aun después de recibir a Jesús, se estará diciendo que ella no ha sido redimida, ni justificada y, por lo tanto, el sacrificio de Jesús sólo habría sido hecho en beneficio del hombre y no de la mujer.

La mejor respuesta para la  relación que debe existir entre hombre y la mujer, la dio Jesús a los fariseos cuando le preguntaron sobre el divorcio: Marcos 10:6-8, “Pero, al principio de la creación, Dios los hizo hombre y mujer.  Por esto el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán un solo ser, así que ya no son dos, sino uno solo” (rvc). En su respuesta está la clave, pues la puso nuevamente  en el principio de la creación, en su diseño original de igualdad, complemento, compañerismo y dignidad.

La iglesia católica ha dado un gran paso reconociendo la igualdad en dignidad del hombre y la mujer[5]. La iglesia cristiana por su gran diversidad no tiene una posición unificada y,  mientras en unas se enseña la igualdad, en otras se continúa enseñando la dominación del hombre sobre la mujer.

Independientemente de la enseñanza que se acepte como verdadera, es bueno recordar que Jesús no esperaba que sus discípulos sobresalieran por la dominación de unos sobre otros, sino por el servicio y el amor entre ellos, Mateo 20:26-28, “Pero entre ustedes no debe ser así. Más bien, aquel de ustedes que quiera hacerse grande será su servidor;  y aquel de ustedes que quiera ser el primero, será su esclavo.  Imiten al Hijo del Hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos(rvc). Y porque hicieran realidad aquello de “amar a Dios sobre todas las cosas y amar al prójimo como a sí mismos.” (Mateo 22:37-39).

La igualdad de los hombres y las mujeres no es un invento de la sociedad, es el diseño original de Dios, pero no los hace idénticos sino complementarios; el respeto a sus diferencias los ayudará a crecer en unidad y amor.

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5 Responses

  1. Antes del Génesis 3:16, no existe en la Biblia un papel definido de liderazgo del hombre sobre la mujer, fueron hechos a imagen y semejanza de Dios (Génesis 1:27), además se observa,a Adán reconociéndola como carne de su carne, semejante (Génesis 2:23), y compañera (Génesis 3:12).
    Dios creo al hombre primero y le dio una ayuda idónea (Génesis 2:18), pero esto no implica inferioridad, se busca ayuda en quien puede complementar las falencias que se tienen, no todos los hombres tienen las mismas capacidades porque no son idénticos, lo mismo pasa con las mujeres, han sido diseñados para estar unidos y apoyarse mutuamente.
    La familia es la base fundamental de la sociedad, en ella el hombre y la mujer deben amarse y respetarse porque juntos tienen la imagen de Dios, no se trata de machismo ni feminismo, se trata del amor (Mateo 22:37-39) y el servicio (Mateo 20:28), (Marcos 10:43) que enseño Jesús.
    Dios permite una revelación progresiva, siglos atrás fue utilizada su Palabra para avalar la esclavitud, de igual manera se ha hecho con el sometimiento de la mujer, lo que ha causado grandes daños a la sociedad, basta mirar la cantidad de muertes de mujeres por violencia intrafamiliar y las recomendaciones de la OMS en este sentido, para revisarnos como iglesia y confrontarnos a la luz de la Palabra.

    • Efectivamente Naydu, el diseño original al que VINO A RESTAURAR JESUS esta claro(Gen 1:27-28, 5:1-2), solo que las COSTUMBRES HUMANAS LIMITAN SU ACEPTACION, el matrimonio NO ES UN SISTEMA PIRAMIDAL CON CADENAS DE MANDO, ES UN GRUPO O EQUIPO DE TRABAJO QUE COACCIONA PARA un fin en comun, lo que hasta el dia de hoy nos afecta es la guerra que la serpiente mantiene en contra de la mujer desde la caida.

  2. Somos iguales en dignidad pero tenemos distintos roles La igualdad no significa que tenemos los mismos roles. Ni el machismo ni el feminismo son el son el diseño de Dios para sus hijos.

    Basado en nuestro entendimiento de las enseñanzas bíblicas, afirmamos lo siguiente:
    Tanto Adán como Eva credos fueron creados a imagen de Dios, igual delante de Dios como personas y distintos en su masculinidad y feminidad. (Gen 1:26-27, 2:18).
    • Las distinciones en los roles masculinos y femeninos son ordenados por Dios como parte del orden de la creación, y esta verdad debe resonar en todo corazón humano. (Gen 2:18, 21-24; 1 Co. 11:7-9; 1 Tim 2:12-14).
    • El liderazgo de Adán dentro del matrimonio fue establecido por Dios desde antes de la caída y no fue resultado del pecado. (Gen 2:16-18, 21-24; 3:1-13; 1 Co. 11:7-9).
    • La caída introdujo distorsiones dentro de las relaciones entre la mujer y el hombre. (Gen 3:1-7, 12, 16).
    A. Dentro del hogar, el liderazgo amoroso y humilde del hombre tiende a ser reemplazado por dominio o pasividad; la sumisión voluntaria e inteligente de la mujer tiende a ser reemplazada por el deseo de usurpar la posición o el servilismo.
    B. En la iglesia, el pecado tiende a inclinar a los hombres hacia un amor mundano por el poder o una abdicación de sus responsabilidades espirituales, e inclina a la mujer a resistirse a las limitaciones de sus roles o a abandonar el uso de sus dones en los ministerios apropiados.
    • El Antiguo Testamento, así como el Nuevo Testamento, manifiestan el alto valor, igualdad y dignidad que Dios le concedió a los roles masculinos y femeninos. (Gen 1:26-27, 2:18; Gal 3:28). Ambos testamentos también afirman los principios de liderazgo masculino, tanto en la familia como en la comunidad de la iglesia. (Gen 2:18; Ef 5:21-33; Col 3:18-19; 1 Tim 2:11-15).
    La redención en Cristo apunta hacia la remoción de las distorsiones causadas por la maldición.
    • Dentro de las familias, los esposos deben renunciar al liderazgo áspero, fuerte y egoísta y deben crecer en amor y cuidado hacia sus esposas; las esposas deben renunciar a resistirse a la autoridad de sus esposos y crecer en la sumisión voluntaria y gozosa a esa autoridad. (Ef 5:21-33; Col 3:18-19; Tito 2:3-5; 1 Pe 3:1-7)
    • En la iglesia, la redención en Cristo le da tanto a los hombres como a las mujeres igual participación en las bendiciones de la salvación; no obstante, algunos de los roles en el gobierno y la enseñanza dentro de la iglesia están restringidos a los hombres. (Gal 3:28; 1 Co. 11:2-16; 1 Tim 2:11-15).
    • En todos los ámbitos de la vida Cristo es la autoridad suprema y la guía de todos los hombres y mujeres, de forma tal que ninguna sumisión terrenal, ya sea doméstica, religiosa o civil en alguna ocasión intente convertirse en autoridad que los lleve a pecar. (Dan 3:10-18; He. 4:19-20; 5:27-29; 1 Pe. 3:1-2).
    Tanto en hombres como mujeres, el llamado sentimental del corazón hacia algún ministerio nunca deberá imperar sobre los criterios bíblicos. (1 Tim 2:11-15; 3:1-13; Tito 1:5-9). Contrariamente a ello, la enseñanza bíblica debe permanecer siendo la autoridad para someter a prueba nuestro discernimiento subjetivo de la voluntad de Dios.
    Con la mitad de la población mundial fuera del alcance del evangelismo autóctono; con otras numerosas personas perdidas en aquellas sociedades que han escuchado el Evangelio; con las presiones y las miserias de la enfermedad, desnutrición, analfabetismo, ignorancia, desamparo, adicciones, crímenes, encarcelamientos, neurosis, y soledad, ningún hombre o mujer que sienta pasión por Dios y de dar a conocer Su gracia en hechos y palabras deberá vivir sin llevar a cabo un ministerio para la gloria de Dios y el bien de este mundo caído. (1 Co. 12:7-21).
    Estamos convencidos de que la negación o el abandono de estos principios llevarán a un incremento de las consecuencias destructivas en nuestras familias, nuestras iglesias y la cultura en general

  3. Buen artículo para recordarnos la coherencia e incoherencia de los DH a la luz de la Biblia. Lo mismo que se hace con los DH se hace con las enseñanzas bíblicas, se tuercen y tergiversan según intereses y posiciones. Me parece que el asunto de fondo no pasa por la Biblia y por los DH, sino por lo humano, los intérpretes quienes damos el sentido a los textos según nuestras motivaciones. En esto la perspectiva o enfoque de género se convierte en un instrumento revelador de los asunto de fondo, pone en evidencia la masculinidad imponente con la que se ha interpretado la ciencia y la Biblia, las desigualdades desde la construcción social, y el sistema económico hijo de un capitalismo machista. Por lo tanto, la tarea es ardua para una deconstrucción que exige desarrollar nuevos lentes para leer e interpretar la realidad, y promover relaciones más justas de dignidad tal como lo promueven los DH y la Biblia.

    Gracias por recordarlo Naydú

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