Posted On 13/09/2012 By In Entrevistas, Opinión With 980 Views

«La religión nunca ha sido tan potente o tan peligrosa como hoy», dice Mark C. Taylor“A religião nunca foi tão poderosa ou tão perigosa quanto hoje”, diz Mark C. Taylor «La religió mai ha estat tan potent i perillosa com avui», afirma Mark C. TaylorInterview with Mark C. Taylor

Mark C. Taylor fue profesor de religión en el Williams College en Massachusetts (EE.UU.). Allí se ganó el derecho a decidir qué hacer con su tiempo, trabajando en áreas multidisciplinares de conocimiento, investigación, enseñanza y escritura. Taylor es, en este momento,Director del Departamento de Religión de Columbia University.

Durante 30 años se dedicó a la religión, y fue uno de los primeros pensadores en trabajar con la teología y el pensamiento de Jacques Derrida. Su libro «Erring: A Postmodern A/Theology», publicado hace 20 años se ha convertido en un «clásico» en el campo de la teología y de la filosofía. Su campo de acción, sin embargo, no es únicamente la teología, sino también la filosofía de la cultura y la religión en general, especialmente en occidente.

Según él, la religión puede encontrarse en los lugares donde menos te lo esperas, ya sea en partidos de fútbol, el creciente comercio de uñas postizas para niñas en los Estados Unidos, los televisores con control remoto, los tatuajes, los huesos que son como reminiscencias del cuerpo, los avances en la bioinformática, la literatura de William Gaddis, las pinturas de Mark Tansey, la obra de arte de Michael Barney, Acconti Vito y Michael Heiser, los epitafios en las tumbas de los filósofos y las conexiones a Internet.

El año pasado se llevó a sus estudiantes a «la religión y el mundo moderno» de Times Square, en Nueva York, y allí dijo que la noción de Dios ha pasado de la religión a la estética y ahora se centra en el mercado financiero y en las grandes corporaciones, muchos de ellos representados en esta famosa plaza. Sus compañeros de pensamiento están reflexionando en la filosofía continental europea y el «nuevo» canon de pensadores, especialmente los franceses del siglo XX, como Lacan, Blanchot, Baudrillard, Bataille, Merleau-Ponty, Levinas, Deleuze, Michel de Certeau, Jabes y Kristeva .

Su relación con las artes es intensa. Ha trabajado con varios artistas y actualmente realiza trabajos como consultor de museos tales como el Museo de las Artes, Boston, MoMA (Museo de Arte Moderno) o el Guggenheim de Nueva York. Su interés por los sistemas complejos e Internet le llevó a crear el Herbert Allen Global Education Network, un think tank que pretende unir las aulas de todo el mundo.

Mark C. Taylor sería hoy lo que Paul Tillich fuera durante la primera mitad del siglo XX, un pensador de fronteras que, entre Hegel y Kierkegaard, trata de conectar la filosofía, la religión, las artes, la cultura, internet, sistemas complejos, la política y la economía. Taylor tiene más de 20 libros publicados. «La religión no va a desaparecer y probablemente será aún más poderosa en las próximas décadas», dice en la entrevista que sigue, este pensador multidisciplinar resulta difícil de definir.

Interview originally published as “The Coming Back of Religion. An Interview with Mark C. Taylor” in Trópico, Idéias de Norte a Sul,  a cultural and academic on-line magazine published by UOL, Folha de São Paulo, Brazil, June 2006.

Quiero dividir esta entrevista en dos partes. En la primera, me gustaría preguntarle sobre sus ideas respecto a la situación actual del estudio de la religión y, en la segunda,  quisiera conocer sus ideas sobre la situación global política, económica y religiosa.

Originalmente publicada como “El retorno de la Religión. Entrevista con Mark C. Taylor” en Trópico, Idéias de Norte a Sul, revista cultural y académica on-line publicada por UOL, Folha de São Paulo, Brasil, junio 2006.

En primer lugar, permítame comenzar haciéndole esta pregunta: Usted dice que los mayores movimientos filosóficos que cambiaron radicalmente nuestra manera de entender el mundo actual ocurrieron entre Hegel y Kierkegaard. ¿Podría explicar por qué?

Hegel y Kierkegaard son dos filósofos muy influyentes cuyo trabajo describe maneras alternativas de estar-en-el mundo. Aunque ambos insistíeron en que sus escritos completaban los principios inicialmente expresados por Lutero, sus perspectivas filosóficas y teológicas son muy diferentes. Mientras que Hegel desarrolla un sistema global en el que todo está interconectado e interrelacionado, Kierkegaard radicaliza la noción del individuo aislado, que se remonta al nominalismo medieval. La historia posterior de la filosofía y de la teología en los siglos XIX y XX se puede entender como una oscilación entre estas dos posiciones. No obstante, la importancia del trabajo de Hegel y de Kierkegaard no se limita a la filosofía y a la teología, sino que se extiende a otros ámbitos de la cultura así como a diferentes formas de organización sociopolítica.

En Brasil, a las universidades en general, sin contar por supuesto las universidades católicas, no les gusta la idea de religión en su currículum. Sospecho que se podría decir que sucede lo mismo en los Estados Unidos. ¿Por qué la religión ha sido tan a menudo despreciada por la escuela y por qué aún es así?

La religión es, en muchos sentidos, el tema más difícil de tratar para la universidad. La mayoría de problemas surge del fracaso en distinguir de forma adecuada entre la práctica y el estudio de la religión. Esta situación se agrava debido a la comprensión limitada de la religión por parte tanto de los que la defienden como de los que la critican. Volveré a este asunto en la próxima pregunta. Muchos académicos continúan comprometidos con teorías de secularización, que fueron formuladas en los años 60. Desde este punto de vista, la modernización y la secularización son inseparables: en cuanto a las sociedades modernizadas, se vuelven más seculares en un proceso que es a la vez inevitable e irreversible. Obviamente, las cosas no han se han producido de esta manera. La religión nunca ha sido más poderosa o más peligrosa de lo que lo es hoy. Es absolutamente esencial no considerar el resurgimiento reciente de la religión como un restablecimiento de las formas premodernas de creencia y de práctica. Al contrario, el  incremento de formas conservadoras de religión es un fenómeno global que es, de manera muy particular, postmoderno. La religión no va a desaparecer y. con toda probabilidad, se hará todavía más fuerte en las próximas décadas. Es, por tanto, de vital importancia desarrollar análisis sofisticados y detallados de lo que está sucediendo. Esta investigación debe comenzar  con el reconocimiento de que la misma secularidad es un fenómeno religioso producto del judaísmo y del cristianismo.

Usted dice a menudo que la religión aparece donde es menos evidente o esperada. ¿Podría darnos una definición de lo que entiende por religión y cómo la enfoca?

La religión no es simplemente lo que sucede en las iglesias, templos o mezquitas. Existe una dimensión religiosa en toda cultura. El arte moderno, la literatura y la arquitectura, por ejemplo, nunca se hubieran desarrollado del modo en el que lo han hecho sin la profunda influencia de varias tradiciones religiosas y espirituales. La noción del individuo que subyace en la base de buena parte de la teoría política y económica moderna fue definida por primera vez en el Protestantismo. Adam Smith desarrolló el análisis de los mercados que continúa orientando las políticas económicas actuales apropiándose de la noción de Calvino de la mano invisible. Es importante ampliar nuestro entendimiento de la religión de forma que nos permita ver la extensión de su influencia en la llamada cultura secular.

Usted ha trabajado en religión durante los últimos 30 años. ¿Cuáles son los mayores cambios que ha visto durante ese tiempo y cuál es la situación actual del estudio de la religión?

Nunca ha sido más importante estudiar la religión de manera crítica que en la actualidad y nunca ha sido más difícil. Por otra parte, la corrección política se ha transformado en corrección religiosa. Algunos creyentes han atacado a los eruditos –a veces de manera violenta- por no respetar sus creencias. En casos extremos, los críticos del estudio erudito de la religión insisten en que sólo los creyentes comprometidos están capacitados para enseñar una tradición concreta. Por otra parte, los críticos argumentan que la religión es epifenoménica y que debe ser reducida a sistemas y a procesos más  elementales, por ejemplo, infraestructuras psicológicas, sociológicas o económicas. Lo que más se necesita hoy es un enfoque multidisciplinar y comparativo del estudio de la religión. Es necesario desarrollar nuestra comprensión desde diferentes perspectivas metodológicas sobre las tradiciones que dialogan recíprocamente.

¿Qué pensadores cree que son importantes para el estudio de la religión en la actualidad?

Creo que el trabajo más importante para el estudio de la religión se está desarrollando fuera de este ámbito. Yo identificaría tres áreas diferentes: el arte, la literatura y las ciencias biológicas. Y haría énfasis en que ninguna de ellas contempla necesariamente  su trabajo como religioso o incluso como relevante para la religión. En las artes, representantes del “arte terrestre” como Michael Heizer y James Turrell están desarrollando proyectos enormemente ambiciosos e importantes. Otros artistas cuyo trabajo es importante  serían  Richard Serra, Ann Hamilton, Matthew  Barney, Joseph Beuys y Anselm Kiefer En literatura, dos autores que merecen nuestra atención son William Gaddis y Mark Danielewski. Finalmente, en ciencias biológicas considero más importantes las trayectorias que los individuos. Creo que la bioinformática será tan importante en las próximas décadas como lo fueron los ordenadores y las interconexiones en las décadas pasadas. En cuanto se lleve a cabo más investigación en biología  digital y vida artificial y se realicen más avances en tecnología, la línea entre lo humano y la máquina se hará progresivamente más confusa. Estos progresos tienen enormes implicaciones para las tradiciones religiosas del mundo.

Usted ha creado la palabra “altaridad”, que es un giro de la palabra “alteridad”,  igual que hiciera Derrida con “differénce” y “differánce”. ¿Podría explicar este término?

Usted da en el clavo al observar la relación entre mi término altaridad y la noción de Derrida de differánce. Cuando comencé a leer por primera vez a Derrida a principio de los ochenta, tuve claro que le preocupaban las cuestiones teológicas. Además, él estaba explorando  el territorio entre Hegel y  Kierkegaard que a mí me parecía muy productivo. Se puede entender la “differánce” de Derrida como la noción hegeliana de tesis/antítesis o la de o lo uno/o lo otro de Kierkegaard. Es decir, que el ni/ni de “differánce” es la condición de posibilidad de oposiciones como presencia/ausencia, ser/no ser, trascendencia/inmanencia, etc. La alteridad, que significa otro, permanece ligada a la estructura de oposición que la diferancia subvierte. Altaridad es un otro otro que subvierte cada oposición.

Usted ha dicho en alguna parte que vive en muchos mundos y  que su trabajo ha estado muy marcado por  un amplio enfoque interdisciplinar. Entre otras cosas, ha trabajado en teología, artes y arquitectura, cultura pop, medios de comunicación, tecnología y cibernética, el cuerpo y la carne, tumbas de sistemas complejos, restos mortales, economía y mercado. ¿Por qué ha extendido su pensamiento en tantas direcciones?

Yo creo que existir es relacional – existir es estar conectado. Para entender algo es necesario desenredar la trama de relaciones dentro de la cual eso emerge. Por ejemplo, usted no puede entender el neoliberalismo del capitalismo global si  no comprende la doctrina de la providencia de Calvino, por una parte y, por otra,  los videojuegos de rol multijugador masivo en línea. La comprensión creativa emerge juntando fenómenos que parecen no estar relacionados. La manera en que el conocimiento está estructurado   no está grabada en piedra pero refleja los modos de producción y reproducción en una determinada sociedad. En el momento en que nos hemos movido del capitalismo industrial a través del capitalismo del consumidor al capitalismo financiero, la estructura de la realidad ha cambiado. El problema es que las universidades no han cambiado con el mundo. El modelo para la universidad de hoy fue formulado por primera vez por Kant en un trabajo clarividente publicado en 1789. Kant tomó como modelo de universidad la producción masiva. Intente imaginar un currículum y una universidad estructurados como una red más que como una cadena de montaje y comenzará a vislumbrar los cambios que se requieren hoy.

A sus alumnos les encantan sus clases.  Yo fui testigo aquí en Columbia. En 1995, usted ganó el título de “Profesor Universitario del Año”, un galardón de la Fundación Carnegie para el avance de la Enseñanza. ¿Cómo ve su trabajo como profesor?

Yo me tomo la enseñanza muy seriamente. De hecho, considero la enseñanza como una vocación. Yo siempre les digo a mis alumnos que la relación profesor-alumno es ética. Ambos tenemos obligaciones y ninguno puede hacer su trabajo sin las contribuciones del otro. Demasiado a menudo las universidades de investigación de hoy desprecian  la enseñanza en favor de la investigación. La dicotomía investigación/enseñanza es engañosa. La investigación orienta la enseñanza y la enseñanza alimenta la investigación, No hay nada más gratificante que un compromiso serio con estudiantes inteligentes y comprometidos.

¿Cómo ve la relación personal del Presidente George Bush con la religión? ¿Está intentando desarrollar una “teocracia”?

A menudo he dicho que me preocupo más de los verdaderos creyentes que de los no creyentes. En muchos sentidos, las guerras religiosas del siglo XXI son una extensión de las guerras culturales de los años 60. Para mucha gente – desde  George W. Bush hasta el Papa Benedicto, los años 60 iniciaron un camino de descenso al relativismo que sólo puede ser corregido volviendo a los absolutos. Yo creo que los absolutos y la certeza que ellos parecen asegurar son peligrosos. No creo que Bush quiera crear una teocracia pero creo que sus compromisos religiosos, que carecen de sentido crítico, han conducido a políticas internas y externas que están haciendo un daño enorme.

¿Cómo han cambiado las opiniones de Bush sobre religión el modo en que los Estados Unidos tratan de política y de economía tanto internamente como en el mundo?

En los últimos años, el panorama político en los Estados Unidos se ha ido transformando por lo que yo llamo el Nuevo Derecho Religioso, que surgió cuando los Protestantes conservadores y los Católicos unieron sus fuerzas a finales de los años 60 y principios de los 70. Los asuntos críticos fueron el aborto, la oración en la escuela, la evolución y el poder judicial federal. Estos asuntos todavía mueven gran parte de la agenda de Bush. Es importante darse cuenta de que los protestantes conservadores siempre han reconocido las maneras en que se pueden usar las nuevas tecnologías para expandir la fe. Esto comenzó con la prensa impresa, se extendió a la radio y televisión y ahora se extiende a internet. Este conocimiento tecnológico ha conducido a un poder financiero y político enorme. No hay nada en la izquierda que se acerque a esto.

¿Cómo deberíamos enfocar el mundo después del 11 de septiembre? ¿Cómo entiende la idea de “terrorismo”?

Como he sugerido antes, el terrorismo es de manera muy particular un fenómeno postmoderno que es una reacción contra el poder del capitalismo global que va en aumento. Está basado en una ideología de oposición, que opone el bien contra el mal. Lo que convierte esta ideología en algo muy peligroso es que el mundo está cada vez más interconectado. Cuando tienes una ideología de oposición en un mundo de webs y redes el resultado puede ser desastroso.

¿Con qué ojos ve el futuro de nuestro mundo?

Con toda honestidad, es difícil ser optimista sobre el futuro. Los problemas a los que nos enfrentamos son muy profundos y hay muy poca disposición para reconocerlos o captarlos. Creo que los asuntos más críticos del siglo XXI serán medioambientales. En ningún lugar esto es más evidente que en Brasil. La destrucción de la selva tropical amenaza la vida del planeta. Las redes en las que estamos involucrados no son sólo internet y el capital global sino también redes naturales que, una vez dañadas, no pueden ser reparadas. Nos estamos acercando rápidamente a un momento crítico, que podría traer una destrucción masiva.

Para resumir nuestra conversación, ¿de qué modo el estudio de la religión puede ofrecer resistencia o algunas alternativas a la situación religiosa, económica y política actual?

Pensamiento y acción, teoría y práctica están inseparablemente relacionadas. Necesitamos desesperadamente una comprensión del mundo en la que entendamos que todo es codependiente y coevoluciona. Si continuamos en el camino que estamos siguiendo ahora, es difícil imaginar ningún futuro en absoluto.

(Traducción: Dolors Paniagua)

Restauração religiosa – Claudio Carvalhaes

“A religião nunca foi tão poderosa ou tão perigosa quanto hoje”, diz o pesquisador americano Mark C. Taylor

Mark C. Taylor é professor de religião no Williams College, em Massachusetts (EUA). Ali, ele conquistou o direito de decidir o que fazer com o seu tempo, de trabalhar em áreas multidisciplinares do conhecimento e de pesquisar, ensinar e escrever. Devido a sérios problemas com diabetes, que ele chama de desconstrução do corpo, teve que ficar de licença médica nesse semestre e está aproveitando para terminar seu terceiro livro em dois anos.

Por sete anos, ele aceitou dar aula todos os segundos semestres na Universidade de Columbia, em Nova York, nos departamentos de religião e arquitetura. Nem mesmo a possibilidade de dirigir o departamento de religião dessa universidade o fez pensar em sair do Williams. Há 30 anos ele se dedica à religião e foi um dos primeiros pensadores a trabalhar com teologia e o pensamento de Jacques Derrida. Seu livro “Erring – A Postmodern A/Theology”, lançado há 20 anos tornou-se um “clássico” no campo da teologia e da filosofia. Seu campo de ação, contudo, não é somente a teologia, mas também a filosofia da cultura e a religião em geral, especialmente a ocidental.

Segundo ele, a religião se encontra nos lugares menos óbvios e onde menos se espera, seja nos jogos de futebol americano, no crescente comércio de unhas postiças das meninas dos Estados Unidos, no controle remoto das televisões, nas tatuagens, nos ossos que ficam como reminiscências do corpo, nos avanços bioinformáticos, na literatura de William Gaddis, nas pinturas de Mark Tansey, na obra de arte de Michael Barney, Vito Acconti e Michael Heiser, nos epitáfios dos túmulos de filósofos e nas conexões da internet.

No ano passado, ele levou seus alunos de “religião e mundo moderno” para a Times Square, em Nova York, e ali disse que a noção de Deus passou da religião para a estética e agora se concentra no mercado financeiro e das grandes corporações, muitas delas representadas naquela famosa praça. Seus companheiros de pensamento são os pensadores da filosofia continental européia e o “novo” cânone de pensadores, especialmente franceses, do século 20, como Lacan, Blanchot, Baudrillard, Bataille, Merleau-Ponty, Levinas, Deleuze, Michel de Certeau, Jabes e Kristeva.

Sua relação com as artes é intensa. Já trabalhou com vários artistas e atualmente serve de consultor de museus, como o Museu de Artes de Boston, o MoMA (Museu de Arte Moderna) ou o Guggenheim, de Nova York. Seu interesse pela internet e por sistemas complexos fez ele criar o Herbert Allen Global Education Network, um centro de estudos que visa unir salas de aula entre várias partes do mundo.

Mark C. Taylor seria hoje o que Paul Tillich foi na primeira metade do século XX, um pensador de fronteiras que, entre Hegel e Kierkegaard, tenta conectar filosofia, religião, artes, cultura, internet, sistemas complexos, política e economia. Taylor tem mais de 20 livros publicados. “A religião não vai desaparecer e, provavelmente, vai se tornar ainda mais poderosa nas próximas décadas”, diz, na entrevista abaixo, este pensador multidisciplinar difícil de ser definido..

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O senhor diz que os grandes movimentos filosóficos que transformaram a maneira como compreendemos o mundo de hoje aconteceram entre Hegel e Kierkegaard. O senhor pode explicar por quê?

Mark C. Taylor: Hegel e Kierkegaard são dois filósofos muito influentes, cujo trabalho delineou caminhos alternativos de estar-no-mundo. Embora ambos insistissem que suas idéias eram um complemento necessário aos princípios inicialmente articulados por Lutero, as suas perspectivas filosóficas e teológicas são bastante diferentes. Hegel desenvolve um sistema abrangente, no qual tudo está interconectado e inter-relacionado, enquanto Kierkegaard vai radicalizar a noção de indivíduo isolado, cujas raízes podem chegar até o nominalismo medieval.

Depois deles, a história da filosofia e da teologia nos séculos XIX e XX pode ser descrita como um pêndulo oscilando entre essas duas posições. Mas a importância do trabalho de Hegel e Kierkegaard não está limitada apenas à filosofia e à teologia, mas se estende para outros domínios culturais e formas diferentes de organização sociopolítica.

No Brasil, as universidades, em geral, exceto as de confissão religiosa, não são simpáticas à religião em seus currículos. Acredito que nos Estados Unidos isso não seja diferente. Por que a religião tem sido tão desprezada pela academia e com tanta freqüência, e por que essa situação se mantém?

Taylor: A religião é, sob muitos aspectos, o tema mais complicado para a universidade trabalhar. Muitos dos problemas nasceram da incapacidade de se distinguir adequadamente a prática e o estudo da religião. Esse impasse é criado pela compreensão limitada da religião por parte daqueles que a defendem e também dos que a criticam. Vou voltar a esse tema na próxima questão.

Muitos acadêmicos continuam comprometidos com as teorias de secularização formuladas na década de 60. Sob o ponto de vista dessas teorias, modernização e secularização são inseparáveis: as sociedades se modernizam e tornam-se mais seculares através de um processo que é ao mesmo tempo inevitável e inseparável.

Obviamente, as coisas não aconteceram exatamente assim. A religião nunca foi tão poderosa ou tão perigosa quanto hoje. É absolutamente essencial que o ressurgimento recente da religião não seja encarado como uma volta às formas pré-modernas de crença e prática. Ao contrário, o surgimento de formas mais conservadoras da religião é um fenômeno global caracteristicamente pós-moderno.

A religião não vai desaparecer e, provavelmente, vai se tornar ainda mais poderosa nas próximas décadas. Portanto, a criação de análises mais sofisticadas e capazes de compreender melhor as nuances do que está acontecendo é de vital importância. E o ponto de partida dessa investigação deve ser o reconhecimento de que a própria secularização é um fenômeno religioso produto do judaísmo e do cristianismo.

O senhor diz com freqüência que a religião aparece onde ela é menos evidente ou esperada. Poderia definir o que entende por religião e como abordá-la?

Taylor: A religião não é só o que acontece nas igrejas, nos templos e mesquitas. Há uma dimensão religiosa em toda cultura. A arte, a literatura e a arquitetura modernas, por exemplo, nunca teriam se desenvolvido da mesma forma sem a profunda influência das várias tradições religiosas e espirituais.

A noção de indivíduo presente nos fundamentos da maior parte das teorias políticas e econômicas modernas foi definida pela primeira vez no protestantismo. Adam Smith desenvolveu sua análise dos mercados, que até hoje continua balizando as políticas econômicas, pela apropriação do conceito da mão invisível de Calvino. É importante expandir nosso conhecimento sobre a religião de forma a nos permitir determinar exatamente a sua influência na chamada cultura secular.

O senhor estudou a religião nos últimos 30 anos. Quais foram as maiores mudanças que o senhor presenciou durante esse tempo e qual a situação atual do estudo da religião?

Taylor: O estudo crítico da religião nunca foi tão importante quanto é hoje, e nunca foi tão difícil. Por um lado, o politicamente correto metamorfoseou-se em “religiosamente correto”. Alguns religiosos atacaram os acadêmicos -às vezes até ameaçando com violência-, acusando-os de não respeitarem suas crenças. Em casos extremos, os críticos do estudo secular da religião insistem que só os religiosos comprometidos com determinado credo estão qualificados para ensinar a sua tradição religiosa.

Por outro lado, os críticos também dizem que a religião é epifenomenal e deve, portanto, ser reduzida a sistemas e processos mais básicos, como as infra-estruturas psicológica, sociológica e econômica. O que realmente precisamos hoje é de uma abordagem do estudo da religião que seja multidisciplinar e comparativa. É necessário utilizar a luz de cada uma das diferentes perspectivas metodológicas nas tradições religiosas que dialogam entre si.

Quais são os pensadores que o senhor julga importantes para o estudo da religião hoje?

Taylor: Acredito que os trabalhos mais interessantes para o estudo da religião estão sendo feitos fora dessa área de conhecimento. Eu identificaria três áreas: arte, literatura e ciências biológicas. É preciso enfatizar, no entanto, que nenhum desses pensadores necessariamente consideram seu trabalho como religioso ou até mesmo relevante para a religião.

No campo das artes, artistas que fazem intervenções paisagísticas, como Michael Heizer e James Turrel, estão desenvolvendo projetos altamente ambiciosos e importantes. Outros artistas com trabalhos importantes são Richard Serra, Ann Hamilton, Matthew Barney, Joseph Beuys e Anselm Kiefer. Na literatura, dois autores merecem bastante atenção: William Gaddis e Mark Danielewski. Finalmente, nas ciências biológicas, eu citaria trajetórias ao invés de indivíduos.

Acredito que nas próximas décadas a bioinformática será tão importante quanto os computadores e as redes têm sido no passado recente. À medida que as pesquisas avançam na biologia digital e vida artificial e se alcançam novas tecnologias, a fronteira entre homem e máquina será cada vez mais obscura. Esses avanços têm implicações enormes para as tradições religiosas.

O senhor disse certa vez que vive em vários mundos e que o seu trabalho é profundamente marcado por uma abordagem interdisciplinar abrangente. Dentre outras coisas, o senhor já trabalhou com teologia, artes e arquitetura, cultura popular, mídia, tecnologia e cibernética, o corpo e a carne, epitáfios de túmulos e sistemas complexos, economia e mercado. Por que o senhor investiu em tantas direções?

Taylor: Acredito que a existência é algo relacional -ser é estar conectado. Para entender uma coisa é necessário deslindar a teia de relacionamentos dentro da qual emerge o objeto de estudo. Por exemplo, não é possível compreender o neoliberalismo do capitalismo global sem entender, por exemplo, a doutrina da providência de Calvino e, por outro lado, os jogos de representação de papéis on-line para múltiplos jogadores (MMORPGs).

A centelha criativa aparecesse quando aproximamos dois fenômenos aparentemente não relacionados entre si. A maneira pela qual o conhecimento se estrutura não é imutável, mas reflete os modos de produção e reprodução existentes na sociedade. À medida que passamos do capitalismo industrial para o capitalismo de consumo e finalmente ao capitalismo financeiro, a estrutura da realidade foi sendo modificada. O problema é que as universidades não se transformaram junto com o mundo.

O modelo das universidades atuais foi formulado pela primeira vez por Kant, num artigo presciente publicado em 1789. Kant usou como modelo a universidade de produção em massa. Tente imaginar currículos e universidade estruturados como se fossem uma rede, ao invés de uma assembléia linear e você terá uma idéia das mudanças de que a universidade necessita hoje.

Seus alunos adoram as suas aulas. Eu fui testemunha disso aqui na Universidade Columbia. Em 1995, o senhor ganhou o prêmio Professor Universitário do Ano, concedido pela Fundação Carnegie para o Aperfeiçoamento da Docência. Como o senhor vê o seu trabalho como professor?

Taylor: Eu levo o ensino muito a sério. Na verdade, vejo a docência como minha vocação. Sempre digo aos meus alunos que a relação professor-estudante é ética: ambos têm obrigações, e nenhuma das partes consegue fazer o seu trabalho sem as contribuições da outra. Freqüentemente, nas universidades onde se faz pesquisa, a atividade docente é menosprezada. A dicotomia pesquisa/docência é apenas ilusória, porque a pesquisa informa a atividade docente, que por sua vez alimenta a pesquisa. Não há nada mais recompensador do que o compromisso sério com estudantes inteligentes e interessados.

Como o senhor vê a relação pessoal do presidente George Bush com a religião. Estaria ele tentando criar uma teocracia?

Taylor: Eu tenho dito frequentemente que me preocupo mais com os que acreditam do que com os que não acreditam. Em maneiras diversas, as guerras religiosas do século 21 são extensões das guerras culturais dos anos 60. Para muita gente, que vai de George Bush ao papa Bento 16, os anos 60 nos introduziram em um caminho de relativismo que somente poderá ser corrigido pelo returno aos absolutos.

Penso que esses absolutos e essas certezas que eles advogam são altamente perigosos. Eu não creio que Bush esteja querendo criar uma teocracia, mas penso que o comprometimento religioso acrítico que ele desenvolve tem afetado profundamente as políticas internas e externas dos Estados Unidos, o que tem causado vários desastres.

http://p.php.uol.com.br/tropico/html/textos/2753,1.shl

En procés de traducció…

I want to divide this interview in two parts: in the first part, I would like to ask you about your ideas regarding the present situation of the study of religion and in the second part I want to know your ideas about our global religious, economic and political situation.

Originally published as “The Coming Back of Religion. An Interview with Mark C. Taylor” in Trópico, Idéias de Norte a Sul,  a cultural and academic on-line magazine published by UOL, Folha de São Paulo, Brazil, June 2006.

First, let me start by asking this: You say that the major philosophical moves that radically changed our ways of understanding the world today happened between Hegel and Kierkegaard. Could you explain why?

Hegel and Kierkegaard are two very influential philosophers whose work delineates alternative ways of being-in-the world.   While both insisted that their writings brought to completion the principles initially articulated by Luther, their philosophical and theological perspectives are very different.  While Hegel develops a comprehensive system in which everything is interconnected and interrelated, Kierkegaard radicalizes the notion of the isolated individual, which can be traced back to medieval Nominalism.  The subsequent history of philosophy and theology in the 19th and 20th centuries can be understood as an oscillation between these two positions.  But the importance of the work of Hegel and Kierkegaard is not limited to philosophy and theology but extends to other domains of culture as well as to different forms of socio-political organization.

In Brazil, universities in general, not counting of course the Catholic universities, do not like the idea of religion in their curriculum. I guess I could say that this is the same in United States. Why religion has been so often despised by the academy and why it still is?

Religion is, in many ways, the most difficult subject for the university to deal with.   Most of the problems grow out the failure to distinguish adequately between the practice and the study of religion.  This situation is compounded by limited understandings of religion on the part of both those who defend and criticize it. I will return to this point in the next question.  Many academics remain committed to theories of secularization, which were formulated in the 1960s.  From this point of view, modernization and secularization are inseparable: as societies modernized, they become more secular in a process that is both inevitable and irreversible.  Obviously, things have not turned out this way.  Religion has never been more powerful or more dangerous than it is today.  It is absolutely essential not to regard the recent resurgence of religion as a reversion to premodern forms of belief and practice.  To the contrary, the rise of conservative forms of religion is a global phenomenon that is distinctively postmodern.  Religion is not going to go away and in all likelihood will become even more powerful in coming decades.  It is, therefore, vitally important to develop sophisticated and nuanced analyses of what is occurring.  The place where such an investigation must begin is with the recognition that secularity itself is a religious phenomenon that is the product of Judaism and Christianity.

You often say that religion appears where it is less evident or expected. Could you give us a definition of what you understand by religion and how do you approach it?

Religion is not simply what goes on in churches, temples and mosques.  There is a religious dimension to all culture.  Modern art, literature and architecture, for example, would never have developed the way it has without the profound influence of various religious and spiritual traditions.  The notion of the individual that lies at the foundation of much modern political and economic theory was first defined in Protestantism.  Adam Smith developed the analysis of markets that continues to inform economic policies today by appropriating Calvin’s notion of the invisible hand.  It is important to expand our understanding of religion in ways that allow us to see the extent of its influence in so-called secular culture.

You have been working with religion for the past 30 years. What are the major shifts you have seen during this time and what is the present situation of the study of religion?

It has never been more important to study religion critically than today and it has never been more difficult to do so.  On the one hand, political correctness has morphed into religious correctness.  Some religious believers have attacked scholars – sometimes threatening violence – for not respecting their beliefs.  In extreme cases, critics of the scholarly study of religion insist that only committed believers are qualified to teach a particular tradition.  On the other hand, critics argue that religion is epiphenomenal and must be reduced to more basic systems and processes, i.e., psychological, sociological or economic infrastructures.  What is most needed today is an approach to the study of religion that is multi-disciplinary and comparative.  It is necessary to bear insights from different methodological perspectives on traditions that are in conversation with each other.

What are the thinkers you say are important to the study of religion today?

I think the most interesting work for the study of religion is going on outside the field.  I would identify three different areas: art, literature and the biological sciences.  I should stress that none of these would not necessarily regard their work as religious or even relevant to religion.  In the arts, earthwork artists like Michael Heizer and James Turrell are developing enormously ambitions and important projects.  Other artists whose work is important include Richard Serra, Ann Hamilton, Matthew Barney, Joseph Beuys and Anselm Kiefer.  In literature, two authors who deserve much more attention are William Gaddis and Mark Danielewski.  Finally, in the biological sciences I will note trajectories rather than individuals.  I believe that bioinformatics will be as important for the next few decades as computers and networking have been for the past several decades.  As more research is done in digital biology and artificial life and further advances in technology are made, the line between the human and the machine will become increasingly obscure. These developments have enormous implications for the world’s religious traditions.

You have created this word ‘altarity’ which is a twist form the world ‘alterity’, the same thing Derrida did with difference/differance. Could you explain this term?

You are correct to note the relation between my term altarity and Derrida’s notion of differance.  When I first started reading Derrida in the early 1980s, it was clear to me that he was preoccupied with theological questions.  Moreover, he was exploring the territory between Hegel and Kiekegaard that seemed to me to be very rich.  Derrida’s differaance can be understood as neither Hegel’s both/and nor Kierekgaard’s either/or.  That is to say the neither/nor of differance is the condition of the possibility of oppositions like presence/absence, being/nonbeing, transcendence/immanence, etc.  Alterity, which means other, remains bound to the oppositional structure that differance subverts.  Altarity is an other other that subverts every opposition.

You’ve said somewhere that you live in many worlds and your work has been heavily marked by a broad interdisciplinary approach. Among other things, you have worked with theology, arts and architecture, pop culture, media, technology and cybernetics, the body and flesh, complex systems graves, bones, and economics and the market. Why have you expended your thoughts in so many directions?

I believe that being is relational – to be is to be connected.  To understand anything, it is necessary to unravel the web of relations within which it emerges.  For example, you cannot understand the neo-liberalism of global capitalism if you do not understand Calvin’s doctrine of providence on the one hand, and, on the other, massively multi-player online role playing games (MMORPGs).  Creative insight emerges by bringing together phenomena that appear to be unrelated.  The way in which knowledge is structured is not etched in stone but reflects the modes of production and reproduction in a society.  As we have moved from industrial capitalism through consumer capitalism to finance capitalism the structure of reality has changed.  The problem is that universities have not changed with the world.  The model for today’s university was first formulated by Kant in a prescient work published in 1789.  Kant took as his model of the university mass production.  Try to imagine a curriculum and university structured like a network rather than an assembly line and you will begin to glimpse the changes that are required today.

Your students love your classes. Here at Columbia, I witnessed that. In 1995, you won the title of “College Professor of the Year”, an award from the Carnegie Foundation for the Advancement of Teaching. How do see your work as a professor?

I take teaching very seriously; indeed, I regard teaching as a vocation.  I always tell my students that the teacher-student relation is ethical; we both have obligations and neither can do his or her job without the contributions of the other.  All too often today’s research universities slight teaching in favor of research.  The research/teaching dichotomy is specious.  Research informs teaching and teaching nourishes research.  There is nothing more rewarding than serious engagement with intelligent and committed students.

How do you see President George Bush’s personal relation to religion? Is he trying to develop a “theocracy”?

I have often said that I worry more about true believers than unbelievers.  In many ways, the religious wars of the 21st century are an extension of the cultural wars of the 1960s.  For many people – ranging from George W. Bush to Pope Benedict, the 1960s started us down a path of relativism that can only be corrected by a return to absolutes.  I believe absolutes and the certainty they seem to secure are dangerous.  I do not think Bush wants to create a theocracy but I do think that his uncritical religious commitments have led to domestic and foreign policies that are doing enormous damage.

How Bush’s views on religion have changed the ways the United States deal with politics and economy both internally and also with the world?

In recent years, the political landscape in the US has been transformed by what I call the New Religious Right, which emerged when conservative Protestants and Catholics joined forces in the late 1960s and early 1970s.  The critical issues were abortion, school prayer, evolution and the federal judiciary.  These issues are still driving much of Bush’s agenda. It is important to realize that conservative Protestants have always recognized the ways in which new technologies can be used to spread the faith.  This began with the printing press, spread to radio and television and now extends to the internet.  This technological savvy has led to enormous financial and political power. There is nothing that comes close to this on the left.

How should we approach the world after September 11? How do you understand the idea of “terrorism”?

As I have suggested above, terrorism is a distinctively postmodern phenomenon that is a reaction to the expanding power of global capitalism.  It is based upon an oppositional ideology, which sets good against evil. What makes this ideology so dangerous is that the world is becoming increasingly interconnected.  When you have an oppositional ideology in a world of webs and networks the results can be disastrous.

With what eyes do you see the future of our world?

In all honesty, it is difficult to be optimistic about the future.  The problems we face are so profound and there is so little willingness to recognize or engage them.  I believe the most critical issues of the 21st century will be environmental.  Nowhere is that more evident than in Brazil.  The destruction of the rain forest threatens the life of the planet.  The webs in which we are entangled are not just internet and global capital but are also natural webs, which, when once damaged, cannot be repaired.  We are rapidly approaching a tipping point, which might well bring massive destruction.

To wrap up our conversation, what are the ways in which the study of religion can offer resistance or some alternatives to the present political, economic and religious situation?

Thought and action, theory and practice are inseparably related.  We desperately need an understanding of the world in which we understand that everything is codependent and coevolves.  If we continue on the path we are now following, it is hard to imagine any future at all.

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