Posted On 29/10/2012 By In Opinión With 1505 Views

Te han dicho que “no puedes”…

Con motivo de la Ordenación al ministerio pastoral de Amparo Lerín Cruz y Gloria González Esquivel

Así es mi estimada hermana, los hombres, literalmente en este caso, los hombres te han dicho que “no”. Que no puede ser, que es imposible, que es inconcebible que puedas ser pastora, anciana o diaconisa.

Así es hermana, un grupo de hombres quiere limitar tus funciones en la iglesia. No importa que hayas estudiado en el seminario, y en muchos casos más y mejor que ellos, con mejor provecho, con más conciencia y entrega,… sí, seguro que algunos fueron tus compañeros hermana, incluso hasta uno que otro pudo ser tu maestro. Es más, con toda certeza que alguno de los que te dice que «no puedes» llego a ser tu alumno en la escuela dominical, en el seminario, en algún curso…

Así es hermana, los hombres, te dicen que «no puedes». No importa que conozcas las Escrituras, que sepas exégesis, que realices una gran labor hermenéutica, que apliques con celo e integridad los principios que rigen la tradición Reformada… Bueno, ya matizando un poco, no todos los hombres, algunos más coherentes con el evangelio y en pleno seguimiento de la enseñanza de Jesús te han apoyado, pero… ¡que pena mi hermana, han sido pocos!…

Los hombres te dicen que “no puedes”. Que por ser mujer no estás en la condición de predicar, de ministrar los sacramentos, de aconsejar a otros, de dirigir con otros hermanos y hermanas el camino de la comunidad en el que Señor te ha puesto, que tu palabra no vale entre el consejo de los hombres… que tú no puedes administrar las cosas de la iglesia solo porque eres mujer…

Así es hermana, los hombres te dicen que “no puedes”. Y así se olvidan tristemente de tantas verdades que ellos predican… Que el hombre y la mujer hechos a semejanza de Dios, cayeron en esclavitud del pecado y de la muerte por igual y que no hay justo, ni aun uno, hombre o mujer, que no hay quien haga lo bueno…, porque eso es lo que predican. Pero incluso se olvidan que en ellos también: «Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay cosa ilesa, sino herida, hinchazón y podrida llaga…”

Así es mi hermana, los hombres te dicen que «no puedes». Y se olvidan nuevamente y de modo decepcionante que la redención que predican, que la vida plena que en Jesucristo tenemos todos y todas hace que todo sea nuevo. Si mi hermana, en el proyecto de Jesús somos nuevas criaturas, ya que «venida la fe, ya no estamos bajo ayo, pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús».
Cuando te dicen que «no puedes», de manera errónea limitan la gracia de Dios, (una gracia que seguro en muchos de sus sermones predican) y consideran que el efecto de la fe es diferente para hombres que para mujeres. Y así tornan en parcial, ineficaz y por lo tanto nula la fe en el caso de las mujeres contradiciendo rotundamente la plenitud del evangelio de Jesús.

Así es mi hermana, te dicen los hombres que «no puedes». Y te quieren detener, te dicen ¡que te sometas! ¡Vaya! como si dependiera de ti, y se olvidan así que la llama que está encendida en tu corazón, que ese llamado al ministerio, no la enciende uno mismo, sino el Señor, o ¿es que se han olvidado que el que nos toma al ministerio no es uno mismo? ¡Vaya sorpresa! Parece que así lo entienden al decir que «no puedes», ya que intentan limitar ese llamado, apagar ese fuego que no has encendido tú y nuevamente se oponen al Señor.

Así es hermana, te dicen que «no puedes»… Lo peor del caso es que te han dicho que «ya no puedes», que si ya tenías, no importa cuánto tiempo: un mes, un año, diez años como diaconisa o como anciana desde ahora y por decisión de ellos, «ya no puedes»… ¿qué harás con ese fuego que hay en ti para ministrar a otros? ¿qué harás con esos dones y capacidades que tienes? Ya sé, disfrazarte de hombre, como Sor Juana Inés de la Cruz…. Que como según se dice, las mujeres en el siglo XVII no podían estudiar en la Universidad, convenció a su madre para disfrazarse de hombre y así poder asistir y estudió Letras, y que tiempo después, al demostrar su gran capacidad intelectual y talento para las letras le reconocieron, (aunque, ¡tenía que ser!: un obispo la apresuró a dedicarse a otro cosa, no a las letras) Y en tu caso mi hermana, los hombres, más por celos, por enojo, por miedo…, o solo para demostrar que ellos mandan, no importándoles tu capacidad para administrar, para aconsejar, para predicar, para orar y para pastorear, te dicen que «no puedes».

¡Ay hermana, te dicen «que no puedes» porque eres mujer!… Se olvidan, así de una larga lista de mujeres que «si han podido» a lo largo de la historia, tanto de las que en la misma Biblia se encuentran (el que lee entienda, ¡pero que lea!…) como las que a lo largo de la historia han podido hacerlo, pero estas listas de grandes siervas y apóstolas del Señor, de diaconisas y dirigentes de muchas comunidades las quieren borrar como si dependiera de ellos.

En fin mi hermana, te dicen que «no puedes»…. Pero los que «no pueden son ellos». No pueden borrar de la historia, aunque lo intentan, a tantas mujeres que han sido llamadas por el Señor y han sido pastoras, predicadores, profetizas, diaconisas, ancianas… Si, “ellos no pueden” negar que hoy mismo, en este preciso momento y en muchos lugares y en muchas iglesias hay hombres y mujeres que «si pueden» servir Señor juntos. Que hay miles de pastoras, de diaconisas, de ancianas, de mujeres en todo el orbe, y en un gran número de denominaciones cristianas que “si pueden”. Ellos son los que «no pueden» negar que incluso en Iglesias Reformadas en todos los continentes hay mujeres que «si pueden» y que lo hacen, no porque los hombres se lo permitan, sino porque la vocación del Señor y el impulso de su Espíritu no han sido limitados por los hombres, ni han mutilado la gracia de Dios en medio de la iglesias.

Te dicen que «no puedes», pero los que «no pueden» son ellos. “No pueden” quitar de ti lo que el Señor ya te ha dado, no pueden hacer que tus oídos se hagan sordos a los voz de todos los tiempos, ni que tu boca se niegue a proclamar la Palabra de vida,… Te dicen que en donde “ellos mandan”, tu » no puedes». Pero los que no pueden son ellos, ya que en verdad, en verdad te digo mi hermana, que no hay manera de conciliar algo que según ellos no puede ser, con lo que ya es, con lo que está siendo y con lo que será…

Hoy el Señor te dice “SI puedes,” él llama a hombres y mujeres por igual a su servicio porque en su soberanía a Él le place. Aunque los hombres te digan «que no puedes», el día de hoy me alegro hermana porque Él te dice sí puedes. Escucha tú hermana, porque ellos ya están sordos y no podrán, no querrán y no soportarán el SI PUEDES de Dios para tí…. yo por mi parte hermana, como dice en apóstol, «recomiendo a nuestra hermana Febe [ y a todas las demás] la cual es diaconisa [y anciana y pastora] de la iglesia en Cencrea [y en Peniel, el Buen Pastor, San Pablo, Amy Shadday, etc, etc, etc..] que las recibáis en el Señor como es digno de los santos, y que la ayudéis en cualquier cosa en que necesite de vosotros; porque ella ha ayudado a muchos incluso a mí mismo… Rom, 16:1-2.

Sincera y solidariamente, tu consiervo en el Señor,
Pastor Israel Flores Olmos.
Granada, España. 27 de octubre de 2012

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