Posted On 20/01/2015 By In Opinión With 1128 Views

Religión, fundamentalismo y Charlie Hebdo

Los acontecimientos ocurridos el día 07/1/2015 en el periódico Charlie Hebdo (CH) de París en donde un grupo de radicales musulmanes asesinó a balazos a doce periodistas del mencionado periódico francés, me invitan a proponer algunas pistas de reflexión para comprender algunos temas involucrados en un acto terrorista que ha sido repudiado por la mayoría de las naciones. Después de que las noticias nos fueron llegando, veíamos cómo el asesinato de los corresponsales de CH había sido motivado por una venganza a favor del profeta Mahoma, máxima figura del Islam. Quisiera abordar estos apuntes a partir de un deseo de purificar algunas concepciones erróneas que se han sucedido después del ataque terrorista. Lo que me mueve a escribir estas líneas es sólo provocar una reflexión adulta e informada, de manera que podamos debatir desde un conocimiento más o menos fundamentado.

1) ¿Qué decimos con Religión?

Comienzo con una pregunta y una realidad humana. Cada vez que ocurre algún acontecimiento más o menos doloroso y que involucra a una determinada religión o conjunto de creencias se dice de ella que es una realidad intolerante, innecesaria y que sólo sirve de opio, es decir de adormecimiento de la población o como instrumento de marginación. Veremos que esto puede ser una verdad, pero eso será más adelante. Por ahora tratemos de definir qué entendemos por religión para darnos cuenta de que es en sí un fenómeno antropológicamente fundante. La palabra religión proviene de la raíz latina religari (atarse), relegere (reparar esencialmente en algo) o reeligere (elegir de nuevo), y H. Fries la define como una “relación del hombre con el fundamento de su esencia, existencia y sentido. Esta relación comprende un conocimiento y un reconocimiento, un abandono total y existencial, y califica este fundamento como santo” (Fries, 1973). Una religión entendida así, en su sentido originario, exige comprender que no puede ser desligada del hombre ya que está inmersa en su adn social, cultural y antropológico más profundo. Representa su más alta realización en cuanto a la búsqueda del sentido, del porqué estoy en el mundo, el para qué de mi acción y cuál es el sentido último de la existencia. No es por tanto un fenómeno alienante. La religión y el acto religioso además poseen tres dimensiones:

a) El mito que intenta responder al problema del fundamento del hombre, al origen.

b) Los ritos que son celebraciones que reviven la realidad del mito en el tiempo y el espacio actual.

c) El ethos, la ética o la idiosincrasia que está en la base de las normas, del derecho o la moralidad.

2) ¿Cuándo una religión se vuelve inauténtica?

Con lo anterior, por breve que sea, se nos permite comprender que una religión en sí es un acto y una experiencia originaria, universal y positiva, ya que ayuda al hombre a buscar su más alta vocación y su fundamento y fin último. También hacíamos mención, muy de pasada, de que una religión puede convertirse en un instrumento de opresión cuando se vive de una manera deformada o inauténtica. Seguiré a Joaquín Silva (2000) quien pedagógicamente nos señala cuáles son dichas deformaciones de la religión, entre las que se destaca el fanatismo y el fundamentalismo.

Una religión se vuelve inauténtica o se deforma cuando:

a) Experimenta una trascendencia invertida, es decir se considera al hombre como un pequeño dios. Pensemos en el caso de Antares de la Luz quien apareció para sus seguidores como un ser superior.

b) La autonomía y la libertad de los creyentes se acaba o se prohíbe. Hay una falta de derechos personales y de libertad de pensamiento. La intolerancia fue justamente el lei motiv del atentado a CH.

c) Posee un lenguaje exuberante y vacío, es decir, cuando se favorece la forma menospreciando el fondo. En el caso por ejemplo del Islam su fondo es presentarse como una religión pacifista, pero la forma de grupos minoritarios como ISIS o los yihadistas es asumir la matanza en defensa de Mahoma o Allah, como fue el caso del CH.

d) Cuando se transforma en ideología, es decir, interpreta el mensaje de la religión en según los propios intereses incluso a costa de los demás miembros.

e) Se vuelve sectaria, excluyente y fanática con el añadido del fundamentalismo. Se viene a absolutizar a un determinado personaje o grupo que quiere restaurar la esencia más pura de su creencia religiosa, incluso con ataques y muertes. El fundamentalismo también pasa por la interpretación que se hace de los textos sagrados movido siempre por un interés propio.

3) La situación específica del Charlie Hebdo y el Islam

Hace unos años tuve la oportunidad de participar en un encuentro islamo-cristiano realizado en Talca siendo estudiante de pregrado. Aún recuerdo el saludo de los musulmanes esa mañana: “En el nombre de Allah El Compasivo, el Misericordioso”. Lo traigo a mi mente y pienso en los ataques de París y en tantos otros de los cuales somos mudos espectadores. Lamentablemente, París no será el fin de esta avanzada de grupos extremistas musulmanes, que lo único que aportan es muerte y sangre, además de una visión condenatoria y falaz de todo el Islam. El Islam se presenta al mundo como una religión pacífica, en el mismo saludo que anteriormente cité lo podemos percibir. Algunos de los tantos nombres con los que se conoce a Allah (Dios para el Islam) son: el Muy misericordioso, el generoso, compasivo, clemente, perdonador, prudente, indulgente, comprensivo, sabio, protector de los pobres, el que da la Paz y la Seguridad. ¿En qué Dios cree ISIS y estos grupos fundamentalistas? Pareciera ser que no en el mismo que anunció Mahoma hace tantos siglos. Pareciera que estos movimientos armados se han edificado un ‘ídolo’ que han levantado con una ideología cerrada y fanática. Es más, y citando palabras de J.J Tamayo, teólogo católico español “el Corán (libro sagrado del Islam) llama a perdonar a los enemigos y a renunciar a la venganza: Recordad que un intento de resarcirse de un mal puede convertirse, a su vez, en un mal. Así, pues, quien perdone a su enemigo y haga las paces con él recibirá su recompensa de Dios, pues ciertamente él no ama a los malhechores (Corán 42,40)”

Una religión deformada y sujeta a intereses termina convirtiéndose en un instrumento de opresión y de terror. Sería una práctica bastante poco responsable condenar a toda la religión musulmana o a todas las religiones de ser intolerantes. Necesitamos dialogar y tolerar como adultos que piensan y creen en los elementos de bondad que una religión posee y ofrece al bien del mundo.

Como católico, pido al Dios de la Vida que reciba a los doce periodistas asesinados en París y a todos aquellos y aquellas anónimos y anónimas que mueren víctimas de todas las intolerancias que afectan y destruyen nuestra casa común.

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