Escrito el 13 mayo 2012 por Juan María Tellería Larrañaga
Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesús el Mesías, a quien enviaste. (Juan 3, 17 BTX)
Sin duda que hay muchas razones por las cuales una persona puede llegar a interesarse en el cristianismo —el cristianismo evangélico, queremos decir—, no solo una. (No hablamos ya de “convertirse”, puesto que ello va más allá de nuestras capacidades humanas; la conversión auténtica y genuina de un hombre o una mujer en seguidor de Cristo siempre es obra exclusiva del Espíritu Santo, según nos enseñan las Sagradas Escrituras). Pero después de muchos años conversando con creyentes de diferentes lugares de nuestro país y de otros acerca de este asunto, llegamos a la trágica conclusión de que algo va mal en nuestras congregaciones; daría la impresión de que algunas personas engrosan el mundo evangélico, no por una razón positiva, sino más bien negativa, es decir, no por un encuentro real con el Señor resucitado en sus vidas, sino como reacción ante unas situaciones previas. Lee más…
Escrito el 22 abril 2012 por Juan María Tellería Larrañaga
He aquí, Yo mismo establezco mi pacto con vosotros y con vuestra descendencia después de vosotros, y con todo ser vivo que está con vosotros. (Génesis 9, 9-10a BTX)
Dentro del gran conjunto escriturístico que es Génesis 1-11 hallamos un texto realmente importante por su contenido, el capítulo 9, versículos 1-17, que en muchas versiones de la Biblia tiene el título de El pacto de Noé, La alianza con Noé o similares. Y sin embargo, pese a su trascendencia y su extraña modernidad, no se menciona ni una sola vez en el resto del Antiguo Testamento, como si hubiera pasado completamente desapercibido para los autores de la Biblia. En realidad, la recopilación definitiva de todas las a veces antiquísimas tradiciones sagradas (orales en algunos casos y escritas en otros) que conforman el Pentateuco actual y se hallaban dispersas en Israel, se realiza históricamente en un tiempo posterior a la caída de Jerusalén en manos de los babilonios. Algunas tradiciones judías atribuyen al escriba Esdras y a la Gran Sinagoga la edición definitiva de los cinco libros de la Ley de Moisés, lo cual no deja de ser un dato harto interesante y muy a tener en cuenta, máxime si nos percatamos de cómo los materiales propios del libro del Génesis rezuman una Teología de la Gracia que no se encuentra en otras partes del Antiguo Testamento. El Génesis, tal como nos ha sido transmitido, está todo él inmerso en la atmósfera del Nuevo Pacto y representa un pensamiento religioso muy avanzado, fruto de una intensa reflexión teológica sacerdotal y levítica bien dirigida por el Espíritu Santo, tanto que una simple lectura nos da la impresión de que entre la Era Patriarcal y la Era Mosaica haya una especie de “corte”, de “frenazo en seco”, casi de “marcha atrás”. Así lo entendía el apóstol Pablo, como bien expone en los capítulos 3 y 4 de su epístola a los Gálatas. De ahí que la lectura del primer libro de la Biblia se nos haga a los cristianos de hoy más agradable y más llevadera que la de otros documentos del Pentateuco o los libros que le siguen en el Antiguo Testamento. Lee más…
Escrito el 08 abril 2012 por Juan María Tellería Larrañaga
Y si el Mesías no fue resucitado, vuestra fe es inútil (1 Corintios 15, 17a. BTX)
En este domingo especial de Pascua de Resurrección, prácticamente todos los púlpitos cristianos se harán eco del gran evento que marcó el hito culminante de la Historia de la Salvación. Desde aquella primera Pascua que encontramos referida en los Evangelios hasta hoy, todos los credos de la Iglesia y todas las confesiones de fe han recogido el hecho de que Jesús el Mesías, el Hijo de Dios, fue levantado de entre los muertos. No se trata simplemente de dejar constancia de algo extraño o anecdótico. La resurrección de Cristo supone un antes y un después en los relatos de los Evangelios porque imprime un sello indeleble en todo el acontecer narrado en los Hechos de los Apóstoles, el pensamiento apostólico y la teología cristiana hasta el momento en que escribimos estas líneas. Lee más…
Escrito el 01 abril 2012 por Juan María Tellería Larrañaga
Y haciendo un azote de cuerdas, echó fuera del templo a todos, con las ovejas y los bueyes, y desparramó las monedas de los cambistas, y volcó las mesas, y dijo a los que vendían las palomas: ¡Quitad esto de aquí, y no hagáis la Casa de mi Padre casa de mercado! (Juan 2, 15-16. BTX)
Jesús no estaba en contra de la libertad de comercio. Digámoslo de entrada para que nadie se lleve a engaño. Lee más…
Escrito el 25 marzo 2012 por Juan María Tellería Larrañaga
Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. (Juan 16, 33. RVR60)
No es de hoy ni de ayer, ni desgraciadamente tampoco de anteayer. Desde los años 40 y 50 del siglo pasado, el mal llamado Health and Wealth Gospel o Evangelio de la salud y la prosperidad anda haciendo estragos en el mundo, comenzando por los Estados Unidos de América y saltando a otros países y continentes, en ocasiones adoptando formas completamente grotescas (como los telepredicadores que piden descaradamente dinero a cambio de la seguridad de ciertas “bendiciones”), o bien cubriéndose bajo un paraguas teológico y escriturístico consistente en la repetición machacona de ciertos versículos bíblicos en los que se afirma no haberse visto jamás justo que mendigue pan o se escuchan promesas de riqueza material, salud y larga vida en esta tierra. De una manera o de otra, con un ropaje o con otro, lo que se viene a enseñar en esos ambientes (de los cuales nuestro propio país ofrece ejemplos bastante preclaros) se puede resumir en la siguiente fórmula: si quieres que te vaya bien en esta vida y que el éxito te acompañe en todo lo que emprendas, lo mejor que puedes hacer es convertirte al cristianismo. A esta clase de cristianismo, naturalmente. En las otras no se perciben con claridad esas bendiciones, tal vez por tratarse de iglesias “apóstatas”, “muertas”, “liberales”, “impías” y toda una sarta de lindezas por el estilo. Lee más…
Escrito el 18 marzo 2012 por Juan María Tellería Larrañaga
¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Tú, que abatías las naciones, has sido derribado a tierra. (Isaías 14, 12 BTX)
No es la primera vez que hemos expresado esta preocupación que hoy compartimos con los lectores. Desde hace años venimos insistiendo en ello desde el púlpito, en el aula, en los estudios bíblicos y hasta en conversaciones particulares, porque se trata de algo que comprobamos con profundo disgusto: entre los evangélicos de nuestro país (y de otros muchos, a lo que parece) hay una gran tendencia a creer más en el diablo que en Cristo, a predicar sobre Satanás, sus grandes poderes y sus artimañas con más lujo de detalles que sobre la Gracia de Dios que nos ha sido dada con total seguridad en Cristo, de tal manera que más de uno que escuchara por curiosidad algunos sermones dominicales que se oyen en ocasiones, saldría de la capilla con la idea de que los evangélicos (por aquello de la tendencia a la generalización, de suyo tan humana) somos más satanasianos que cristianos. Lee más…
Escrito el 09 marzo 2012 por Juan María Tellería Larrañaga
Escribí alguna cosa a la iglesia, pero Diótrefes, que ambiciona la primacía, no nos reconoce. (3 Juan 9 BTX)
Pocos personajes debe haber en el Nuevo Testamento, con la excepción de Judas Iscariote, que resulten tan antipáticos y tan desagradables como aquel pobre Diótrefes de la epístola tercera de Juan. Lee más…
Escrito el 29 febrero 2012 por Juan María Tellería Larrañaga
Atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los hombres, pero ellos no las quieren mover ni con su dedo. (Mateo 23, 4 BTX)
No hay cosa que más moleste a los creyentes, según venimos comprobando desde hace mucho tiempo, que el hecho de ser tildados de sectarios o que se les diga que forman parte de una secta. Y es comprensible. Lee más…
Escrito el 13 febrero 2012 por Juan María Tellería Larrañaga
Os aseguro que algunos de los que están aquí no morirán sin haber visto el reino de Dios… Y aparecieron dos hombres conversando con él [Jesús]: eran Moisés y Elías, que estaban rodeados de un resplandor glorioso y hablaban de la partida de Jesús de este mundo, que iba a tener lugar en Jerusalén. (Lucas 9, 27.30.31 DHH)
El relato que nos presentan los evangelios sinópticos acerca de la transfiguración de nuestro Señor se ha prestado desde siempre a muchas discusiones e interpretaciones, algunas con más fundamento que otras, y que suelen aparecer en los comentarios especializados. Una de las que, personalmente, nos parecen más ajustadas al texto sagrado es la que afirma que esta singular escena se conecta directamente con el reino de Dios, o mejor dicho, con aquello que el reino de Dios tiene de valor permanente para todos los seres humanos en cualquier época y circunstancia de nuestra historia. Nos referimos a ese reino que es ya, hoy, ahora mismo, una realidad perenne en la vivencia diaria de los creyentes, sin mencionar sus aspectos escatológicos. Lee más…
Escrito el 05 febrero 2012 por Juan María Tellería Larrañaga
Y cuatro bestias grandes, diferentes la una de la otra, subieron del mar. (BTX)
¿Por qué negarlo? La literatura apocalíptica que encontramos en la Biblia es realmente fascinante, tanto la del Antiguo como la del Nuevo Testamento. Y aún lo es más cuando quienes la estudian con seriedad (¡con seriedad hemos dicho!) nos informan de que en ella escuchamos, ni más ni menos, la voz de los perseguidos, de los martirizados por su fe, por su compromiso en este mundo con el Dios viviente. Por decirlo con otras palabras: en los libros y pasajes apocalípticos de la Biblia nos topamos de forma muy directa con el pueblo de Dios de todos los tiempos en su dura peregrinación por este mundo, caminando entre fieras sanguinarias, pero siempre con la mirada puesta en una promesa que el Señor del universo hace realidad en la persona de su Hijo Jesucristo. Lee más…