Elecciones Costa Rica

Posted On 10/02/2018 By In Opinión, portada With 235 Views

Pensando en los procesos electorales de Costa Rica y Colombia y en el papel de las iglesias evangélicas | Harold Segura

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Dicen algunos analistas electorales que las iglesias de corte conservador son el factor que explica los resultados electorales. Como si un colectivo silenciado e ignorado por mucho tiempo ahora hubiera saltado a la arena política y estuviera derrotando a los viejos caciques electorales. No lo creo.

Por otra parte, dicen los líderes eclesiales (evangélicos y católicos) que este “éxito electoral” es un triunfo de la fe y de los valores que ella encarna. “La familia se respeta”, por ejemplo. Dicen que Dios está venciendo y sus representantes triunfando. Tampoco lo creo.

Lo que sí pienso es que el llamado “giro conservador” que observamos en nuestras sociedades explica la visibilidad electoral del conservadurismo religioso (ahora unido en “santa alianza ecuménica” con la Iglesia católica). Las democracias liberales están en crisis y, ante la incapacidad de reacomodarse en esta transición, las sociedades levantan cercas conservadoras para refugiarse en ellas. Las iglesias acuden a este refugio y lo legitiman con un enclenque discurso teológico.

Las comunidades de fe son objeto y no sujeto de este fenómeno conservador. Las iglesias son un reflejo de éste y no la luz que lo está encendiendo. La oposición al matrimonio de parejas del mismo sexo, el rechazo a las guías de educación sexual formuladas por los gobiernos y la condena del aborto, entre otras banderas morales, no proceden exclusivamente de los púlpitos religiosos, sino que son una expresión de las mentalidades conservadoras que distinguen a nuestras sociedades latinoamericanas. A esas mentalidades las acompañan los discursos cristianos tanto católicos como evangélicos (porque en asuntos de moral política no hay mayores diferencias “doctrinales”).

Al decir que las comunidades de fe son objeto y no sujeto, no con ello estoy diciendo que la religión y la organización política no se entrelacen y condicionen mutuamente (M.Gauchet). Las sociedades conservadoras (Colombia y Costa Rica entre las primeras) y las expresiones conservadoras de la religión se interrelacionan de manera dinámica. Tampoco quiero decir que la totalidad de las expresiones cristianas sean conservadoras (¡A Dios sean las gracias!). Hay sectores cristianos que practican la fe de otra manera, conciben la moral desde otras perspectivas y participan en los procesos sociales con otros planteamientos políticos.

Finalmente una observación como pastor (evangélico bautista para más señas) y teólogo. Los “exitosos resultados” electorales de los sectores del conservadurismo eclesial no nos ponen ante la evidencia del triunfo del testimonio cristiano, sino que, por el contrario, lo exponen ante su mayor riesgo: el de ocultar su talante profético prefiriendo usufructuar su capacidad electoral.

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