Aún así existió un tiempo intermedio antes de la llegada de Silas y Timoteo en el cual Pablo estuvo enseñando en la sinagoga.  ¿Qué estaba ocurriendo ahí entonces?  Nuestros textos nos dicen que Pablo estaba (Gr.) “testificando a los judíos que Jesús era el Cristo” (Hechos 18:5b).  Esto no deja de ser extraño ya que antes de que Silas y Timoteo llegaran ya se había dicho que Pablo había estado razonando en la sinagoga cada sábado y persuadiendo a judíos y griegos.  Eso debe querer decir necesariamente que ya había estado persuadiéndoles de que Jesús era el Mesías.  Esa segunda referencia debe por tanto poseer algún otro sentido.  Gracias a que conocemos la carta a los Gálatas podemos entender que Pablo debió pasar a una segunda etapa donde iría reuniendo a aquellos gentiles temerosos de Dios para seguir enseñándoles.  Sin embargo, la mayoría de los manuscritos nos dicen que solo se estaba dirigiendo a los judíos – exclusivamente a los judíos (recordemos que antes de que Silas y Timoteo llegaran Pablo había estado persuadiendo del evangelio a ambos, judíos y gentiles, Hechos 18:4).  La concentración exclusiva en los judíos esta segunda vez no tiene sentido.  El códice Alexandrinus y el códice 014 omiten ’los judíos’ en Hechos 18:5, y esta lectura es la que deberíamos aceptar.

El códice Bezae de Hechos 18:6 nos aporta otra pista muy valiosa.  El versículo comienza con dos genitivos absolutos: “hubo mucha enseñanza y las Escrituras [que se referían al Mesías] eran una de dos traducidas o explicadas [el verbo puede referirse a ambos significados; ver Hechos 9:36 y Lucas 24:27]”.  Por supuesto si la audiencia fuera completamente judía solo se necesitaría interpretar las escrituras mientras que si había también griegos entre ellos sería necesario traducir e interpretar.

Si ignoramos la teoría de que Pablo fue a los gentiles solo cuando los judíos habían rechazado su mensaje acerca de Jesús como Mesías, entonces obtenemos un patrón muy claro.  Pablo se dedicó en primer lugar a predicar durante muchos sábados y a persuadir a judíos y griegos.  De hecho había convencido a Aquila y Priscila, así que podemos pensar que convenció a algunos judíos.  Cuando Silas y Timoteo llegaron de Macedonia, tuvo la oportunidad de dedicarse completamente a su tarea principal.  Y de Gálatas conocemos que su tarea principal era la de comenzar congregaciones gentiles paralelas a las sinagogas.  Primeramente, con la aprobación de las autoridades de las sinagogas, comenzó a enseñar a los gentiles siguiendo las premisas típicas de la sinagoga, lo cual implicaba la traducción y enseñanza de las escrituras.  Su éxito le llevó más tarde a organizar el grupo de gentiles de la casa de Titius Justus.  Y allí permaneció por dieciocho meses.

La teoría distinta a esta se encuentra en Hechos 18:6 (Los judíos que ya habían sido insertados en Hechos 18:5 como parte de la audiencia): “Cuando contradecían y blasfemaban Pablo se rasgó las vestiduras y les dijo, ‘¡Vuestra sangre sea sobre vuestra cabeza! ¡Yo soy limpio! De aquí en adelante iré a los gentiles’”.  Estas palabras contienen la teoría de que fueron los judíos quienes mataron a Jesús de forma injusta y su raza debe ser considerada culpable de esa muerte (Mateo 27:25; ver Hechos 5:28).  También se anuncia aquí una determinación tomada por Pablo: “de aquí en adelante iré a los Gentiles”.  Ambas afirmaciones son anacrónicas.  Muchos judíos eran convertidos al Cristianismo y no existe ninguna evidencia que muestre que los judíos como tales eran herederos de aquellos que habían matado a Jesús.  En segundo lugar Pablo siguió aqui el mismo método que había seguido en Corinto y en todas aquellas ciudades que había visitado: fue a la sinagoga primero.  Por tanto este versículo es una interpolación que refleja las condiciones vividas en el siglo II.  El Judaísmo Organizado había adoptado el Test Benediction que excluía de la adoración de la sinagoga a cualquier persona que mantuviera que Jesús era el Mesías.  Esta política hizo muy dificil el trabajo de los misioneros cristianos y provocó que tuvieran que limitarse a predicar el evangelio a los gentiles.  Pablo y sus contemporaneos no tuvieron que trabajar bajo esas condiciones y aún eran bien recibidos en las sinagogas.  Por supuesto había oposición; de hecho Pablo tuvo que ser detenido en Jerusalén por provocar un enfrentamiento, pero había mucha menos persecución de Pablo por parte de los judíos de otras ciudades de Asia Menor y Grecia de lo que nuestros textos de Hechos sugieren.  Sin embargo su éxito en la predicación a los gentiles provocó la oposición de algunos Griegos por considerarlo contrario a sus dioses locales.

La referencia a los judíos en Hechos 18:5 y Hechos 18:6 reflejan una teoría del siglo II que se ha inflitrado en el patrón que podemos deducir de Gálatas.

La ocurrencia final de lo que estamos comenzando a reconocer como la intrusión de una teoría del siglo II en nuestros textos de Hechos se encuentra al final del libro, en la narración del arresto de Pablo en Roma.

Una vez más las circunstancias externas sugieren una imagen muy distinta de la que se muestra en el texto.  Pablo recibe la visita de una delegación judía que explica que no han recibido cartas sobre él desde Judea, ni ningún informe negativo acerca de él de otros judíos que habían visitado Roma o que habían estado manteniendo correspondencia con ellos (Hechos 28:21).  Quieren escuchar la opinión de Pablo (Hechos 28:22a).  Fijan un día y un gran número de judíos esperan para escucharle hablar del Reino de Dios y Jesús, argumentando desde la Ley y los Profetas desde pronto en la mañana hasta la noche.  Algunos son persuadidos mientras que otros no creen lo que dice (Hechos 28:24).  Algunos manuscritos del versículo que sirve de resumen, el versículo 30, acerca de los dos años que Pablo estuvo preso antes de su crucifixión añaden la información de que “recibió a todos aquellos que fueron a él, judíos y griegos” (614, 2147, algunos manuscritos de la Vulgata, Syrian Harcleian).  Esta referencia a ambos, judíos y griegos, es muy plausible y su eliminación de algunos textos solo puede ser interpretada como la preocupación de algunos escribas por propagar la teoría que estamos examinando.  Esa teoría aparece en el contexto actual de la “última palabra” que Pablo deja a su audiencia cuando ellos se están yendo.  Tal y como nuestros textos nos han llegado no hay una sino dos palabras.  La primera es una larga cita de Isaías 6:9-10 dicha para mostrar que Israel iba a rechazar el mensaje del profeta.  La segunda es la afirmación de que la salvación de Dios ha sido enviada a los gentiles (Hechos 28:28).  Dicha afirmación, por supuesto, forma parte de la expectación de los Profetas, que cuando llegara el día del Señor, los gentiles irían a Jerusalén para adorar (Isaías 49:6, 23; 60:3-22; 66:23 repetido al final por los Masoretas).  Pablo conluye al final, (Gr.) “Ellos también escucharán”, un versículo que se suele traducir mal para significar, “Ellos escucharán [aunque vosotros no lo hagais]”.

Una vez más debemos concluir al observar Hechos 28:22b y 25b-27, que el uso equivocado de la profecía de Isaías indicando la dureza que su trabajo provocaría es una intrusión de la teoría del siglo II que hemos visto, es decir, que la misión de Pablo a los gentiles estuvo provocada por el rechazo de los judíos al evangelio.  La teoría es improbable; contradice el razonamiento dado por Pablo en Gálatas; y se salta mucha de la evidencia que tenemos en Hechos.  Debemos ser capaces de leer el libro de Hechos permaneciendo alerta a las interpolaciones anti-judías que han sido introducidas por dicha teoría tardía.