Posted On 30/08/2020 By In América Latina y el Caribe, Ética, Opinión, Pastoral, Política, portada With 376 Views

Llegar al poder por la violencia. Abimelec, una historia que se repite | Alexeiv Rodríguez

Introducción:

Con la llegada de la situación de emergencia en todo el mundo debido a la contingencia sanitaria por el Covid-19, las noticias se han tornado monotemáticas y han opacado en gran manera los movimientos sociales presentes en Latinoamérica y el mundo que se enfrentaban al uso ilegítimo del poder de los diferentes estados.

En este pequeño artículo quiero traer a la memoria el relato de Abimelec en Jueces 9, mostrando cómo este constituye una crítica a la llegada al poder por medio de la violencia; activa y simbólica; la cual engendra un círculo de violencia que solo se detiene con el juicio final (divino) contra el “rey”.

El libro de jueces:

En el presente artículo se considera al libro de jueces como libro perteneciente a la historia deuteronomista pero que de una forma especial hace referencia a la institución de la monarquía, por un lado anhelándola y por el otro mostrando lo peligroso de esta.

La narración:

En el capítulo 9 aparece una figura que no es presentada como juez y tampoco se comporta como uno de ellos, se trata de Abimelec, hijo de Gedeón, quien convence a los habitantes de Siquem de apoyarlo para levantarse contra sus hermanos y nombrarlo rey único sobre Israel (aunque realmente gobierna solo en Siquem).

Así comienza un ciclo de violencia interna en el pueblo de Israel que terminará solamente con el asesinato de Abimelec, el cual el narrador interpreta como juicio de Dios debido a sus malas acciones (teología deuteronomista).

¿Hijo del rey?

Aunque se considera una sección aparte, la historia de Abimelec tiene que ser interpretada en contexto con la historia de su padre Gedeón, quien en el capítulo 8 del libro de Jueces, se le ofrece ser rey (Señor) sobre Israel, siendo que este rechaza el ofrecimiento tanto para él como para sus hijos.

En este contexto nos parece extraño la aparición de un hijo con el nombre de “Abimelec” el cual puede traducirse como “Mi padre es rey” ¿Será que con este nombre el autor ya nos está dando una pista de una primera violencia en el relato? La violencia psicológica a la que es expuesto aquel que no puede desarrollar plenamente su identidad, recibiendo mensajes contradictorios desde el nacimiento.

De la violencia al poder

Más allá de conjeturas que se puedan hacer sobre su infancia y el trato sobre él (considerando sobre todo la identidad de su madre la cual aparece más bien como una amante que como una esposa, otra violencia), el capítulo 9 ya nos presenta a un Abimelec acostumbrado a ejercer la violencia para conseguir lo que quiere, definiendo violencia como todo aquello que afecta un estado de integridad y paz en un ser humano o en una sociedad.

En primer lugar, Abimelec ejerce un tipo de violencia mediante la cual crea una división simbólica entre los “buenos” y los “malos”, esto lo hace creando una autoidentificación con el pueblo presente (sus hermanos) al cual hace creer que lo diferente es malo y debe ser eliminado.

“La grieta” una historia de violencia sin fin

En Argentina, país en donde vivo actualmente, se le llama “la grieta” a la división binaria de la sociedad entre Krichnerista y anti Krichnerista impidiendo cualquier posición central.

Aunque el fenómeno de “la grieta” da para muchos estudios y tiene muchos matices, nos sirve para mostrar cómo, incluso en países democráticos, la violencia simbólica que separa al pueblo entre buenos y malos está presente y es utilizada ya sea para llegar al poder o para mantenerse en él.

El problema de esta división binaria es que obliga al pueblo a decidir dándole una sensación de “libertad” mientras son manipulados para no escuchar al “enemigo” y por lo tanto se pierda la capacidad de diálogo, esto sucede en todo tipo de gobierno, desde el ultraderechista de Bolsonaro en Brasil (demonizando a todos sus rivales como “comunistas”), como el “Izquierdista” de Lopez Obrador en México (tachando a cualquier crítica de “conservadora y neoliberal)”.

De la división binaria a la violencia física

Así, habiendo creado esta división simbólica, la mesa está puesta para que la violencia activa se haga presente “legítimamente” apareciendo aquellos que la llevan a cabo como “héroes” de una sociedad que pelea contra sus enemigos internos o externos.

Abimelec va y mata a todos sus hermanos (los enemigos) para así convertirse él en rey y héroe de sus hermanos, poder que es ilegítimo en sus bases y hace entrar en un círculo de violencia manifestado en guerrillas y pueblos destruidos hasta que llega el final de él.

Esta ha sido la manera en que por años los gobiernos de las potencias mundiales han manipulado la toma de decisiones de los países (menores), en primer lugar, ideológicamente levantando héroes e inventando villanos y, en segundo lugar, cuando esto no funciona, interviniendo militarmente para derribar al “malo” y darle el poder al “bueno”.

Esta forma de establecer el poder por medio de la violencia simbólica y activa, presente en la historia de Abimelec, se sigue repitiendo en América Latina y sigue cobrando millones de vidas inocentes mientras los supuestos héroes (tanto de izquierda como de derecha) se regodean en sus palacios construidos con la sangre de los pobres a los que les han quitado la dignidad de pensar y elegir su propio destino.

Abimelec nos muestra en un solo relato la historia de la lucha por el poder en América Latina y el mundo, nos muestra el sufrimiento del pueblo entero que es pisoteado por los caballos de la violencia, pero también nos da esperanza: Al final Dios juzgará a los violentos ¿cómo? Ese será tema de otro artículo.

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