Frederic S. Pérez Capó, España
La publicidad mueve masas, opiniones y conductas. Con el auge de los medios de comunicación de todo tipo, cualquier lema, spot u opinión da la vuelta al mundo en pocos segundos.
Los cristianos, no estamos fuera de esta influencia, es más, algunos creen que deben contraatacar usando esta misma vía.
Demasiadas veces, incluso vemos que algunos cristianos creen en la publicidad como medio idóneo para extender el mensaje de Cristo, o al menos para contrarrestar los mensajes contrarios.
Y cuando alguien, como Saramago, por ejemplo, afirma que “Dios no es de fiar”, se rasgan las vestiduras y lamentan el efecto que semejante “spot” pueda tener en la opinión pública.
Y yo creo que Saramago, dice lo que tiene que decir, su dios no es de fiar. Es decir, en su contexto y en su opinión el dios que él afirma conocer, no es de confianza. Aunque si fuera un poco menos prepotente, simplemente diría. Yo no me fío de Dios.
Mucha más gente estará de acuerdo y jaleará la frase. Otros aprovecharán la coyuntura para incidir en culpar a Dios de todos los males de la tierra.
Espero que no salgan ahora los mismos que se escandalizaban por un rótulo en un autobús y que querían contestar con sus mismas armas. Nada peor que salgan ahora iluminados intentado lavar la imagen de Dios y afirmando que si que es fiable.
Como en toda la vivencia cristiana, la confianza es personal, intima, intransferible, fruto de la gracia, por lo que yo prefiero acercarme a los que siguen leyendo la biblia con temor y temblor y que se alegran con el salmista cuando dice:
Porque sol y escudo es Jehová Dios;
Gracia y gloria dará Jehová.
No quitará el bien a los que andan en integridad.
Jehová de los ejércitos,
Dichoso el hombre que en ti confía.
Salmos 84:11,12
Y se sienten iluminados por este Sol y protegidos por este escudo y saben dónde debe estar nuestra confianza.
Fíate de Jehová de todo tu corazón,
Y no te apoyes en tu propia prudencia.
Reconócelo en todos tus caminos,
Y él enderezará tus veredas. Proverbios 3:5, 6
Y, aunque agobiados por tanto sabio en su propia opinión, cosidos a fuerza de lemas de moda, cansados de una publicidad que les acosa, se sienten “manada pequeña”, pero confiada y alegre.
No temáis, manada pequeña,
porque a vuestro Padre le ha placido
daros el reino.
Lucas 12:32
Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza,
Salmos 40:4