Posted On 09/09/2010 By In Opinión With 3316 Views

“Evangelicalismo” y derechos humanos

Rodolfo Menes, “el mimo Tuga”, actúa en la Puerta del Sol de Madrid, enfundado en su mono naranja y la cara pintada de blanco, ante un público fiel que le sigue cada noche, acaparando los aplausos y el rendibú de los espectadores que abarrotan la plaza durante sus actuaciones callejeras,  no sin sufrir el atropello policial por invadir la vía pública; la iraní Sakineh Mohammadi Ashtiani, de 43 años, permanece en la cárcel donde lleva cinco años esperando a ser lapidada, sin que haya tenido un juicio transparente y, si lo hubiera, el “delito” del que es acusada desde posturas religiosas de intransigencia fundamentalista no resiste el mínimo test de justicia ante la aplicación de los Derechos Humanos

[1]; mientras, en los Estados Unidos de Norteamérica, la ultraderecha más reaccionaria e intolerante exhibe su poderío nada menos que ante el monumento del presidente abolicionista Abraham Lincoln en Washington D. F., el mismo lugar y en la misma fecha (28 de agosto) en la que el Premio Nobel de la Paz y defensor de los Derechos Humanos, Martin Luther King, pronunciara su famoso discurso I have a dream (Yo tengo en sueño). El encuentro, que convocó a  decenas de miles  de ciudadanos, arrancó con una declaración del presentador de televisión Glenn Beck[2], uno de los gurús más críticos del presidente Obama: “hoy América vuelve a Dios”. El encuentro de cariz claramente político-religioso, fue camuflado bajo el apelativo de “una oración y un homenaje a los soldados estadounidenses”. Los discursos patrioteros, tomando a los soldados como moneda de cambio sentimental, suelen ser un alegato universalmente usado por quienes se ocupan de manipular los sentimientos populares.

La multitudinaria concentración en la capital federal ha sido promovida por el movimiento ultraconservador Tea Party, nacido de la oposición a políticas de Obama como la reforma sanitaria, la investigación con células madre, la defensa de los derechos de los homosexuales y sus manifestaciones en favor de la libertad religiosa, en el que figura como una de sus líderes más representativas Sarah Palin (Sandpoint, Idaho; 11 de febrero de 1964), una política estadounidense del Partido Republicano,  gobernadora de Alaska entre 2006 y 2009 y candidata a la vicepresidencia de los Estados Unidos en las pasadas elecciones formando tándem con el senador John Sidney McCain, del partido republicano. Uno de los dardos del Tea Party se dirige hacia los inmigrantes mexicanos que “se adueñan del Estado” y reclaman escuelas en español y ser tratados como ciudadanos y no como esclavos. El racismo anti-hispano es uno de los signos de identidad de estos movimientos ultras.

¿Y quién es Sarah Palin? Sarah Palin pertenece al Partido Republicano. Se opone al aborto y forma parte de la organización pro-vida Feminists For Life.[] También se opone al matrimonio homosexual, aunque siguió las órdenes del Tribunal Supremo de Alaska para implementar ciertos beneficios a parejas del mismo sexo. Es miembro destacado de la Asociación Nacional del Rifle (NRA)

[3]. Apoyó la Invasión a Iraq y dijo que los líderes de la nación enviaban soldados en una misión que es de Dios, idea que ha sido desde entonces recogida en diversos análisis sobre política y religión.  Es una mujer que ha destacado en diferentes  espacios: el deporte, los estudios, la política y la vida social. Estudió en el Instituto local de Wasilla, donde fue la líder del grupo de Atletas Cristianos del centro, así como la capitana del equipo de baloncesto. Ayudó al equipo a ganar el campeonato escolar de Alaska en 1982, encestando un tiro libre crucial en los últimos instantes de un partido decisivo, pese a tener un tobillo fracturado. []En 1984, Palin ganó el concurso de belleza «Miss Wasilla», y quedó en el segundo puesto en el concurso de «Miss Alaska», en el que ganó una beca escolar.[] En el concurso de Wasilla, tocó la flauta y fue elegida «Miss Simpatía”. Graduada en Administración de Empresas, Periodismo y Ciencias Políticas, trabajó durante algún tiempo como periodista deportiva para algunas cadenas de televisión. En el terreno político ha sido alcaldesa de Wasilla, presidenta de la Conferencia de Alcaldes de Alaska, gobernadora del Estado de Alaska y candidata a la vicepresidencia de los Estados Unidos, mostrando en todo momento una decidida vocación a ser nominada como candidata a la presidencia. En el ámbito religioso, Palin  []fue bautizada originalmente católica romana, pero sus padres comenzaron a asistir a la iglesia Wasilla Assembly of God, una iglesia pentecostal, donde fue bautizada a los doce o trece años. Cuando se encuentra en la capital estatal asiste al Juneau Christian Center, otra iglesia de las Asambleas de Dios. Su iglesia en Wasilla es la Church on the Rock, una congregación sin afiliación denominacional. Aunque informes iniciales la describían como la primera pentecostal nominada por un partido mayoritario de EE UU, Palin se califica a sí misma como cristiana no-denominacional. El National Catholic Reporter la calificó de cristiana «posdenominacional».

Sarah Palin y el Tea Party representan a esa mayoría moral históricamente formada por la clase media americana, de religión evangélical[4], conservadora en temas de moral, refractaria a la inmigración, fundamentalista en temas religiosos, defensora a ultranza del derecho a disponer de armas para la defensa personal[5] y, simultáneamente, identificada con lo que en la macro-manifestación de Washington se ha definido como Devolver a América su honor, proclamando una mayor intervención de la fe cristiana en los temas del Estado.

La malversación más escandalosa del lenguaje y la obscenidad más indecorosa de todo lo dicho en la concentración fueron lo esgrimido por Palin en su discurso, arrogándose como propio el legado de lucha por los derechos civiles de Martin Luther King, actitud que fue contestada como se merecía por los seguidores de Luther King, encabezados por su propio hijo, en una abultada contramanifestación. El reverendo Al Sharpton, líder de la marcha de los derechos civiles, se mostró indignado por «la provocación» que, según él, ha supuesto el masivo encuentro conservador. Sin embargo, pidió a sus activistas que mantuvieran «la sonrisa» y no respondieran a posibles insultos o ataques.

No debemos perder de vista que los Estados Unidos es un país en el que la religión tiene un papel preponderante, forma parte de su cultura, no sólo por el hecho de que en su suelo convivan creyentes de prácticamente todas las religiones del mundo, sino por el arraigo histórico de la presencia protestante y, sobre todo, por el valor de primera magnitud que se da la Biblia. Debemos tener en cuenta que, según las encuestas, se trata del país en el que existe mayor número de lectores de este libro tenido por sagrado por más de dos mil millones de seres humanos, y es el país, seguido por Irlanda, en el que  más importancia se da a la religión. Según las encuestas, el 41% de los ciudadanos estadounidenses dice asistir regularmente a los servicios religiosos de sus respectivas confesiones, mientras que en el Reino Unido es un 15% y en Francia un 7%; en España se barajan cifras muy contradictorias, según sea la procedencia de las fuentes que se utilicen, desde el 11 hasta el 35 por 100.

Otro dato importante que no debe pasar desapercibido es que la práctica religiosa en los Estados Unidos se convierte en una especie de marchamo de buena ciudadanía, un orgullo y un estandarte que se exhibe públicamente. Es frecuente, podemos decir que obligado, que los políticos hablen de su religión en las campañas electorales y su práctica religiosa suele condicionar el voto de millones de electores. Por otra parte, incluso las propias iglesias y predicadores de relieve suelen tomar parte activa en las campañas políticas, cosa que estaría muy mal vista en otros lugares; ahí tenemos el ejemplo del pastor de la propia iglesia de Obama durante la campaña para la presidencia, que obligó al candidato a desvincularse públicamente de sus comentarios incluso dándose de baja en la feligresía de su iglesia local por considerar que comprometían negativamente su postura de respeto hacia otras sensibilidades religiosas.

Ahora bien, dicho todo lo que antecede, no deberíamos caer en la trampa, como tan frecuentemente caen la mayoría de los informadores españoles, desvinculados de la historia y del lenguaje protestante, de confundir protestantismo con “evangelicalismo” (utilizamos este barbarismo para mejor comprensión de lo que pretendemos aclarar).  Los principios de la Reforma Protestante del siglo XVI, entre los que destacan la libertad religiosa y el respeto a los derechos humanos, además de un pietismo basado en una devoción personal que sustenta los valores de solidaridad y fomento de la dignidad personal, fueron el soporte ideológico para la creación de una nueva forma de sociedad, la norteamericana, integrada por inmigrantes procedentes principalmente de Europa en la que, una vez superada la etapa de esclavitud de los negros, heredada de sus antepasados europeos, ha sabido crear las bases de convivencia y fomento de la democracia que ha hecho de los Estados Unidos un país singular en el que, efectivamente, la religión protestante, en sus diversas expresiones (bautistas, luteranos, reformados, episcopales, mormones) ha impreso un sello de especial respeto a la Biblia y a los valores cristianos. Y esta tradición y el poso cultural dejado por ella ha sido y sigue siendo mayoritaria entre la población americana. Otra cosa es que al socaire de la libertad religiosa, tan escasa en las tradiciones europeas, especialmente en la española, hayan surgido movimientos ultrafundamentalistas, más próximos a las posturas de moral represiva de la tradición católico-romana que al protestantismo histórico; movimientos identificados con la extrema derecha en política y, por afinidad, dentro de las filas republicanas, que muestran esa cara hostil y con frecuencia violenta, racista y excluyente que movimientos como el Tea Party o personas como Sarah Palin, Gleen Beck o el mismo George Bush proyectan hacia la sociedad internacional.

Estos movimientos político-religiosos de corte fundamentalista ni representan al protestantismo que contribuyó tan directamente a la creación del país que durante más de dos siglos ha sido el paradigma de la democracia y la defensa de los derechos humanos, ni personifica al protestantismo internacional, heredero de las Reformas Magisterial y Radical del siglo XVI.

En nombre de lo que el protestantismo histórico significa, queremos que “el mimo Tuga” pueda seguir actuando en la Puerta del Sol de Madrid y en su próximo periplo por Europa, que Sakineh Mohammadi Ashtiani sea liberada y se respete la dignidad que su persona merece  y que los medios de comunicación y la sociedad en su conjunto se esfuercen en distinguir entre movimientos religiosos fundamentalistas, se cobijen bajo el paraguas que sea, y aquellas confesiones religiosas que están seriamente comprometidas con la proclamación del Evangelio y la defensa de los Derechos Humanos y la dignidad de las personas.

 

Agosto de 2010.

 


[1]Sakineh Mohammadi Ashtiani ha sido acusada, sin pruebas y mediante una declaración forzada, de un delito sexual, castigado en Iraq con la pena de muerte.

[2]A sus 46 años, Glenn Beck, mormón, cuyo salario como presentador de televisión en la cadena Fox se estima en torno a 25 millones de euros, ha encontrado su audiencia más fiel entre quienes quieren regresar a una América que se perdió en los años 70. Sus fans, esencialmente blancos, abominan de todo lo que sea feminismo, rock o revolución sexual. Y, por supuesto, de Obama, acusado de comunista “que está desmantelando el sector privado”, de criptomusulmán bajo un barniz de cristiano, de cristiano liberal que atenta contra los fundamentos de la Biblia. En realidad lo que ocurre es que esta gente que defiende “devolver a América su honor”, no le perdona a Barack Obama que, siendo negro, ostente la presidencia de los Estados Unidos.

[3]La Asociación Nacional del Rifle o su acrónimo en inglés NRA (National Rifle Association), es una organización estadounidense para defender el derecho a poseer armas tanto para la defensa personal como para actividades recreativas. Se fundó en Nueva York en 1871, por lo que se definen a sí mismos como la organización de derechos civiles más antigua de los Estados Unidos El club posee 4 millones de socios. El actor Charlton Heston fue presidente de la NRA hasta 2003. Su actual presidente es John C. Sigler.[]

[4] El término “evangelical” viene utilizándose con un matiz fundamentalista que, en castellano, suele identificarse  erróneamente con el término europeo “evangélico” cuya significación está más próxima a “protestante” que al evangelicalismo americano.

[5]La Asociación Nacional del Rifle o su acrónimo en inglés NRA (National Rifle Association), es una organización estadounidense para defender el derecho a poseer armas tanto para la defensa personal como para actividades recreativas. Se fundó en Nueva York en 1871, por lo que se definen a sí mismos como la organización de derechos civiles más antigua de los Estados Unidos El club posee 4 millones de socios. El actor Charlton Heston fue presidente de la NRA hasta 2003. Su actual presidente es John C. Sigler.[]

 

Rodolfo Menes, “el mimo Tuga”, actúa en la Puerta del Sol de Madrid, enfundado en su mono naranja y la cara pintada de blanco, ante un público fiel que le sigue cada noche, acaparando los aplausos y el rendibú de los espectadores que abarrotan la plaza durante sus actuaciones callejeras,  no sin sufrir el atropello policial por invadir la vía pública; la iraní Sakineh Mohammadi Ashtiani, de 43 años, permanece en la cárcel donde lleva cinco años esperando a ser lapidada, sin que haya tenido un juicio transparente y, si lo hubiera, el “delito” del que es acusada desde posturas religiosas de intransigencia fundamentalista no resiste el mínimo test de justicia ante la aplicación de los Derechos Humanos

[1]; mientras, en los Estados Unidos de Norteamérica, la ultraderecha más reaccionaria e intolerante exhibe su poderío nada menos que ante el monumento del presidente abolicionista Abraham Lincoln en Washington D. F., el mismo lugar y en la misma fecha (28 de agosto) en la que el Premio Nobel de la Paz y defensor de los Derechos Humanos, Martin Luther King, pronunciara su famoso discurso I have a dream (Yo tengo en sueño). El encuentro, que convocó a  decenas de miles  de ciudadanos, arrancó con una declaración del presentador de televisión Glenn Beck[2], uno de los gurús más críticos del presidente Obama: “hoy América vuelve a Dios”. El encuentro de cariz claramente político-religioso, fue camuflado bajo el apelativo de “una oración y un homenaje a los soldados estadounidenses”. Los discursos patrioteros, tomando a los soldados como moneda de cambio sentimental, suelen ser un alegato universalmente usado por quienes se ocupan de manipular los sentimientos populares. 

La multitudinaria concentración en la capital federal ha sido promovida por el movimiento ultraconservador Tea Party, nacido de la oposición a políticas de Obama como la reforma sanitaria, la investigación con células madre, la defensa de los derechos de los homosexuales y sus manifestaciones en favor de la libertad religiosa, en el que figura como una de sus líderes más representativas Sarah Palin (Sandpoint, Idaho; 11 de febrero de 1964), una política estadounidense del Partido Republicano,  gobernadora de Alaska entre 2006 y 2009 y candidata a la vicepresidencia de los Estados Unidos en las pasadas elecciones formando tándem con el senador John Sidney McCain, del partido republicano. Uno de los dardos del Tea Party se dirige hacia los inmigrantes mexicanos que “se adueñan del Estado” y reclaman escuelas en español y ser tratados como ciudadanos y no como esclavos. El racismo anti-hispano es uno de los signos de identidad de estos movimientos ultras.

¿Y quién es Sarah Palin? Sarah Palin pertenece al Partido Republicano. Se opone al aborto y forma parte de la organización pro-vida Feminists For Life.[] También se opone al matrimonio homosexual, aunque siguió las órdenes del Tribunal Supremo de Alaska para implementar ciertos beneficios a parejas del mismo sexo. Es miembro destacado de la Asociación Nacional del Rifle (NRA)[3]. Apoyó la Invasión a Iraq y dijo que los líderes de la nación enviaban soldados en una misión que es de Dios, idea que ha sido desde entonces recogida en diversos análisis sobre política y religión.  Es una mujer que ha destacado en diferentes  espacios: el deporte, los estudios, la política y la vida social. Estudió en el Instituto local de Wasilla, donde fue la líder del grupo de Atletas Cristianos del centro, así como la capitana del equipo de baloncesto. Ayudó al equipo a ganar el campeonato escolar de Alaska en 1982, encestando un tiro libre crucial en los últimos instantes de un partido decisivo, pese a tener un tobillo fracturado. []En 1984, Palin ganó el concurso de belleza «Miss Wasilla», y quedó en el segundo puesto en el concurso de «Miss Alaska», en el que ganó una beca escolar.[] En el concurso de Wasilla, tocó la flauta y fue elegida «Miss Simpatía”. Graduada en Administración de Empresas, Periodismo y Ciencias Políticas, trabajó durante algún tiempo como periodista deportiva para algunas cadenas de televisión. En el terreno político ha sido alcaldesa de Wasilla, presidenta de la Conferencia de Alcaldes de Alaska, gobernadora del Estado de Alaska y candidata a la vicepresidencia de los Estados Unidos, mostrando en todo momento una decidida vocación a ser nominada como candidata a la presidencia. En el ámbito religioso, Palin  []fue bautizada originalmente católica romana, pero sus padres comenzaron a asistir a la iglesia Wasilla Assembly of God, una iglesia pentecostal, donde fue bautizada a los doce o trece años. Cuando se encuentra en la capital estatal asiste al Juneau Christian Center, otra iglesia de las Asambleas de Dios. Su iglesia en Wasilla es la Church on the Rock, una congregación sin afiliación denominacional. Aunque informes iniciales la describían como la primera pentecostal nominada por un partido mayoritario de EE UU, Palin se califica a sí misma como cristiana no-denominacional. El National Catholic Reporter la calificó de cristiana «posdenominacional».

Sarah Palin y el Tea Party representan a esa mayoría moral históricamente formada por la clase media americana, de religión evangélical[4], conservadora en temas de moral, refractaria a la inmigración, fundamentalista en temas religiosos, defensora a ultranza del derecho a disponer de armas para la defensa personal[5] y, simultáneamente, identificada con lo que en la macro-manifestación de Washington se ha definido como Devolver a América su honor, proclamando una mayor intervención de la fe cristiana en los temas del Estado.

La malversación más escandalosa del lenguaje y la obscenidad más indecorosa de todo lo dicho en la concentración fueron lo esgrimido por Palin en su discurso, arrogándose como propio el legado de lucha por los derechos civiles de Martin Luther King, actitud que fue contestada como se merecía por los seguidores de Luther King, encabezados por su propio hijo, en una abultada contramanifestación. El reverendo Al Sharpton, líder de la marcha de los derechos civiles, se mostró indignado por «la provocación» que, según él, ha supuesto el masivo encuentro conservador. Sin embargo, pidió a sus activistas que mantuvieran «la sonrisa» y no respondieran a posibles insultos o ataques.

No debemos perder de vista que los Estados Unidos es un país en el que la religión tiene un papel preponderante, forma parte de su cultura, no sólo por el hecho de que en su suelo convivan creyentes de prácticamente todas las religiones del mundo, sino por el arraigo histórico de la presencia protestante y, sobre todo, por el valor de primera magnitud que se da la Biblia. Debemos tener en cuenta que, según las encuestas, se trata del país en el que existe mayor número de lectores de este libro tenido por sagrado por más de dos mil millones de seres humanos, y es el país, seguido por Irlanda, en el que  más importancia se da a la religión. Según las encuestas, el 41% de los ciudadanos estadounidenses dice asistir regularmente a los servicios religiosos de sus respectivas confesiones, mientras que en el Reino Unido es un 15% y en Francia un 7%; en España se barajan cifras muy contradictorias, según sea la procedencia de las fuentes que se utilicen, desde el 11 hasta el 35 por 100.

Otro dato importante que no debe pasar desapercibido es que la práctica religiosa en los Estados Unidos se convierte en una especie de marchamo de buena ciudadanía, un orgullo y un estandarte que se exhibe públicamente. Es frecuente, podemos decir que obligado, que los políticos hablen de su religión en las campañas electorales y su práctica religiosa suele condicionar el voto de millones de electores. Por otra parte, incluso las propias iglesias y predicadores de relieve suelen tomar parte activa en las campañas políticas, cosa que estaría muy mal vista en otros lugares; ahí tenemos el ejemplo del pastor de la propia iglesia de Obama durante la campaña para la presidencia, que obligó al candidato a desvincularse públicamente de sus comentarios incluso dándose de baja en la feligresía de su iglesia local por considerar que comprometían negativamente su postura de respeto hacia otras sensibilidades religiosas.

Ahora bien, dicho todo lo que antecede, no deberíamos caer en la trampa, como tan frecuentemente caen la mayoría de los informadores españoles, desvinculados de la historia y del lenguaje protestante, de confundir protestantismo con “evangelicalismo” (utilizamos este barbarismo para mejor comprensión de lo que pretendemos aclarar).  Los principios de la Reforma Protestante del siglo XVI, entre los que destacan la libertad religiosa y el respeto a los derechos humanos, además de un pietismo basado en una devoción personal que sustenta los valores de solidaridad y fomento de la dignidad personal, fueron el soporte ideológico para la creación de una nueva forma de sociedad, la norteamericana, integrada por inmigrantes procedentes principalmente de Europa en la que, una vez superada la etapa de esclavitud de los negros, heredada de sus antepasados europeos, ha sabido crear las bases de convivencia y fomento de la democracia que ha hecho de los Estados Unidos un país singular en el que, efectivamente, la religión protestante, en sus diversas expresiones (bautistas, luteranos, reformados, episcopales, mormones) ha impreso un sello de especial respeto a la Biblia y a los valores cristianos. Y esta tradición y el poso cultural dejado por ella ha sido y sigue siendo mayoritaria entre la población americana. Otra cosa es que al socaire de la libertad religiosa, tan escasa en las tradiciones europeas, especialmente en la española, hayan surgido movimientos ultrafundamentalistas, más próximos a las posturas de moral represiva de la tradición católico-romana que al protestantismo histórico; movimientos identificados con la extrema derecha en política y, por afinidad, dentro de las filas republicanas, que muestran esa cara hostil y con frecuencia violenta, racista y excluyente que movimientos como el Tea Party o personas como Sarah Palin, Gleen Beck o el mismo George Bush proyectan hacia la sociedad internacional.

Estos movimientos político-religiosos de corte fundamentalista ni representan al protestantismo que contribuyó tan directamente a la creación del país que durante más de dos siglos ha sido el paradigma de la democracia y la defensa de los derechos humanos, ni personifica al protestantismo internacional, heredero de las Reformas Magisterial y Radical del siglo XVI.

En nombre de lo que el protestantismo histórico significa, queremos que “el mimo Tuga” pueda seguir actuando en la Puerta del Sol de Madrid y en su próximo periplo por Europa, que Sakineh Mohammadi Ashtiani sea liberada y se respete la dignidad que su persona merece  y que los medios de comunicación y la sociedad en su conjunto se esfuercen en distinguir entre movimientos religiosos fundamentalistas, se cobijen bajo el paraguas que sea, y aquellas confesiones religiosas que están seriamente comprometidas con la proclamación del Evangelio y la defensa de los Derechos Humanos y la dignidad de las personas.

 

Agosto de 2010.

 


[1]Sakineh Mohammadi Ashtiani ha sido acusada, sin pruebas y mediante una declaración forzada, de un delito sexual, castigado en Iraq con la pena de muerte.

[2]A sus 46 años, Glenn Beck, mormón, cuyo salario como presentador de televisión en la cadena Fox se estima en torno a 25 millones de euros, ha encontrado su audiencia más fiel entre quienes quieren regresar a una América que se perdió en los años 70. Sus fans, esencialmente blancos, abominan de todo lo que sea feminismo, rock o revolución sexual. Y, por supuesto, de Obama, acusado de comunista “que está desmantelando el sector privado”, de criptomusulmán bajo un barniz de cristiano, de cristiano liberal que atenta contra los fundamentos de la Biblia. En realidad lo que ocurre es que esta gente que defiende “devolver a América su honor”, no le perdona a Barack Obama que, siendo negro, ostente la presidencia de los Estados Unidos.

[3]La Asociación Nacional del Rifle o su acrónimo en inglés NRA (National Rifle Association), es una organización estadounidense para defender el derecho a poseer armas tanto para la defensa personal como para actividades recreativas. Se fundó en Nueva York en 1871, por lo que se definen a sí mismos como la organización de derechos civiles más antigua de los Estados Unidos El club posee 4 millones de socios. El actor Charlton Heston fue presidente de la NRA hasta 2003. Su actual presidente es John C. Sigler.[]

[4] El término “evangelical” viene utilizándose con un matiz fundamentalista que, en castellano, suele identificarse  erróneamente con el término europeo “evangélico” cuya significación está más próxima a “protestante” que al evangelicalismo americano.

[5]La Asociación Nacional del Rifle o su acrónimo en inglés NRA (National Rifle Association), es una organización estadounidense para defender el derecho a poseer armas tanto para la defensa personal como para actividades recreativas. Se fundó en Nueva York en 1871, por lo que se definen a sí mismos como la organización de derechos civiles más antigua de los Estados Unidos El club posee 4 millones de socios. El actor Charlton Heston fue presidente de la NRA hasta 2003. Su actual presidente es John C. Sigler.[]

 

Rodolfo Menes, “el mimo Tuga”, actúa en la Puerta del Sol de Madrid, enfundado en su mono naranja y la cara pintada de blanco, ante un público fiel que le sigue cada noche, acaparando los aplausos y el rendibú de los espectadores que abarrotan la plaza durante sus actuaciones callejeras,  no sin sufrir el atropello policial por invadir la vía pública; la iraní Sakineh Mohammadi Ashtiani, de 43 años, permanece en la cárcel donde lleva cinco años esperando a ser lapidada, sin que haya tenido un juicio transparente y, si lo hubiera, el “delito” del que es acusada desde posturas religiosas de intransigencia fundamentalista no resiste el mínimo test de justicia ante la aplicación de los Derechos Humanos

[1]; mientras, en los Estados Unidos de Norteamérica, la ultraderecha más reaccionaria e intolerante exhibe su poderío nada menos que ante el monumento del presidente abolicionista Abraham Lincoln en Washington D. F., el mismo lugar y en la misma fecha (28 de agosto) en la que el Premio Nobel de la Paz y defensor de los Derechos Humanos, Martin Luther King, pronunciara su famoso discurso I have a dream (Yo tengo en sueño). El encuentro, que convocó a  decenas de miles  de ciudadanos, arrancó con una declaración del presentador de televisión Glenn Beck[2], uno de los gurús más críticos del presidente Obama: “hoy América vuelve a Dios”. El encuentro de cariz claramente político-religioso, fue camuflado bajo el apelativo de “una oración y un homenaje a los soldados estadounidenses”. Los discursos patrioteros, tomando a los soldados como moneda de cambio sentimental, suelen ser un alegato universalmente usado por quienes se ocupan de manipular los sentimientos populares.

 

 

La multitudinaria concentración en la capital federal ha sido promovida por el movimiento ultraconservador Tea Party, nacido de la oposición a políticas de Obama como la reforma sanitaria, la investigación con células madre, la defensa de los derechos de los homosexuales y sus manifestaciones en favor de la libertad religiosa, en el que figura como una de sus líderes más representativas Sarah Palin (Sandpoint, Idaho; 11 de febrero de 1964), una política estadounidense del Partido Republicano,  gobernadora de Alaska entre 2006 y 2009 y candidata a la vicepresidencia de los Estados Unidos en las pasadas elecciones formando tándem con el senador John Sidney McCain, del partido republicano. Uno de los dardos del Tea Party se dirige hacia los inmigrantes mexicanos que “se adueñan del Estado” y reclaman escuelas en español y ser tratados como ciudadanos y no como esclavos. El racismo anti-hispano es uno de los signos de identidad de estos movimientos ultras.

¿Y quién es Sarah Palin? Sarah Palin pertenece al Partido Republicano. Se opone al aborto y forma parte de la organización pro-vida Feminists For Life.[] También se opone al matrimonio homosexual, aunque siguió las órdenes del Tribunal Supremo de Alaska para implementar ciertos beneficios a parejas del mismo sexo. Es miembro destacado de la Asociación Nacional del Rifle (NRA)[3]. Apoyó la Invasión a Iraq y dijo que los líderes de la nación enviaban soldados en una misión que es de Dios, idea que ha sido desde entonces recogida en diversos análisis sobre política y religión.  Es una mujer que ha destacado en diferentes  espacios: el deporte, los estudios, la política y la vida social. Estudió en el Instituto local de Wasilla, donde fue la líder del grupo de Atletas Cristianos del centro, así como la capitana del equipo de baloncesto. Ayudó al equipo a ganar el campeonato escolar de Alaska en 1982, encestando un tiro libre crucial en los últimos instantes de un partido decisivo, pese a tener un tobillo fracturado. []En 1984, Palin ganó el concurso de belleza «Miss Wasilla», y quedó en el segundo puesto en el concurso de «Miss Alaska», en el que ganó una beca escolar.[] En el concurso de Wasilla, tocó la flauta y fue elegida «Miss Simpatía”. Graduada en Administración de Empresas, Periodismo y Ciencias Políticas, trabajó durante algún tiempo como periodista deportiva para algunas cadenas de televisión. En el terreno político ha sido alcaldesa de Wasilla, presidenta de la Conferencia de Alcaldes de Alaska, gobernadora del Estado de Alaska y candidata a la vicepresidencia de los Estados Unidos, mostrando en todo momento una decidida vocación a ser nominada como candidata a la presidencia. En el ámbito religioso, Palin  []fue bautizada originalmente católica romana, pero sus padres comenzaron a asistir a la iglesia Wasilla Assembly of God, una iglesia pentecostal, donde fue bautizada a los doce o trece años. Cuando se encuentra en la capital estatal asiste al Juneau Christian Center, otra iglesia de las Asambleas de Dios. Su iglesia en Wasilla es la Church on the Rock, una congregación sin afiliación denominacional. Aunque informes iniciales la describían como la primera pentecostal nominada por un partido mayoritario de EE UU, Palin se califica a sí misma como cristiana no-denominacional. El National Catholic Reporter la calificó de cristiana «posdenominacional».

Sarah Palin y el Tea Party representan a esa mayoría moral históricamente formada por la clase media americana, de religión evangélical[4], conservadora en temas de moral, refractaria a la inmigración, fundamentalista en temas religiosos, defensora a ultranza del derecho a disponer de armas para la defensa personal[5] y, simultáneamente, identificada con lo que en la macro-manifestación de Washington se ha definido como Devolver a América su honor, proclamando una mayor intervención de la fe cristiana en los temas del Estado.

La malversación más escandalosa del lenguaje y la obscenidad más indecorosa de todo lo dicho en la concentración fueron lo esgrimido por Palin en su discurso, arrogándose como propio el legado de lucha por los derechos civiles de Martin Luther King, actitud que fue contestada como se merecía por los seguidores de Luther King, encabezados por su propio hijo, en una abultada contramanifestación. El reverendo Al Sharpton, líder de la marcha de los derechos civiles, se mostró indignado por «la provocación» que, según él, ha supuesto el masivo encuentro conservador. Sin embargo, pidió a sus activistas que mantuvieran «la sonrisa» y no respondieran a posibles insultos o ataques.

No debemos perder de vista que los Estados Unidos es un país en el que la religión tiene un papel preponderante, forma parte de su cultura, no sólo por el hecho de que en su suelo convivan creyentes de prácticamente todas las religiones del mundo, sino por el arraigo histórico de la presencia protestante y, sobre todo, por el valor de primera magnitud que se da la Biblia. Debemos tener en cuenta que, según las encuestas, se trata del país en el que existe mayor número de lectores de este libro tenido por sagrado por más de dos mil millones de seres humanos, y es el país, seguido por Irlanda, en el que  más importancia se da a la religión. Según las encuestas, el 41% de los ciudadanos estadounidenses dice asistir regularmente a los servicios religiosos de sus respectivas confesiones, mientras que en el Reino Unido es un 15% y en Francia un 7%; en España se barajan cifras muy contradictorias, según sea la procedencia de las fuentes que se utilicen, desde el 11 hasta el 35 por 100.

Otro dato importante que no debe pasar desapercibido es que la práctica religiosa en los Estados Unidos se convierte en una especie de marchamo de buena ciudadanía, un orgullo y un estandarte que se exhibe públicamente. Es frecuente, podemos decir que obligado, que los políticos hablen de su religión en las campañas electorales y su práctica religiosa suele condicionar el voto de millones de electores. Por otra parte, incluso las propias iglesias y predicadores de relieve suelen tomar parte activa en las campañas políticas, cosa que estaría muy mal vista en otros lugares; ahí tenemos el ejemplo del pastor de la propia iglesia de Obama durante la campaña para la presidencia, que obligó al candidato a desvincularse públicamente de sus comentarios incluso dándose de baja en la feligresía de su iglesia local por considerar que comprometían negativamente su postura de respeto hacia otras sensibilidades religiosas.

Ahora bien, dicho todo lo que antecede, no deberíamos caer en la trampa, como tan frecuentemente caen la mayoría de los informadores españoles, desvinculados de la historia y del lenguaje protestante, de confundir protestantismo con “evangelicalismo” (utilizamos este barbarismo para mejor comprensión de lo que pretendemos aclarar).  Los principios de la Reforma Protestante del siglo XVI, entre los que destacan la libertad religiosa y el respeto a los derechos humanos, además de un pietismo basado en una devoción personal que sustenta los valores de solidaridad y fomento de la dignidad personal, fueron el soporte ideológico para la creación de una nueva forma de sociedad, la norteamericana, integrada por inmigrantes procedentes principalmente de Europa en la que, una vez superada la etapa de esclavitud de los negros, heredada de sus antepasados europeos, ha sabido crear las bases de convivencia y fomento de la democracia que ha hecho de los Estados Unidos un país singular en el que, efectivamente, la religión protestante, en sus diversas expresiones (bautistas, luteranos, reformados, episcopales, mormones) ha impreso un sello de especial respeto a la Biblia y a los valores cristianos. Y esta tradición y el poso cultural dejado por ella ha sido y sigue siendo mayoritaria entre la población americana. Otra cosa es que al socaire de la libertad religiosa, tan escasa en las tradiciones europeas, especialmente en la española, hayan surgido movimientos ultrafundamentalistas, más próximos a las posturas de moral represiva de la tradición católico-romana que al protestantismo histórico; movimientos identificados con la extrema derecha en política y, por afinidad, dentro de las filas republicanas, que muestran esa cara hostil y con frecuencia violenta, racista y excluyente que movimientos como el Tea Party o personas como Sarah Palin, Gleen Beck o el mismo George Bush proyectan hacia la sociedad internacional.

Estos movimientos político-religiosos de corte fundamentalista ni representan al protestantismo que contribuyó tan directamente a la creación del país que durante más de dos siglos ha sido el paradigma de la democracia y la defensa de los derechos humanos, ni personifica al protestantismo internacional, heredero de las Reformas Magisterial y Radical del siglo XVI.

En nombre de lo que el protestantismo histórico significa, queremos que “el mimo Tuga” pueda seguir actuando en la Puerta del Sol de Madrid y en su próximo periplo por Europa, que Sakineh Mohammadi Ashtiani sea liberada y se respete la dignidad que su persona merece  y que los medios de comunicación y la sociedad en su conjunto se esfuercen en distinguir entre movimientos religiosos fundamentalistas, se cobijen bajo el paraguas que sea, y aquellas confesiones religiosas que están seriamente comprometidas con la proclamación del Evangelio y la defensa de los Derechos Humanos y la dignidad de las personas.

 

Agosto de 2010.

 


[1]Sakineh Mohammadi Ashtiani ha sido acusada, sin pruebas y mediante una declaración forzada, de un delito sexual, castigado en Iraq con la pena de muerte.

[2]A sus 46 años, Glenn Beck, mormón, cuyo salario como presentador de televisión en la cadena Fox se estima en torno a 25 millones de euros, ha encontrado su audiencia más fiel entre quienes quieren regresar a una América que se perdió en los años 70. Sus fans, esencialmente blancos, abominan de todo lo que sea feminismo, rock o revolución sexual. Y, por supuesto, de Obama, acusado de comunista “que está desmantelando el sector privado”, de criptomusulmán bajo un barniz de cristiano, de cristiano liberal que atenta contra los fundamentos de la Biblia. En realidad lo que ocurre es que esta gente que defiende “devolver a América su honor”, no le perdona a Barack Obama que, siendo negro, ostente la presidencia de los Estados Unidos.

[3]La Asociación Nacional del Rifle o su acrónimo en inglés NRA (National Rifle Association), es una organización estadounidense para defender el derecho a poseer armas tanto para la defensa personal como para actividades recreativas. Se fundó en Nueva York en 1871, por lo que se definen a sí mismos como la organización de derechos civiles más antigua de los Estados Unidos El club posee 4 millones de socios. El actor Charlton Heston fue presidente de la NRA hasta 2003. Su actual presidente es John C. Sigler.[]

[4] El término “evangelical” viene utilizándose con un matiz fundamentalista que, en castellano, suele identificarse  erróneamente con el término europeo “evangélico” cuya significación está más próxima a “protestante” que al evangelicalismo americano.

[5]La Asociación Nacional del Rifle o su acrónimo en inglés NRA (National Rifle Association), es una organización estadounidense para defender el derecho a poseer armas tanto para la defensa personal como para actividades recreativas. Se fundó en Nueva York en 1871, por lo que se definen a sí mismos como la organización de derechos civiles más antigua de los Estados Unidos El club posee 4 millones de socios. El actor Charlton Heston fue presidente de la NRA hasta 2003. Su actual presidente es John C. Sigler.[]

 

Rodolfo Menes, “el mimo Tuga”, actúa en la Puerta del Sol de Madrid, enfundado en su mono naranja y la cara pintada de blanco, ante un público fiel que le sigue cada noche, acaparando los aplausos y el rendibú de los espectadores que abarrotan la plaza durante sus actuaciones callejeras,  no sin sufrir el atropello policial por invadir la vía pública; la iraní Sakineh Mohammadi Ashtiani, de 43 años, permanece en la cárcel donde lleva cinco años esperando a ser lapidada, sin que haya tenido un juicio transparente y, si lo hubiera, el “delito” del que es acusada desde posturas religiosas de intransigencia fundamentalista no resiste el mínimo test de justicia ante la aplicación de los Derechos Humanos

[1]; mientras, en los Estados Unidos de Norteamérica, la ultraderecha más reaccionaria e intolerante exhibe su poderío nada menos que ante el monumento del presidente abolicionista Abraham Lincoln en Washington D. F., el mismo lugar y en la misma fecha (28 de agosto) en la que el Premio Nobel de la Paz y defensor de los Derechos Humanos, Martin Luther King, pronunciara su famoso discurso I have a dream (Yo tengo en sueño). El encuentro, que convocó a  decenas de miles  de ciudadanos, arrancó con una declaración del presentador de televisión Glenn Beck[2], uno de los gurús más críticos del presidente Obama: “hoy América vuelve a Dios”. El encuentro de cariz claramente político-religioso, fue camuflado bajo el apelativo de “una oración y un homenaje a los soldados estadounidenses”. Los discursos patrioteros, tomando a los soldados como moneda de cambio sentimental, suelen ser un alegato universalmente usado por quienes se ocupan de manipular los sentimientos populares.

 

 

La multitudinaria concentración en la capital federal ha sido promovida por el movimiento ultraconservador Tea Party, nacido de la oposición a políticas de Obama como la reforma sanitaria, la investigación con células madre, la defensa de los derechos de los homosexuales y sus manifestaciones en favor de la libertad religiosa, en el que figura como una de sus líderes más representativas Sarah Palin (Sandpoint, Idaho; 11 de febrero de 1964), una política estadounidense del Partido Republicano,  gobernadora de Alaska entre 2006 y 2009 y candidata a la vicepresidencia de los Estados Unidos en las pasadas elecciones formando tándem con el senador John Sidney McCain, del partido republicano. Uno de los dardos del Tea Party se dirige hacia los inmigrantes mexicanos que “se adueñan del Estado” y reclaman escuelas en español y ser tratados como ciudadanos y no como esclavos. El racismo anti-hispano es uno de los signos de identidad de estos movimientos ultras.

¿Y quién es Sarah Palin? Sarah Palin pertenece al Partido Republicano. Se opone al aborto y forma parte de la organización pro-vida Feminists For Life.[] También se opone al matrimonio homosexual, aunque siguió las órdenes del Tribunal Supremo de Alaska para implementar ciertos beneficios a parejas del mismo sexo. Es miembro destacado de la Asociación Nacional del Rifle (NRA)[3]. Apoyó la Invasión a Iraq y dijo que los líderes de la nación enviaban soldados en una misión que es de Dios, idea que ha sido desde entonces recogida en diversos análisis sobre política y religión.  Es una mujer que ha destacado en diferentes  espacios: el deporte, los estudios, la política y la vida social. Estudió en el Instituto local de Wasilla, donde fue la líder del grupo de Atletas Cristianos del centro, así como la capitana del equipo de baloncesto. Ayudó al equipo a ganar el campeonato escolar de Alaska en 1982, encestando un tiro libre crucial en los últimos instantes de un partido decisivo, pese a tener un tobillo fracturado. []En 1984, Palin ganó el concurso de belleza «Miss Wasilla», y quedó en el segundo puesto en el concurso de «Miss Alaska», en el que ganó una beca escolar.[] En el concurso de Wasilla, tocó la flauta y fue elegida «Miss Simpatía”. Graduada en Administración de Empresas, Periodismo y Ciencias Políticas, trabajó durante algún tiempo como periodista deportiva para algunas cadenas de televisión. En el terreno político ha sido alcaldesa de Wasilla, presidenta de la Conferencia de Alcaldes de Alaska, gobernadora del Estado de Alaska y candidata a la vicepresidencia de los Estados Unidos, mostrando en todo momento una decidida vocación a ser nominada como candidata a la presidencia. En el ámbito religioso, Palin  []fue bautizada originalmente católica romana, pero sus padres comenzaron a asistir a la iglesia Wasilla Assembly of God, una iglesia pentecostal, donde fue bautizada a los doce o trece años. Cuando se encuentra en la capital estatal asiste al Juneau Christian Center, otra iglesia de las Asambleas de Dios. Su iglesia en Wasilla es la Church on the Rock, una congregación sin afiliación denominacional. Aunque informes iniciales la describían como la primera pentecostal nominada por un partido mayoritario de EE UU, Palin se califica a sí misma como cristiana no-denominacional. El National Catholic Reporter la calificó de cristiana «posdenominacional».

Sarah Palin y el Tea Party representan a esa mayoría moral históricamente formada por la clase media americana, de religión evangélical[4], conservadora en temas de moral, refractaria a la inmigración, fundamentalista en temas religiosos, defensora a ultranza del derecho a disponer de armas para la defensa personal[5] y, simultáneamente, identificada con lo que en la macro-manifestación de Washington se ha definido como Devolver a América su honor, proclamando una mayor intervención de la fe cristiana en los temas del Estado.

La malversación más escandalosa del lenguaje y la obscenidad más indecorosa de todo lo dicho en la concentración fueron lo esgrimido por Palin en su discurso, arrogándose como propio el legado de lucha por los derechos civiles de Martin Luther King, actitud que fue contestada como se merecía por los seguidores de Luther King, encabezados por su propio hijo, en una abultada contramanifestación. El reverendo Al Sharpton, líder de la marcha de los derechos civiles, se mostró indignado por «la provocación» que, según él, ha supuesto el masivo encuentro conservador. Sin embargo, pidió a sus activistas que mantuvieran «la sonrisa» y no respondieran a posibles insultos o ataques.

No debemos perder de vista que los Estados Unidos es un país en el que la religión tiene un papel preponderante, forma parte de su cultura, no sólo por el hecho de que en su suelo convivan creyentes de prácticamente todas las religiones del mundo, sino por el arraigo histórico de la presencia protestante y, sobre todo, por el valor de primera magnitud que se da la Biblia. Debemos tener en cuenta que, según las encuestas, se trata del país en el que existe mayor número de lectores de este libro tenido por sagrado por más de dos mil millones de seres humanos, y es el país, seguido por Irlanda, en el que  más importancia se da a la religión. Según las encuestas, el 41% de los ciudadanos estadounidenses dice asistir regularmente a los servicios religiosos de sus respectivas confesiones, mientras que en el Reino Unido es un 15% y en Francia un 7%; en España se barajan cifras muy contradictorias, según sea la procedencia de las fuentes que se utilicen, desde el 11 hasta el 35 por 100.

Otro dato importante que no debe pasar desapercibido es que la práctica religiosa en los Estados Unidos se convierte en una especie de marchamo de buena ciudadanía, un orgullo y un estandarte que se exhibe públicamente. Es frecuente, podemos decir que obligado, que los políticos hablen de su religión en las campañas electorales y su práctica religiosa suele condicionar el voto de millones de electores. Por otra parte, incluso las propias iglesias y predicadores de relieve suelen tomar parte activa en las campañas políticas, cosa que estaría muy mal vista en otros lugares; ahí tenemos el ejemplo del pastor de la propia iglesia de Obama durante la campaña para la presidencia, que obligó al candidato a desvincularse públicamente de sus comentarios incluso dándose de baja en la feligresía de su iglesia local por considerar que comprometían negativamente su postura de respeto hacia otras sensibilidades religiosas.

Ahora bien, dicho todo lo que antecede, no deberíamos caer en la trampa, como tan frecuentemente caen la mayoría de los informadores españoles, desvinculados de la historia y del lenguaje protestante, de confundir protestantismo con “evangelicalismo” (utilizamos este barbarismo para mejor comprensión de lo que pretendemos aclarar).  Los principios de la Reforma Protestante del siglo XVI, entre los que destacan la libertad religiosa y el respeto a los derechos humanos, además de un pietismo basado en una devoción personal que sustenta los valores de solidaridad y fomento de la dignidad personal, fueron el soporte ideológico para la creación de una nueva forma de sociedad, la norteamericana, integrada por inmigrantes procedentes principalmente de Europa en la que, una vez superada la etapa de esclavitud de los negros, heredada de sus antepasados europeos, ha sabido crear las bases de convivencia y fomento de la democracia que ha hecho de los Estados Unidos un país singular en el que, efectivamente, la religión protestante, en sus diversas expresiones (bautistas, luteranos, reformados, episcopales, mormones) ha impreso un sello de especial respeto a la Biblia y a los valores cristianos. Y esta tradición y el poso cultural dejado por ella ha sido y sigue siendo mayoritaria entre la población americana. Otra cosa es que al socaire de la libertad religiosa, tan escasa en las tradiciones europeas, especialmente en la española, hayan surgido movimientos ultrafundamentalistas, más próximos a las posturas de moral represiva de la tradición católico-romana que al protestantismo histórico; movimientos identificados con la extrema derecha en política y, por afinidad, dentro de las filas republicanas, que muestran esa cara hostil y con frecuencia violenta, racista y excluyente que movimientos como el Tea Party o personas como Sarah Palin, Gleen Beck o el mismo George Bush proyectan hacia la sociedad internacional.

Estos movimientos político-religiosos de corte fundamentalista ni representan al protestantismo que contribuyó tan directamente a la creación del país que durante más de dos siglos ha sido el paradigma de la democracia y la defensa de los derechos humanos, ni personifica al protestantismo internacional, heredero de las Reformas Magisterial y Radical del siglo XVI.

En nombre de lo que el protestantismo histórico significa, queremos que “el mimo Tuga” pueda seguir actuando en la Puerta del Sol de Madrid y en su próximo periplo por Europa, que Sakineh Mohammadi Ashtiani sea liberada y se respete la dignidad que su persona merece  y que los medios de comunicación y la sociedad en su conjunto se esfuercen en distinguir entre movimientos religiosos fundamentalistas, se cobijen bajo el paraguas que sea, y aquellas confesiones religiosas que están seriamente comprometidas con la proclamación del Evangelio y la defensa de los Derechos Humanos y la dignidad de las personas.

 

Agosto de 2010.

 


[1]Sakineh Mohammadi Ashtiani ha sido acusada, sin pruebas y mediante una declaración forzada, de un delito sexual, castigado en Iraq con la pena de muerte.

[2]A sus 46 años, Glenn Beck, mormón, cuyo salario como presentador de televisión en la cadena Fox se estima en torno a 25 millones de euros, ha encontrado su audiencia más fiel entre quienes quieren regresar a una América que se perdió en los años 70. Sus fans, esencialmente blancos, abominan de todo lo que sea feminismo, rock o revolución sexual. Y, por supuesto, de Obama, acusado de comunista “que está desmantelando el sector privado”, de criptomusulmán bajo un barniz de cristiano, de cristiano liberal que atenta contra los fundamentos de la Biblia. En realidad lo que ocurre es que esta gente que defiende “devolver a América su honor”, no le perdona a Barack Obama que, siendo negro, ostente la presidencia de los Estados Unidos.

[3]La Asociación Nacional del Rifle o su acrónimo en inglés NRA (National Rifle Association), es una organización estadounidense para defender el derecho a poseer armas tanto para la defensa personal como para actividades recreativas. Se fundó en Nueva York en 1871, por lo que se definen a sí mismos como la organización de derechos civiles más antigua de los Estados Unidos El club posee 4 millones de socios. El actor Charlton Heston fue presidente de la NRA hasta 2003. Su actual presidente es John C. Sigler.[]

[4] El término “evangelical” viene utilizándose con un matiz fundamentalista que, en castellano, suele identificarse  erróneamente con el término europeo “evangélico” cuya significación está más próxima a “protestante” que al evangelicalismo americano.

[5]La Asociación Nacional del Rifle o su acrónimo en inglés NRA (National Rifle Association), es una organización estadounidense para defender el derecho a poseer armas tanto para la defensa personal como para actividades recreativas. Se fundó en Nueva York en 1871, por lo que se definen a sí mismos como la organización de derechos civiles más antigua de los Estados Unidos El club posee 4 millones de socios. El actor Charlton Heston fue presidente de la NRA hasta 2003. Su actual presidente es John C. Sigler.[]

 

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