Perfil de las iglesias en Guatemala

Este pasado sábado, 15 de octubre, tuve la grata experiencia de compartir dos foros muy importantes e interesantes en el contexto del 50 aniversario de la Universidad Rafael Landivar (Jesuita) de Guatemala. El primer foro giró en torno al aporte de la Universidad Rafael Landivar al pueblo maya. Varias personas expertas pertenecientes al pueblo maya, y graduadas de la Universidad, presentaron  desafiantes análisis sobre la realidad del pueblo maya y todos los pueblos originarios, cuya situación sigue ameritando mayor equidad y justicia, de acuerdo con las ponencias presentadas.

Carmelo ÁlvarezEl segundo foro consistió en la presentación de un libro cuyo título completo es, “Una aproximación al perfil de las iglesias guatemaltecas ante el siglo XXI”.  Como lo expresa este párrafo sintético: “Este estudio pretende analizar el fenómeno religioso contemporáneo en Guatemala, sus perfiles, actores, actoras, naturaleza y misión, para ofrecer una explicación teórica y algunas herramientas metodológicas que permitan construir paradigmas coherentes a los desafíos de la situación actual y futura del país” (p. 11).

Para los y las que conocemos de cerca la realidad eclesial centroamericana, y particularmente la guatemalteca, (viví  y trabajé 17 años en la región), el estudio es un aporte bienvenido y apreciado. En primer lugar, porque sobre Guatemala y su entorno religioso se han tejido las más variadas hipótesis y conjeturas, que en su gran mayoría adolecen de seriedad científica. En algún momento se hablaba de 50% de evangélicos en Guatemala y hubo quien hasta mencionaba el 72% de población evangélica-protestante. Hubo, además, cierta exageración en algunos círculos de iglesias evangélicas con gran dosis de triunfalismo sobre el crecimiento y presencia de las iglesias evangélicas en Guatemala. No se puede negar la importancia del factor religioso, y mucho menos el impacto e importancia que tienen esas iglesias evangélicas en el país. Ciertamente, estamos ante un fenómeno masivo y expansivo que incluye a las religiones indígenas. Guatemala es un caleidoscopio religioso único en Latinoamérica y el Caribe.

El informe que nos ocupa cubre una gama de temas, fruto de una investigación de campo con cinco capítulos, una bibliografía, tres anexos y nueve tablas y gráficas. El primer capítulo  es una “radiografía económica, política y social de Guatemala”. El segundo capítulo nos da una síntesis histórica del desarrollo de las iglesias en Guatemala, incluyendo la Iglesia Católica. El tercer capítulo es un perfil de las iglesias estudiadas, con datos y opiniones de las iglesias y los líderes. Este es el capítulo más extenso y exhaustivo, con temas acuciantes como el papel de las mujeres en la iglesia y la identidad cultural, entre otros. El capítulo cuatro tiene el valor de entrar en la consideración de algunas pistas de análisis que refleja la investigación, enfatizando la relación entre la fe y la acción política y social, el crecimiento de las iglesias pentecostales y neo pentecostales, la religión como hecho social y una tipología de las iglesias  protestantes, evangélicas, pentecostales y neo pentecostales. El capítulo cinco expone el perfil propiamente que surge de las propuestas analizadas en la investigación: iglesia profética, ecuménica, macroecuménica, terapéutica, solidaria, mediadora, empoderadora y ecológica. Esta clasificación y su análisis es respaldada por algunas gráficas y los anexos con las tabulaciones y gráficas que refuerzan la investigación (pp.115-137).

El trabajo concluye con varias aseveraciones  que intentan desafiar a las iglesias a cumplir un papel relevante y pertinente en una sociedad violentada, con estructuras injustas que han propiciado la pobreza, la marginación y las discriminaciones de todo tipo. La reacción de muchas iglesias es un fundamentalismo negativo, con actitudes paralizantes y enajenantes.

El informe concluye haciendo un “llamado urgente a que la religión” sea democratizadora, tolerante, respete la  pluralidad religiosa, étnica y de convivencia pacífica, en “un país dividido, fragmentado, violentado y sectorizado”. Se subraya, finalmente, la “práctica ecuménica y la paz social”, como ejes fundamentales en la búsqueda de lo nuevo en tiempos desafiantes.

La valoración que hacemos de este informe es altamente positiva. Hay que felicitar a la Comunidad Teológica Ecuménica y las entidades que la componen dentro del Concejo Ecuménico Cristiano de Guatemala, por este aporte investigativo y analítico en una coyuntura tan crucial de la sociedad guatemalteca. Ese 25.4% de iglesias evangélicas guatemaltecas que reflejan las encuestas, y confirma este estudio, deberá conformar una fuerza ética, moral y espiritual en un país que necesita paz, justicia y reconciliación.

Carmelo Álvarez, Chicago, IL 19 de octubre de 2011.

Para más información favor de dirigirse a info@concejoecumenico.org

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Carmelo Alvarez

Carmelo Álvarez, misionero y profesor de la historia del cristianismo. Es conferencista y asesor teológico como consultor en educación teológica en Latinoamérica y el Caribe, nombrado por la Junta de Ministerios Globales de la Iglesia Cristian (Discipulos de Cristo) y la Iglesia Unida de Cristo en Estados Unidos.

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1 Response

  1. Estuardo Salguero dice:

    Fabuloso aporte, que analiza muy bien una realizada compleja en nuestro pais. Una vision amplia y objetiva que muchas veces los cristianos de mi pais no comparten por un anti-ecumenismo irracional que se profesa por todas las partes.