A mi mujer Miriam y a mí nos encanta viajar, todos los que nos conocéis lo sabéis. Hacer kilómetros en la carretera no es nada difícil para nosotros. Nuestras tres niñas -tengo que reconocer que son extraordinarias- se han acostumbrado desde el primer momento a acompañarnos en los viajes, que en muchas ocasiones son de más de veinticuatro horas, y han aprendido a disfrutar de todo lo que ven; de las conversaciones, de los juegos, de las comidas con amigos y las noches durmiendo en cada casa diferente… Han crecido disfrutando de mil y una cosas divertidas que encontramos en cada viaje. Lee más…











