En la literatura que se refiere a la mejor forma de traducir los dos términos que estoy analizando en estos dos últimos mensajes, hay un argumento que aparece tanto en textos de defensores como de detractores de la homosexualidad como práctica permitida a los ojos de Dios. El argumento dice que, aunque existían términos en la época de Pablo para hablar de la “homosexualidad” (por ejemplo, “androkoites”), Pablo inventó un término nuevo con ese mismo propósito, “arsenokoites”, por medio de la unión de dos palabras tomadas de la Septuaginta (LXX), “arsenos” y “koites”, palabras que traducen un texto muy conocido del libro de Levítico (18:22; 20:13). Aunque en un principio no iba a entrar a discutir este argumento (ya ha sido tratado en bastantes ocasiones), ante acusaciones recientes de no presentar toda la verdad relevante al tema, de evitar responder cuando se presentan buenos argumentos en contra de lo que digo, y de crueldad al jugar con las vidas de las personas que leen lo que escribo, he decidido entrar a tratar las razones por las que considero que este argumento no ofrece la certeza que algunas personas buscan. No tengo por costumbre responder ante los abusos verbales de nadie (quien elige abusar muestra su intención de no dialogar), pero quizá es necesario exponer de forma más extensa las razones por las que muchos cristianos consideran que este argumento no es tan bueno como algunos afirman, por si hubiera alguien honesto que busca la verdad.

Hay tres razones por las que considero que este argumento no elimina las ambigüedades presentes en el texto:

1. Definir una palabra, ya sea en griego, español o cualquier otro idioma, por medio de la unión del significado que tienen las partes que la forman es un error lingüístico. Es cierto que a veces este método ayuda hasta cierto punto, pero a menudo lo único que hace es confundir. Cuando no sabemos el significado de una palabra antigua, la única forma que tenemos de determinar lo que quería decir realmente es buscar la manera en la que dicha palabra era usada en la época (cosa que he tratado en el mensaje anterior). De no encontrar textos suficientemente cercanos y concluyentes, nuestra tarea se convierte en una llena de problemas y ambigüedades que nos impiden alcanzar un alto grado de certeza. Para determinar qué fechas son “suficientemente cercanas” a la época del N.T., podemos fijarnos, por ejemplo, en lo que dice Daniel Wallace en su conocido libro, Greek Grammar Beyond the Basics: An Exegetical Syntax of the NT (1996): “it is assumed that light shed on the NT will come mostly from Greek writings that fall within the Hellenistic period (roughly from 330 BCE to 330 CE)” (p.4). Lo cual justifica el estudio realizado por Dale Martin (expuesto en mi segundo mensaje).

Cualquiera que esté interesado en profundizar en este asunto puede consultar los textos de James Barr (de hecho, los libros de este autor son tan importantes que los estudiosos avisan de que sacar conclusiones lingüísticas sobre términos de la Biblia sin haber leído lo que Barr tiene que decir es un camino equivocado). En su The Semantics of Biblical Language (1961) dice lo siguiente:

“The main point is that the etymology of a word is not a statement about its meaning but about its history… it is quite wrong to suppose that the etymology of a word is necessarily a guide either to its ‘proper’ meaning in a later period or to its actual meaning in that period” (p.109).

Normalmente no haría falta decir mucho más, pero parece que algunos cristianos se empeñan en seguir dando prioridad a este método de deducción, a pesar de que los exégetas neo-testamentarios más reconocidos actualmente han explicado que, de tenerlo en cuenta, ha de ser simplemente como una forma secundaria de pensar sobre los términos (los que sigan teniendo dudas pueden chequear: D. A. Carson, Exegetical Fallacies; Moisés Silva, God, Language and Scripture: Reading the Bible in the Light of General Linguistics; Moisés Silva, Biblical Words and Their Meanings: An Introduction to Lexical Semantics; D. A. Black, Linguistics for Students of New Testament Greek; Peter Cotterell y Max Turner, Linguistics and Biblical Interpretation; J. P. Louw, Semantics of New Testament Greek; E. A. Nida y J. P. Louw, Lexical Semantics of the Greek New Testament – los términos que debéis buscar son “synchrony” y “diachrony”).

Pero incluso imaginando por un momento que esta fuese la mejor forma de definir un término en griego (que no lo es), el problema que tendríamos en esta ocasión sería aún más evidente:

a) arsenos + koites = macho + cama = macho-cama = ¿Macho que se acuesta?

b) arsenos + koites = macho + relación sexual = macho-relación-sexual = ¿Macho que tiene relaciones sexuales?

Como vemos, la simple unión de estas dos palabras no nos dice mucho acerca del significado de la palabra que forman. Los que quieren hacernos creer que la mera unión de estas palabras denota claramente una referencia a prácticas homosexuales, tienen que hacer uso de sus prejuicios para hacerlo. No hay nada en esos dos términos que apoye esa conclusión. El único motivo que tienen algunos para seguir haciendo esta conexión es la suposición (no hay evidencias de que sea cierta) que he puesto más arriba de que Pablo inventó una palabra por medio de la unión de esos dos términos a raíz de haberlas encontrado en la LXX. Y el único motivo de que este razonamiento aún no haya sido desbancado es que no existen textos anteriores a Pablo que hagan uso de esa palabra pero sí existen documentos posteriores que la usan (algunos de ellos referidos en el segundo mensaje que publiqué). Irónicamente, de ser esto cierto, una conclusión bastante lógica sería que los documentos posteriores a Pablo que usaran esta palabra estarían tomándola prestada de los textos de Pablo y por tanto serían una buena guía para ayudarnos a identificar lo que Pablo quiso decir por medio de ella. Sin embargo, parece que a algunos no les gusta esto porque, como mostré en el segundo mensaje, esos textos no sólo no nos ayudan a eliminar las ambigüedades sino que complican todo bastante al situar el término “arsenokoitai” en algunos contextos que no tienen claras conexiones sexuales. Y el problema para los que toman esta palabra como una invención paulina en referencia a la “homosexualidad” se complica aún más cuando nos damos cuenta de que casi todos los padres de la Iglesia (incluidos los más homófobos) prefirieron utilizar otras palabras para referirse a la “homosexualidad” y dejar el término paulino a un lado, incluso cuando predicaban sobre este texto de Corintios (es difícil entender la razón de que, de haber significado esta palabra “homosexual”, los homófobos cristianos de la Iglesia se la hubieran saltado en lugar de usarla para dar autoridad apostólica a sus textos y predicaciones).

Por tanto, ante estos problemas lingüísticos tan obvios, la única alternativa que queda para relacionar este término con la “homosexualidad” es centrarse en el texto de la LXX e intentar defender que Pablo está aludiendo a textos del A.T. que rechazaban claramente la “homosexualidad” (Levítico 18:22; 20:13). Sin embargo, veremos en los dos puntos siguientes que ni la traducción ni la interpretación de los textos de la LXX y del A.T. ofrecen la claridad que estas personas afirman.

2. ¿Cómo hemos de traducir Levítico 18:22?, ¿y cómo hemos de traducir el versículo de la LXX que lo traduce? Este no es un problema obvio. Vayamos primero al texto de la LXX. Dice:

“KAI META ARSENOS OU KOIMeTHeSe KOITeN GUNAIKOS” (uso ‘E’ y ‘e’ para distintas letras en griego)

Literalmente: “Y con macho no dormirás cama de mujer”.

El término ARSENOS significa “macho”. En las traducciones bíblicas (“hombre… como con mujer”) se crea un paralelismo que no existe realmente en el griego. Normalmente, en griego los paralelos son: ARSeN (macho) / THeLUS (hembra), y ANeR (hombre/marido) / GUNe (mujer/esposa). La LXX mantiene esta distinción que se encuentra igualmente en el hebreo (en latín la distinción se pierde). Si el traductor de la LXX hubiera querido decir: “No te acostarás con un macho/hombre como con una hembra/mujer”, podría haber escrito: “META ARSENOS/ANDROS OU KOIMeTHeSe HoS META THeLUS/GUNAIKOS”. E igualmente habría ocurrido en hebreo. Pero ninguno hace eso. Dado que los textos emparejan ‘macho’ con ‘mujer’, una forma de resolver el problema es suponer que los autores están aludiendo a la esposa del macho e intentando prohibir que un hombre realice actos sexuales con un macho en la cama de su esposa, es decir, que el texto estaría apuntando a un tipo de adulterio. Sin embargo, para poder traducir GUNAIKOS como ‘esposa’ en lugar de simplemente ‘mujer’, necesitaríamos algún determinante (o pronombre) que nos ayudara a eliminar la ambigüedad, cosa que no tenemos.

Por otro lado, el término KOITeN significa “cama marital”. El hebreo de esta palabra está en plural (“camas de”), lo cual podría indicar el uso de una expresión semítica en referencia al “coito sexual” (comparar con Génesis 35:22). Quizá entonces pasar al hebreo nos ayude a entender de qué se está hablando aquí. El texto hebreo dice:

“WE-ET-ZAKAR LO TISHKAV MISHKEVEY ISHSHAH”

Literalmente: “Y con un macho no te acostarás en camas de mujer/esposa”.

El término MISHKEVEY puede ser traducido como “en camas de”. Dije más arriba que esto es usado en algunas partes del A.T. como una expresión semítica que quiere decir “hacer el amor con”, “tener sexo con”. Por tanto, sustituyendo en el texto quedaría: “Y con un macho no te acostarás para tener sexo con una mujer”. Las versiones bíblicas suelen traducir este texto añadiendo “como” para que quede: “Y con un macho no te acostarás para tener sexo [como] con una mujer”. Es importante darnos cuenta de que, aunque es normal que los traductores intenten dar sentido a una frase que aparentemente no lo tiene, en este caso este añadido ofrece solamente una posible forma de entender el texto. De hecho, si el escritor original hubiese querido decir lo que tantos consideran tan obvio, es decir, si hubiera querido condenar la práctica homosexual entre hombres, habría podido hacerlo sencillamente diciendo: “Y con un macho no te acostarás”. Al fin y al cabo, esta es precisamente la estructura gramatical que tienen todas las condenas anteriores y posteriores (comparar con Levítico 18:23). La adición de “en camas de mujer” en este caso es superflua y no hace otra cosa que confundir. Por otro lado, la palabra MISHKEVEY aparece otras 46 veces en el A.T. Normalmente este término se traduce como “cama” o “cama marital”. Por tanto, no podemos eliminar la posibilidad de que “en camas de” deba permanecer en el texto de forma literal (tal y como lo entendió el traductor de la LXX).

Poniendo todo esto junto, el texto se puede usar para prohibir a un hombre acostarse con un macho: “en la cama de su mujer”, “en la cama de una mujer”, “como si fuese una mujer” o “como si fuese su esposa”. Además, el texto también puede usarse para prohibir a “dos hombres tener sexo simultáneamente con la misma mujer” o a “dos hombres tener sexo simultáneamente con dos mujeres en camas adyacentes” (traducción que explicaría el plural “camas”). Dado que el autor de este texto no se conformó con la forma simple de la expresión (“Y con un macho no te acostarás”) lo normal es suponer que lo que está siendo condenado aquí es algo relacionado con la forma de acostarse que tienen dos hombres, no simplemente el acostarse. Y en este caso las traducciones menos aceptables serían, por tanto, las que añaden “como” al versículo.

En cualquier caso, lo que estos problemas muestran es que no tenemos certeza realmente acerca de cómo traducir estos textos, ni en el A.T. ni en la LXX. Por tanto, ante esta disyuntiva lo único que nos queda es intentar averiguar lo que el autor del texto del A.T. pudo querer decir por medio de este versículo en el contexto del resto de la Ley. Lo que nos lleva al último punto…

3. El libro de Levítico está escrito para evitar que el pueblo de Israel imite las prácticas que tenían lugar en Canaán y Egipto. Cualquiera que haya leído un poco acerca de los rituales que tenían lugar entre Moloc y Asera (preocupación principal del autor de Levítico; Levítico 20:1-5), entenderá bien el tipo de prácticas que están siendo condenadas en Levítico 18. Cualquiera que tenga acceso a una Biblia puede echar un vistazo al tipo de cosas condenadas en estos textos para hacerse una idea de lo que ocurre aquí. Por ejemplo, el versículo que hay justo antes de 18:22 dice: “Y no des hijo tuyo para ofrecerlo por fuego a Moloc” (RV60). Las palabras “por fuego” no aparecen en los manuscritos sino que fueron añadidas por los traductores al dar por sentado que “ofrecer” hijos a Moloc quería decir “sacrificarlos” o “quemarlos” (otro ejemplo de cómo versículos complejos reciben interpretaciones sin suficiente evidencia que luego continúan durante siglos). Sin embargo, “ofrecer hijos a Moloc” puede querer decir igualmente “ofrecer hijos para que sirvan a Moloc” (¡así es precisamente como lo traduce la LXX!). ¿Y cuál era el servicio a Moloc contra el que los judíos estaban protestando en este texto? El A.T. apunta a que el problema es la práctica de prostitución de jóvenes en el templo (1 Reyes 14:23-24; 15:12-13; 22:46; 2 Reyes 23:7). Esto es consistente con el significado de la palabra “abominación” (TOEVAH = “ídolo”) tanto en el A.T. como en la traducción de la LXX, que apunta a una impureza ritual relacionada con la idolatría (así lo entienden al menos los profetas del A.T.). Esta palabra indica claramente que el pecado referido aquí no es uno de prostitución común (la palabra para indicar condena en este caso es ZIMAH (Levítico 19:29)) sino de prostitución ritual.

¿Podemos entender Levítico 18:22 (20:13) como una referencia a la prostitución ritual en los templos? Para que esto sea posible tendríamos que aceptar la posibilidad de que algunos traductores de la Biblia hubieran equivocado una referencia a la “prostitución” con una referencia a ciertas prácticas sexuales como la “sodomía” (¡y estas palabras no son sinónimas ni siquiera en Word Reference!). Curiosamente esto ocurre en la Biblia en varias ocasiones de forma clara y evidente. Fijaos, por ejemplo, en lo que sucede en Deuteronomio 23:17. El texto dice (RV60): “No haya ramera de entre las hijas de Israel, ni haya sodomita de entre los hijos de Israel”. La palabra en hebreo para referirse a hombres y mujeres es la misma, pero en el caso de las mujeres se traduce como “prostituta” mientras que en el caso de los hombres se traduce como “sodomita”. Sin embargo sabemos que lo que condena este versículo realmente es la “prostitución”, no la “homosexualidad” (lo mismo ocurre en 1 Reyes 14:24; 15:12).

¿Podría haber ocurrido lo mismo en el caso de Levítico 18:22? Esta es una suposición bastante lógica si nos fijamos en el contexto de todo el capítulo. Después de todo, estas palabras aparecen en un contexto preocupado principalmente con los rituales paganos (entre los que abundaba la prostitución en el templo): justo después de un versículo que prohíbe dedicar hijos al servicio de Moloc, y justo antes de otro que se refiere al bestialismo que tenía lugar en los rituales egipcios. Si seguimos todas estas suposiciones y hacemos caso al contexto, no hay nada que nos impida tomar “prostituto” como la traducción más probable de nuestro texto en Levítico. Y por tanto, si esta es la interpretación que hemos de dar a Levítico 18:22 (20:13), entonces la mejor forma de entender la palabra paulina en 1 Corintios 6 es como una referencia a la prostitución que tenía lugar en los templos sagrados de los gentiles. De hecho, es difícil no percibir una preocupación especial en relación tanto con la prostitución (¡mencionada en el mismo 1 Corintios 6!) como con los ídolos (un poco más tarde) en la correspondencia de Pablo con los Corintios (su preocupación con la homosexualidad brilla por su ausencia, al igual que en los textos de Jesús).

Visto lo visto, parece que este argumento no nos ayuda a eliminar todas las ambigüedades que tenemos en los textos. Aunque intentando responder a nuestras preguntas acerca del significado de estas palabras, lo que este argumento hace realmente es generar nuevas preguntas: ¿Creó Pablo el término “arsenokoites”?, ¿cómo lo sabemos? Y si lo hizo, ¿con qué intención?, ¿lo hizo para condenar la prostitución en los templos?, ¿para condenar prácticas homosexuales?, ¿para condenar abusos sexuales realizados por adultos sobre jóvenes?, ¿para condenar pecados económicos?

A menudo algunos cristianos toman algunos textos de la Biblia para condenar categóricamente la práctica homosexual alegando que la Biblia es clara y evidente acerca de ese tema. A menudo estos cristianos apelan al “Sola Scriptura” y afirman que la “Biblia se interpreta a sí misma” y que por tanto no tenemos más que leerla para entender lo que dice. Lo que este mensaje ha intentado mostrar es que el “Sola Scriptura” no es una fórmula mágica que elimine todos los problemas textuales y que nos ayude a superar nuestros prejuicios a la hora de leer la Biblia. La tarea exegética no es sencilla y necesita de la humildad del exégeta para reconocer que, en algunos casos, nuestras lecturas de los textos no tienen la certeza que muchas veces nos gustaría. Espero que este mensaje haya servido para mostrar que los que no conseguimos encontrar la certeza que algunos requieren para formar parte del pueblo de Dios, no lo hacemos por maldad, crueldad o deshonestidad sino porque las evidencias no nos permiten hacerlo.