Ponemos a disposición de nuestros lectores un nuevo ejemplar de la colección "Cuadernos" (n9). Lleva por título "El dios violento, según el caín de Saramago". Ha sido escrito los profesores Harold Segura y Edesio Sánchez Cetina. El prólogo esta escrito por el profesor Plutarco Bonilla.
La cruz, símbolo de muerte y de vida. Muerte que vivifica. Vida que
muere para vivir más plenamente. La cruz es contradicción, paradoja. De
aquí que ella pierde su poder transformador cuando intentamos encerrar
su significado a través de dogmas, teologías, prácticas. La cruz
representa ese hecho que nadie esperaba, que encuentra su verdad en la
sorpresa, no en el cumplimiento de lo deseado (al menos de la manera que
se lo esperaba). La cruz se resiste a toda explicación dada. Es escándalo.
Eran otras épocas. Entonces
el pueblo evangélico en América Latina era una minoría, víctima de permanentes persecuciones y sin
ningún atractivo para el poder político. Hoy, la situación es diferente. La fuerza
de los números nos distingue, representamos un importante caudal electoral,
poseemos grandes templos, administramos importantes medios de comunicación y se
nos tiene en cuenta a la hora de hacer negocios; somos «segmento significativo
del mercado».
Réplica, aclaración y cuestionamientos de forma y fondo al texto de Éver Gutiérrez
Ovando
Como parte
de una contra-ofensiva para orientar el ánimo de la feligresía y
de los representantes oficiales de la Iglesia Nacional Presbiteriana de
México
(INPM) con miras a la reunión que se realizará en los próximos días
(19-23 de
julio) en Toluca, Estado de México, la revista El Faro ha
publicado, en
su número más reciente (mayo-junio de 2010) una parte de la ponencia que
expuso
el Pbro. Éver Gutiérrez Ovando ante el consistorio de una iglesia de la
capital..
Pero ese Dios Padre, ¿es una
figura enteramente masculina? A este respecto, impulsado por los
estudios de
las teólogas feministas hoy sé mejor que nunca que ese Dios no es varón,
que no
es ni masculino ni femenino, que transciende la masculinidad y la
feminidad,
que todos los conceptos que aplicamos a Dios, incluida la palabra
“padre” son
analogías y metáforas, sólo símbolos y claves, y que ninguno de esos
símbolos “fija”
a Dios de tal manera que en nombre de ese Dios patriarcal se pueda
impedir, por
ejemplo, la liberación de las mujeres en la sociedad y la ordenación de
las
mujeres en la Iglesia.[1] Hans Küng
1. “¿Y si Dios fuera una
mujer?”: la duda poética, teológica y profética
A principios de los años 80, y en pleno
exilio
causado por la dictadura en su país, el poeta argentino escribió un
poema que
hoy, para las y los creyentes reformados en el sacerdocio universal de
los
creyentes, adquiere una importancia capital. Se titula “Preguntas”:
Lupa Protestante, revista de teología y opinión publicada por Ateneo Teológico | Los contenidos de Lupa Protestante son responsabilidad de sus respectivos autores.
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