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Sobre el movimiento de la iglesia emergente Imprimir E-Mail
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jueves, 23 de julio de 2009

Lupa ProtestanteNicolás Panotto, Argentina

La denominada “iglesia emergente” es un “movimiento” transversal a diversas denominaciones evangélicas (o “evangelicales”) de Estados Unidos, muy en boga por estos días. Es reconocido por ser un “modelo posmoderno” de iglesia, debido a su reacción contra el modelo “moderno y tradicional” protestante, desde toda una serie de innovaciones teológicas y eclesiológicas.

Algunas características que podríamos mencionar de dicho movimiento y de las comunidades eclesiales que representa, son las siguientes: una liturgia con énfasis en lo artístico y la innovación multimedia, una fuerte crítica al fundamentalistmo evangélico, un despertar de cierta conciencia social y política (Jim Wallis, Brian Mc Laren, etc.), una preponderancia de la experiencia y de lo narrativo, tanto en lo litúrgico como en las producciones teológicas, y, principalmente, una propuesta eclesiológica heterogénea.

C. Wess Daniels (1) categoriza cuatro tipos de iglesias emergentes. Permítanme hacer un resumen de dicho abordaje:

1. Modelo deconstruccionalista. Es quizás el grupo emergente más conocido pues este tipo de iglesias son postmodernas en el amplio sentido de la palabra. Estos cristianos han sido influenciados por la deconstrucción, un enfoque filosófico postestructuralista y del discurso filosófico de Derrida, Lyotard, Foucault y Caputo. Se puede incluir a Tony Jones y Brian McLaren en esta tipo de categoría. (2)

2. Modelo premodernista/agustiniano. Se opone al modelo anterior pero de una manera muy amistosa. Esta corriente se inclina más hacia un estilo de postmodernismo renacentista. Bien sea porque se basan en el pensamiento modernista temprano o se ubican en la etapa pre-moderna. San Agustín y Santo Tomás son figuras claves para este grupo. La ortodoxia radical de John Milbank, James K. Smith, entre otros, son fieles ejemplos de este modelo. Su teología tiende a poner mucho énfasis en la tradición dentro del marco general de la fe cristiana, en lugar de simplemente basarse en la contextualización.

3. Modelo de la Iglesia de la Paz Emergente (o Emegente Anabautista). Este modelo se posiciona con las tendencias no conformistas de Jesús. De esta manera, la iglesia debería seguir sus huellas usando métodos no violentos demostrando en el amor hacia los enemigos y el cuidado a los pobres. Los cristianos que se definen por este grupo de iglesias emergentes han sido influidos por Wittgenstein, Barth, Bonhoeffer, John H. Yoder, McClendon y Nancey Murphy.

4. Modelo fundamentalista. Representa el ala más conservadora por la forma como interpreta la Biblia. Enfoca su eclesiología de manera tradicional (predicación estándar, música de adoración típica de un culto, etc.), pero procurando ser al mismo tiempo innovadores en la forma de evangelizar. Esta innovación puede verse porque algunos se reúnen en bares, aceptan que las personas se pongan tatuajes, pueden utilizar palabras que tradicionalmente no son aceptables en el púlpito, usan música de rock en el culto.

Este movimiento está comenzando a estar muy presente en América Latina, especialmente en espacios evangélicos que provienen de cierta ala conservadora pero que se han abierto a una nueva concientización sobre la situación latinoamericana, como son las comunidades alrededor de la Red del Camino y la Fraternidad Teológica Latinoamericana. Es interesante ver las diversas producciones teológicas que están surgiendo, intentando dar una impronta “local” al movimiento. (3)

Pero tengo que expresar mi preocupación sobre este tema. No me considero una persona con suficiente conocimiento para un juicio sobre dicho movimiento. Tuve la posibilidad de escuchar varias veces a Brian McLaren en Buenos Aires, y en una de ellas ser reactor a su ponencia. En dicha ocasión, McLaren se encontraba en una gira por nuestro continente para observar y aprender de las comunidades alternativas locales, las cuales, según él mismo expresó, son un ejemplo para el impulso de las comunidades emergentes en Estados Unidos.

Mi cuestionamiento no se orienta tanto al movimiento en sí sino de la importancia que le están dando ciertos espacios en nuestro continente. ¿Por qué, nuevamente, un modelo del norte tiene que imponerse como “alternativa” para nuestras comunidades aquí? No quiero ingresar en discusiones bipolares que ven la realidad dividida en norte-sur, ya que creo que la situación actual supera dicho reduccionismo. Pero lo que me llama la atención es lo siguiente: mientras los espacios mencionados anteriormente se nutren de una fuerte dosis de teología latinoamericana, en cambio en lo eclesiológico se sigue persiguiendo la zanahoria por otra parte. Esta es mi impresión al menos.

Por ejemplo, existen actualmente conferencias y consultas donde se habla de las “iglesias emergentes” como ejemplos para una configuración alternativa de lo eclesiológico en América Latina. Me pregunto: así como estos espacios se nutren de la teología latinoamericana en sus diversos niveles, ¿no pueden hacer lo mismo analizando el ejemplo de las comunidades de base? Ellas, que, aunque un poco trunco, representan un movimiento local, vivo y de ejemplo para muchos movimientos sociales latinoamericanos, tienen mucho que hablar a aquellas iglesias evangélicas que han salido de su salero conservador en busca de nuevos aires.

Simplemente esto. Es una cuestión de “piel”, tal vez por lo que ha pasado en la historia de la iglesia evangélica en este continente. Cuando se quiere hacer un encuentro para hablar sobre “la iglesia y los pobres”, la asistencia no supera las diez personas, contando los mismos organizadores. Ahora, si aterrizan de Porpuse Driven a decirnos cuáles son los propósitos que innegablemente debemos poner en práctica, los salones no dan a vasto. Espero que no pase esto mismo con aquellos espacios que realmente buscan ser alternativos. La crítica no se deposita tanto sobre el movimiento emergente sino sobre la carencia de “imaginación eclesiológica” que poseen muchos de los espacios evangélicos alternativos, lo cual, desde mi impresión, hacen volver los fantasmas de la dependencia a modelos foráneos y a la no acción hacia la creación de alternativas, según las condiciones de nuestro continente.

Hay varias preguntas que podríamos hacernos. ¿Son las críticas del movimiento emergente pertinentes a los interrogantes que necesitamos hacernos en América Latina? ¿Qué entiende el movimiento emergente por una iglesia “posmoderna”? ¿Cómo se vive “lo posmoderno” en América Latina y en Estados Unidos? ¿Acaso ser una iglesia “posmoderna” tiene que ver con la utilización de un vocabulario juvenil o una liturgia más entretenida? ¿Qué es lo que debe “emerger” en América Latina? ¿Acaso no deberíamos escuchar más lo que ya ha emergido hace tiempo y sumarnos como iglesia a ello? Preguntas, preguntas, preguntas…

Notas

(1) http://www.entrecristianos.com/20080621458/Los-cuatro-tipos-de-Iglesias-Emergentes
(2) Es interesante notar que Brian McLaren hizo el prólogo a uno de los últimos libros del filósofo derrideano e impulsor de la llamada “hermenéutica radical”, John D. Caputo, What Would Jesus Deconstruct?: The Good News of Postmodernism for the Church (The Church and Postmodern Culture), Baker Academic, 2007.
(3) Ver por ejemplo Natanael Disla, “Iglesia emergente: ¿una “consecuencia” de la Teología de la Liberación?”
http://karmatarsis.wordpress.com/2008/02/22/iglesia-emergente-%C2%BFuna-consecuencia-de-la-teologia-de-la-liberacion/

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Natanael Disla  - Llegando...     |04-08-04 18:53:23
El movimiento emergente ha hecho presencia en América Latina en la clase media
urbana, principalmente porque este viene surgiendo del evangelicalismo
conservador y toda su maquinaria. El libro de Dan Kimball que ayudó a forjar el
movimiento en sus inicios, ha sido publicado en castellano en junio pasado por
Vida y Especialidades Juveniles. Se titula «La iglesia emergente: cristianismo
añejado para nuevas generaciones en Cristo».

Pero lo cierto es que el mismo
Kimball ya está alejado del discurso de ese libro, publicado originalmente en
inglés en 2003, abrazando el ala fundamentalista del mismo, a la par con Mark
Driscoll, Erwin McManus y otros.

En América Latina, como bien señala Nicolás,
este movimiento ha llegado pero no ha supuesto la movilización de viejas
estructuras dogmáticas presentes en las iglesias. Es más bien un cambio de
maquillaje,en donde el discurso se mantiene ideológicamente igual, pero cambia
ahora a una sensorialización experiencial, sin tocar fondo.

Creo que la
principal razón por la que desde las iglesias evangélicas no se abordan las
ricas experiencias de las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs), es porque
simplemente estas no surgieron del evangelicalismo, sino dentro del catolicismo
progresista. A esto sumémosle, que es más fácil encontrar un libro de McLaren o
de McManus en las librerías, que uno de Fornet Betancourt.

Otra causa es el
ropaje anglosajón que lleva entretejido el movimiento emergente, el cual atrae a
las nuevas generaciones 'del pulgar', acostumbradas ya a ver y procesar un gran
cúmulo de información en instantes. Ya las principales editoras evangélicas en
EEUU tienen lo de 'Emerging Church' como marca que vende. Allí sólo se
comercializa todo 'cristianismo añejado' pero sin llegar dentro de la
epidermis.

Ciertamente que lo sensorial y experiencial ha sido captado desde
hace par de décadas en las Comunidades Eclesiales de Base, que han llevado sus
luchas y sinsabores, así como sus alegrías y vítores en canciones y lecturas
colectivas de la Biblia. Y eso, las iglesias evangélicas deben rescatarlo.
Nicolas Panotto  - Marco   |03-08-03 17:38:47
Gracias Marco por tus observaciones. Acuerdo con muchas de ellas. Creo que el
movimiento emergente no debe rechazarse, pero justamente como cualquier otro
movimiento. La pregunta es: ¿por que sí tomamos como referente este movimiento y
no otros, más locales, más autóctonos? Hacia allí apunta mi cuestionamiento.
También es correcto lo que mencionás sobre lo urbano. Ciertamente, hay elementos
en el movimiento emergente que llaman la atención a comunidades en estos
espacios. Pero continúo preguntándome si no se pueden reformular esos elementos
desde propuestas que ya están activas en nuestro continente, en lugar de hacerlo
desde este movimiento.

Más aún: el movimiento emergente no ha dicho nada
nuevo, con respecto a la conciencia social, de lo que espacios latinoamericanos
vienen promocionando hace décadas. ¿Por qué ahora sí algunas iglesias escuchan,
más particularmente a este movimiento? También tenemos que pensar nosotros
quienes pertenecemos a movimientos alternativos locales qué es lo que deberíamos
estar haciendo para llamar más la atención a las iglesias.
Marco  - IGLESIA EMERGENTE   |03-08-03 16:37:35
Bien escribió alguien con más o menos estas palabras. La Teología de la
lIberación habló a los pobres y los pobres se hicieron pentecostales.
América
Latian es un mosaico de expresiones cultarale y religiosas. No ehemos terminado
de atravezar la modernidad cuando nos llega la posmodernidad. Las iglesias
latinoamericanas sufrimos esta "crisis" de transformación cultural.
En
un mundo glovbalizado será imposible sustraernos para negar la influencia de la
llamada igelsia emergente y cualquier otro fenómeno religioso. La cuestión para
mí es como elaboraremos eclesiológicamente el fenómeno, que ya se hace notar e
influencia a muchas iglesias en América Latina.
La llamada iglesia emergente
apela a cierto tipo de personas, sobre todo aquellas que están insertas en a
realidad urbana cada vez más posmoderna.
Me parece que se generalzia demasiado
al no disntguir por ej el aporte del movimiento anabautista que tiene en su
haber 500 años de historia. Me aprece es lo más rescatable de la iglesia llamada
emergente.
Finalmente, por qué nuestra manía de etiquetar a los movimientos que
mencionaste En algún punto estás quitando la cizaña -así me aprece en tu
analisis-y te estás llevando el trigo con todo lo demás.
Nicolas Panotto  - Gracias...   |30-07-30 23:34:36
Gracias Nancy por tu exposición de "primera mano" sobre el tema. Me
quedó dando vueltas en la cabeza, después de leer lo que pusiste, sobre cómo
hacen estos movimientos, que se dicen "alternativos", para cuestionar
los elementos "macro" del contexto que supuestamente critican... ¿Pueden
discernirlo desde su expriencia "posmo" (o sea, desde lo que ellos
llaman así)?
Nancy Bedford  - otra cosita   |30-07-30 17:31:31
Me sumo medio tarde... Yo que estoy viviendo en el Norte y entro en contacto con
todo el abanico que mencionás, lo que veo en esos movimientos (en las cuatro
variantes, aunque menos en la tercera) es la preponderancia de varones
hegemónicos y sus preocupaciones. En otras palabras: los viejos vicios sexistas
no se les escapan; y dudo que se les escape la ceguera ante el racismo
institucionalizado; sí hablan un poco de lo económico, pero no sé si realmente
captan lo que es la pobreza estructural. En el grupo uno, en teoría eso no
debería ocurrir si realmente analizaran bien los ejes de poder utilizando a los
pensadores que mencionás (de todas maneras, esos pensadores no toman en cuenta
el problema de la "colonialidad" por utilizar la categoría de Mignolo;
nunca en AL vamos a poder fiarnos solamente de mediaciones analíticas europeas).
En el grupo dos, hay un eurocentrismo (a veces anglofilia) fortísimo, y un
disgusto marcado por las teologías latinoamericanas (que por sus supuestas
raíces iluministas para este grupo no sirven): aquí es clara la tendencia a
celebrar una especie de cristiandad que nunca fue buena para los y las pobres
(con clericalismo y sacramentalismo incluido). El tercer grupo es el más
pasable, pero le falta análisis sistémico; no me convence la lectura que hacen
Murphey y McClendon de Yoder (y dicho sea de paso, nunca aparece en ningún lado
el hecho de que Yoder pasó un tiempo en el Uruguay). Y Yoder tampoco es el
mesías, aunque me guste: su discurso sobre la obediencia solamente tiene sentido
en el contexto de una hermenéutica horizontal y comunitaria, y eso no se da muy
a menudo. El cuarto grupo ya sabemos por qué es peligroso: el fundamentalismo,
por más que se vista a la moda, sigue siendo fundamentalismo. Ninguno de estos
grupos piensa "desde" la realidad latinoamericana y ni siquiera
"desde" la realidad Latina y Negra en el Norte. Otro tema que se ve
"distinto" desde el Sur es la crítica al Estado que suelen utilizar los
"emergentes" queriendo asumir un discurso anti-cristiandad: sabemos
desde nuestros Estados quasi-fallidos qué ocurre cuando se debilita por completo
al Estado, por ejemplo a nivel de la salud y de la educación pública. ¿No se dan
cuenta cómo pueden ser utilizados ideológicamente sus discursos o no les
importa? En fin: siempre es lindo dialogar y conocer diversos modelos, pero más
me importaría tomar en cuenta por ejemplo a las jóvenes iglesias africanas, con
todas las complicaciones del caso (caudillismos incluidos).
Nicolás Panotto  - Seguimos...     |30-07-30 14:58:50
Gracias a cada uno por sus opiniones. Un par de observaciobes.

Primero, como
dicen, McLaren es una persona con una perspectiva muy interesante, además de ser
una gran persona (tuve el placer de conocerle). Pero la cuestión es que su
propuesta no se diferencia de muchas que se han manejado aquí hace ya muchos
años. ¿Por qué nos hacemos receptores de su propuesta y no la de otras, más
contextualizadas, que ya vienen trabajándose hace tiempo en América Latina? Tal
vez esta crítica no deba orientarse solamente a las iglesias que hacen estas
opciones sino, también, a los espacios que ofrecen una alternativa
eclesiológica. ¿Por qué no llegan a las iglesias?

Segundo, ciertamente el
movimiento de la Red del Camino y la FTL son riquísimos. Yo estoy involucrado en
ambos y realmente creo que son una alternativa. Yo, personalmente, me identifico
plenamente con ellos. Mi cuestionamiento surge, más bien, a nivel de ciertos
espacios dentro de estos movimientos. No diría que la FTL o RdC como
movimientos, en su totalidad, sigue la línea de la iglesia emergente (más allá
de que existe un profundo diálogo con ella). Hay muchos/as dentro de estos
espacios que tienen las mismas observaciones que yo tengo.

Seguimos
dialogando...
Robert Bueno   |30-07-30 11:21:16
El artículo es muy bueno, y nos pone en una discusión de años recientes. Por
un lado, hay que reconocer el valor de espacio como la Red del Camino que por su
juventud habría que esperar un tanto para poder evaluar en su totalidad el
movimiento, aunque eso no paralice lecturas como las que estas haciendo.
En los
linderos de la FTL no creo que se pueda halar igual...hasta ahora hay una
distancia entre lo que es la FTL y la red, pese a su cercanía, por el tipo de
membresía.
Es cierto que gente como McLaren habla de la influencia de AL en su
pensamiento. Pero creo que McLaren no es el típico discurso evangélico de los
EEUU, y que solo será comprendido por el mundo evangélico radical de los
EEUU.
En el caso de esas influencias uno podría decir que son mutuas, pero si
como desesperante (Totalmente de acuerdo contigo y lo que plantea Harold) el
hecho de que lo tenga que legitimar un discurso de EEUU para poder pensarlo.
En
sentido general, el mundo evangélico latinoamericano va leyendo el tiempo con
las claves que les ofrecen las teologías del norte. Puede y debe cambiar eso?
Sí, hay que trabajarlo.
Por qué no armar un discurso con una lectura desde AL
...leyendo a Fornet Betancourt o a García Canclini? Hay que animarse..y
hacerlo.
Diego  - creo que hemos influído     |28-07-28 15:56:31
Es interesante, pero un elemento importante en las iglesias emergentes es la
preocupación social y el énfasis a la incidencia pública de las comunidades de
fe, por lo menos es parte del discurso de McLaren. Ellos reconocen la
influencia de la Red del Camino y el pensamiento de teólogos latinoamericanos en
esto.
Así que me parece que la influencia ha salido desde el otro lado del Río
Grande y hasta el Sur.
Personalmente estoy explorando y conociendo más los
escritos de McLaren y la iglesia emergente.
Manuel Olalla  - ¿Emergente o maquillada?   |27-07-27 19:49:18
La idea de Exito (personal y colectivo)domina la cultura posmoderna y los
mejores managemen(o como se diga)eclesiales están en el norte(Iglesia con
propósito-Iglecrecimiento-Evangelismo explosivo-Cruzadas internacionales-etc.) y
estos saben como hacer para entretener a la gente en un estilo de Iglesia cuyo
centro es ella misma.Cuando será el día en que empec emos a hablar de la Iglesia
sólo en función del Reino de Dios y su justicia?
Harold Segura  - Yo tampoco lo se explicar   |26-07-26 01:55:06
Buen articulo, Niko. Yo tambien me pregunto lo mismo: "¿Por qué, nuevamente,
un modelo del norte tiene que imponerse como

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