Maite García Romero, España
"Estamos
en guerra, y soy responsable por desplegar a miles de jóvenes a
pelear en un país distante. Algunos matarán. A otros les matarán". "Debemos
comenzar por reconocer el difícil hecho de que no erradicaremos el
conflicto violento en nuestra época". "Decir
que la fuerza es a veces necesaria no es un llamado al cinismo; es
reconocer la historia, las imperfecciones del hombre y los límites
de la razón". "Yo,
como cualquier jefe de Estado, me reservo el derecho de actuar
unilateralmente si es necesario para defender a mi país".
Son
estas y otras frases el presidente
estadounidense Barack Obama defendió la guerra como medio para
lograr la paz al recibir el premio Nobel. Si ya a finales del siglo
IV, durante la época del emperador Valentiniano II, el escritor
Flavius Vegetius Renatus plasmó la máxima: si vis pacem para
bellum (si quieres la paz prepara la guerra), me pregunto: ¿en
qué ha progresado el mundo desde entonces? Científica y
tecnológicamente el progreso ha sido notable pero, ¿ha sido esto
suficiente? ¿Ha influido este avance en la erradicación de los
conflictos bélicos, o en un entendimiento más profundo y una
aplicación práctica de todos los derechos humanos? Más bien me
parece que ha sido lo contrario.
Es
curioso que después de tantos siglos de violencia no hayamos
alcanzado un mínimo de sabiduría, de entendimiento; los conflictos
políticos, económicos, étnicos o religiosos, lejos de apaciguarse
traen confrontaciones cada vez más virulentas. Los presupuestos que
deberían ir destinados a la educación, sanidad, cultura, en
definitiva a mejorar la vida de tantos pueblos hundidos en la
miseria, los absorben las guerras y el armamentismo. (Bien es sabido,
por ejemplo, que con el 10% de lo que se gasta en armamentos se
podría resolver el hambre en el mundo). La influencia que la
industria armamentista tiene sobre los gobiernos es aberrante. Ahí
tenemos a esos países productores de armas presionando para que se
mantengan las luchas y así consumir, experimentar y lucrarse,
argumentando sesudas teorías sobre lo favorable que es para nuestra
seguridad una determinada guerra o invasión. Pero ¿acaso se puede
hacer algo para detener de una vez esta plaga de violencia que año
tras año y siglo tras siglo sigue azotando al mundo? Mientras las
multinacionales manejen los hilos de la política y sus “empleados”,
los políticos, no sean concientes de que la honestidad es un
principio constante en la construcción de un mundo más pacífico,
está claro que no. (Le doy la razón a Obama en que erradicar el
conflicto violento en nuestra época es sumamente difícil). Un dato:
los EEUU tienen actualmente más de 872 bases cubriendo los cinco
continentes, una presencia militar en 156 países, y sus
instalaciones militares ocupan mas de 2 millones de hectáreas
sumando las situadas en territorio nacional con las exteriores; esto
hace del Pentágono estadounidense uno de los más grandes
propietarios de terrenos del planeta. ¿Cuál es el objetivo de todo
este entramado imperial? El control y expolio de los recursos fósiles
energéticos: petróleo, gas natural y todo tipo de recursos
biológicos, hídricos y minerales o de interés geoestratégico por
parte de las empresas multinacionales americanas. Ese es el objetivo
primordial. Por supuesto, los pueblos que no acepten sus extorsiones
imperiales serán atacados bajo el disfraz de “lucha contra el
terrorismo”, “ayuda humanitaria” o “fuerza pacificadora”.
El caso es encubrir como sea las pretensiones capitalistas.
Viendo
los últimos acontecimientos acaecidos en nuestro país y la
crispación que provocan los políticos en la sociedad, podemos
preguntarnos qué le mueve realmente a esta clase política:
¿conquistar la paz en el mundo o conquistar el triunfo en las urnas?
Entendemos que la derecha tiene unos ideales y la izquierda otros,
eso es normal y es lógico; y que el deber del PP es ejercer la
oposición. Pero señores, por favor, oposición política no quiere
decir poner palos en la rueda en todo momento ni practicar lo de: en
principio no y no, desprestigiando e imputando a diestro y siniestro.
Confrontación sí, pero respetuosa, con lógica, con miras a
conseguir una sociedad mejor para todos. Tengamos en cuenta que la
violencia verbal que utilizan los partidos políticos y medios de
comunicación, están contaminando y dividiendo cada día más a este
país. Y eso, queramos o no, es dar marcha atrás en la historia.
Lo
que se obtiene con violencia sólo se puede mantener con violencia.
La
violencia es el miedo a los ideales de los demás.
La
humanidad no puede librarse de la violencia por medio de más
violencia.
Mahatma
Gandhi
Maite
García Romero