17 de abril, 2011
Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado.
Juan 12.23, RVR 1960
1. Jesús es glorificado al entrar a Jerusalén
En el proyecto narrativo del Cuarto Evangelio, la entrada de Jesús a Jerusalén en la fiesta de la Pascua marcó uno de los momentos en los que debía de comenzar la glorificación de su persona como Hijo de Dios en el mundo. A la pregunta popular sobre la actitud que tomaría Jesús en relación con la fiesta, si se presentaría allí o no (11.56b), el evangelio responde afirmativamente (12.12), lo que desencadena una reacción de esperanza expresada en la forma con que lo reciben. Mientras la gente se plantea esa duda, el texto se encarga de mostrar cómo los planes alternativos en su contra también estaban en marcha (11.57), simultáneamente a su decisión previa de entregar su vida voluntariamente. Ambos proyectos, por así decirlo, el divino y el humano, confluirán en los grandes episodios de la Pasión. El complot incluyó también a Lázaro, testimonio viviente de su acción vivificadora (12.10-11), puesto que le ganó a Jesús muchos seguidores. Es más, ése fue el motivo, según se dirá más adelante (12.18) para que la multitud acudiera a recibirlo, pues se trató de uno de los mayores signos que había realizado.
“Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos” (Hechos 1:9-11)
Fue alzado, dicen las Escrituras. O ascendió, fue levantado, elevado, o llevado a las alturas o al cielo, como dicen distintas versiones de la Biblia española. No queda duda del testimonio que quiere dar el autor de los Hechos. Como tampoco queda duda del testimonio que encontramos en uno de los finales de Marcos (añadido de forma tardía al evangelio): “Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo” (16:19), o en el final de Lucas: “Y aconteció que bendiciéndolos, se separó de ellos, y fue llevado arriba al cielo” (24:51), o a mitad de Juan: “Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo” (3:13). Y no queda duda de que esta idea de “subir a (o descender de) los cielos” alimentó buena parte de la imaginación de los primeros cristianos. No podemos olvidar, por ejemplo, al autor de 1 Tesalonicenses hablando de los que serán “arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire” (4:17), o de aquel “hombre en Cristo” que “fue arrebatado al tercer cielo” (2 Corintios 12:2). No podemos negar que esta imagen de subir a los cielos ocupó un lugar privilegiado en la imaginación cristiana de entonces, como tampoco podemos negar que ocupa un lugar privilegiado hoy. Pero sí que queda la pregunta: ¿ascendió realmente Jesús a los cielos?, ¿estamos leyendo en estos pasajes el testimonio real, histórico y visual de los allí presentes?
“Un momento político ocurre cuando la temporalidad del consenso es interrumpida... La política no necesita barricadas para existir. Pero sí necesita que una manera de describir la situación se oponga a otra, y que se oponga significativamente” Jacques Ranciere
El pasado 24 de marzo participé, como todos los años, de la marcha por la memoria que se realiza en Capital Federal, en conmemoración del golpe de Estado que sufrió el país en 1976, que trajo consigo miles de muertes, desapariciones y un cambio de matriz social que aún continuamos sufriendo. Es una marcha que se lleva a cabo en la simbólica Avenida de Mayo, desde la casa de Congreso hasta la mítica Plaza de Mayo.
El “espectáculo” que se vislumbra es siempre peculiar y atractivo. Decenas de agrupaciones políticas de todos los espectros y partidos, cada cual haciendo despliegue estético de su espacio identitario: banderas, pancartas, revistas, murgas, cantos acompañados de orquestas propias y hasta bailes coreografiados al ritmo de tambores y redoblantes. Todo un escenario donde se contempla la diversidad de la militancia política en su múltiple colorido.
Todo esto muestra que la política es mucho más que burocracia institucional. Ella tiene que ver también con el movimiento de los cuerpos, con la multiplicidad de colores y de formas artísticas que evocan los sentidos más profundos de los sujetos y las comunidades en busca de significados, identificaciones y memorias. Es en la pluralidad estética que se pone en juego tras el despliegue de percepciones individuales y comunitarias donde lo político cobra una fuerza propulsora, promoviendo la creación de espacios de participación, de imaginación y de inclusión en los espectros más variados.
Por algo los sistemas totalitarios y dictatoriales se caracterizan por una estética fría, con formas lineales, de colores oscuros. Cercenan la creatividad. Aplacan la líbido de los cuerpos para encorsetar cualquier proyectiva imaginativa a un mundo simbólico cerrado en sí mismo.
Volviendo a la marcha por la memoria, también me llamó la atención su despliegue espacial. Las distribuciones topológicas hablan mucho sobre las construcciones sociales y políticas. Cada agrupación creó un cerco de personas, por una simple cuestión de orden y diferenciación. El espacio, entonces, se dibujaba entre grandes círculos humanos, cada cual con su propio color, música y cantos. Por momentos, los “cercos” se miraban entre sí con cierta suspicacia. ¡Hasta parecía que los cantos elevaban cada vez más su volumen para sobrepasar al del frente!
Pero el topos no quedaba allí. Entre los diversos grupos se podían ver pasillos entre los cuales transitaban todo tipo de personas. Algunos/as caminando lentamente para contemplar el espectáculo. Otros/as haciéndolo más rápidamente para moverse de un lugar a otro. Y también aquellos/as cuyo lugar se dibuja en esa dinámica “de paso”: haciendo presencia caminando entre las particularidades presentes. Esos pasillos eran el transitar de muchos y muchas que ven la política como algo distinto a la pertenencia a una agrupación (¡aunque esto último es totalmente válido y necesario! Si no, ¿de qué pluralidad hablamos?)
Nuevamente, esto nos muestra mucho sobre lo político. Tal ejercicio se proyecta cuando se lo comprende desde una dimensión nómade, en un transitar constante que hace presencia en medio de los asuntos más importantes de la polis, pero en un paseo que contribuye a la práctica, no desde un sitio concreto (¿existen tales sitios en forma pura?) sino abriendo pasillos y caminando entre ellos. Lo político de una sociedad se fosiliza cuando tales pasillos no existen, donde el ejercicio ciudadano queda encerrado entre paredes rígidas, sin puertas, sin ventanas, sin luz, sin ventilaciones. Y es en tal movimiento, en la potencia de la decisión de caminar y en el descubrir la diversidad de colores del lugar, donde lo político cobra una dinámica proyectiva de posibilidades, particularidades, ejercicios y propuestas, y donde la prioridad se centra en la imaginación de los sujetos en tanto ciudadanos y ciudadanas, dueños/as de su propia historia.
Hace unos años, K.L. Sparks escribió en su libro, God’s word in human words: An evangelical appropriation of critical biblical scholarship (La palabra de Dios en palabras humanas: Una apropiacion evangélica de la erudición crítica bíblica) lo siguiente:
“Las observaciones correctas del criticismo bíblico son a menudo destructivas por la misma razón que la astronomía de Copérnico podría ser destructiva. Cuando un ‘hecho verdadero’ se interpreta en el contexto equivocado, sus implicaciones y significado serán malinterpretados. Aunque es posible que nuestra fe continue, aún sabiendo que Moisés no escribió el Pentateuco (nuestra salvación no depende de ello), esto se vuelve más complicado si nuestra fe depende de, o está unida a, los orígenes mosáicos del Pentateuco. Por tanto, sería irresponsable que un líder o ministro de la iglesia enseñara los resultados del criticismo bíblico cuando saben, o deberían saber, que las implicaciones de dichos resultados serán malinterpretados por sus congregaciones”
10 de abril, 2011
Entonces Jesús le dijo a Judas: —¡Déjala tranquila! Ella estaba guardando este perfume para el día de mi entierro. En cuanto a los pobres, siempre los tendrán cerca de ustedes, pero a mí no siempre me tendrán.
Juan 12.6-8, Traducción en Lenguaje Actual
3 de abril, 2011
Nadie me quita la vida, sino que yo la entrego porque así lo quiero. Tengo poder para entregar mi vida, y tengo poder para volver a recibirla, pues esto es lo que mi Padre me ha ordenado hacer.
Juan 10.18, Traducción en Lenguaje Actual
Hace unos 40 años, fue descubierto un papiro copto que contenía la copia más antigua del evangelio de Judas, un texto rechazado por la Iglesia como herético hace más de 1700 años. Sin embargo, aunque el texto fue descubierto en los años 70, tuvimos que esperar hasta hace unos pocos años para poder leerlo directamente y disponer de traducciones serias hechas por expertos lingüistas. Hoy sabemos que de la cantidad de textos que inicialmente salió a la luz, muchos han sido destruidos por culpa de la ignorancia de aquellos que los han manejado hasta hoy (uno de sus propietarios incluso congeló los textos, provocando su acelerada destrucción). La razón de estos descuidos fue que la principal preocupación de los diversos propietarios durante años fue conseguir la mayor suma de dinero posible por ellos. Entre el 2006 y el 2007 una traducción completa del texto fue ofrecida por National Geographic. Esta traducción ha sido criticada por expertos como A.D. DeConick, quien ha llegado a alegar, en su libro The Thirteenth Apostle: What the Gospel of Judas Really Says, que National Geographic no permitió un acceso suficiente a los textos como para obtener una traducción fiable. Según DeConick, el texto real del evangelio de Judas ofrece una visión mucho menos espectacular de la vida de este apóstol de lo que se llevaba publicando en los medios durante años, lo que demuestra la facilidad que tienen los propietarios de textos como estos de ofrecer versiones maquilladas de la realidad para vender libros y revistas.
Independientemente de si DeConick tiene razón o no en sus críticas, no deja de ser triste que hayamos tenido que esperar 40 años para comenzar una discusión crítica seria sobre estos textos. El dinero manda en nuestro mundo, eso está claro, y nadie ni nada, ni siquiera textos antiguos de incalculable valor para la humanidad, se libran de estas fuerzas de mercado. Si textos como estos hubiesen caído en manos de personas con un cierto nivel de honestidad e integridad desde un principio, quizá dispondríamos hoy día de todos los textos que se encontraron. Sin embargo, hoy día cualquiera aprovecha cualquier situación para sacar unas pesetitas, o unos euritos, cueste a quien cueste y se pierda lo que se pierda. El dinero manda tanto, que incluso personas de integridad deciden muchas veces aparcar sus criterios y optar por la vía fácil de vender sus opiniones al mejor postor, incluso transformándolas y adaptándolas a lo que la audiencia quiera oir, con tal de aumentar o mantener sus ganancias. Pasa incluso en iglesias y seminarios cristianos, donde las fuerzas de mercado (de demanda de las iglesias) obligan a los nuevos pastores a adaptarse a las creencias que las congregaciones tengan, no ya en cuestiones fundamentales de la fe, sino en cualquier asuntillo menor. “¿Que no crees que el Pentateuco haya sido escrito por Moisés? Pues ve cambiando de idea o te veo en paro por muchos años”, se dice en secreto a los nuevos seminaristas en la esperanza de que, si bien las evidencias no han podido convencer de la “verdad” de turno, las fuerzas de mercado lo harán. Y es cierto: en muchos casos así es. Lo que las evidencias no consiguieron en tres años de seminario, los euros lo consiguen en veinte minutos. Así parece funcionar la fe en muchos entornos cristianos.
Hace unos días William Dembski escribió la siguiente entrada en su blog. En ella afirmaba que Craig Venter, biólogo americano creador del primer genoma sintético, había rechazado la existencia de un ancestro común de todos los seres vivos en un debate con Richard Dawkins. Dembski tomó su información de otra página web que proclamaba exactamente lo mismo. Y de ser verdad, esta afirmación habría ocupado la primera página de bastantes medios informativos. La pregunta es: ¿por qué no hemos escuchado nada sobre esto? Y la respuesta no es, como muchos creacionistas y defensores del Diseño Inteligente (DI) dirían, que hay una conspiración para ocultar cualquier voz disonante en contra de las afirmaciones aceptadas por la mayoría en la comunidad científica. La respuesta es mucho menos emocionante: lo cierto es que Dembski, como a menudo ocurre entre los que atacan la Teoría de la Evolución (TE), ha tomado ciertas frases de un debate, las ha sacado de su contexto, y las ha utilizado para sacar las conclusiones que más le interesan. Y esto, por triste que parezca, no es noticia; se repite muy a menudo. El que quiera escuchar el debate entero puede pinchar aquí.
Todo esto hace pensar bastante. A menudo escuchamos en charlas de creacionistas o de defensores del DI que la TE está cayendo en picado y que en los últimos años los científicos se están dando cuenta de los problemas que existen con ella y que la están abandonando a favor de otras teorías alternativas. Recuerdo una conversación que tuvo lugar hace unos años entre Francis S. Collins y Karl W. Giberson en la que surgió este mismo tema. Ante la pregunta de Giberson, “Hoy día gente como Phillip Johnson están afirmando que la evolución está basada en una gran mentira, que no hay ninguna base científica sólida para apoyarla, y que la gente está poco a poco abandonando esta teoría. ¿Hay evolucionistas que están cambiando de idea?”, Collins responde lo siguiente:
20 de marzo, 2011
1. Las interpretaciones reduccionistas del Reino de Dios
Una de las interpretaciones más riesgosas y eventualmente enajenantes del concepto bíblico de Reino de Dios consiste en ubicarlo únicamente en el futuro y en el más allá de la vida terrenal.
13 de marzo, 2011
Cuando doy de comer al pobre me dicen que soy un santo; cuando pregunto por qué pasa hambre, me acusan de comunista.
Hélder Cámara
|