Posted On 06/06/2014 By In América Latina y el Caribe, Ética, Opinión With 1808 Views

Confesión de Accra en CMIR: Consulta regional a diez años de su presencia en AIPRAL

“Yo soy afrodescendiente… ya yo no tengo lágrimas, ya yo no tengo fuerzas, ya yo no quiero vivir. Una amiga de ustedes me mandó a preguntar si podía hacer un libro con mi nombre y, con mi foto, desde acá le mando a decir: díganle que haga su libro, que le ponga mi foto y que le ponga mi nombre y, si eso salva al ‘Tamarindo’ y salva a Colombia, que lo firme con mi sangre también” -Marisol (Colombiana desplazada 3 veces, antes de llegar al llamado “Predio Tamarindo”, allí ha sido desplazada nuevamente)

Las iglesias de tradición reformada se han distinguido a través de su historia por su entrañable apego a la tarea confesional. En su celo protestante por distinguirse como comunidades apegadas a la lectura bíblica y, poner por manifiesto explicito la supremacía de Dios en cada uno de los actos de la vida humana, estas iglesias han hecho propia la herencia de aquella antigua tradición bíblica de proclamar abierta y públicamente los principios básicos de su fe en medio de la realidad que les apela.

La Alianza Reformada Mundial (ARM) en el pleno de su 24ª Asamblea General en Ghana (Accra, 2004) publicó un documento que ya se venía trabajando desde Debrecen 1997. El texto lo conocemos hoy como “Confesión de Accra” y es el resultado de la preocupación que un gran sector de las iglesias de tradición reformada se han planteado respecto de su caminar por el mundo en los albores del siglo XXI.

A 10 años de aquel hito histórico-confesional, la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas (CMIR) como sucesora de la ARM, ha convocado a sus concilios de área a realizar consultas donde se pueda evaluar el impacto que la “Confesión de Accra” ha tenido en el contexto cristiano mundial. Del 3 al 5 de junio de 2014 se han reunido representantes de iglesias e instituciones de educación teológica vinculadas a la Asociación de Iglesias Presbiterianas y Reformadas de América Latina (AIPRAL) en la Ciudad de Barranquilla, Colombia, para celebrar esta consulta regional.

Se ha hecho un análisis teológico y contextual de la situación del mundo y de la fe reformada a la luz del documento confesional en cuestión, a partir de ello se concluye que “La confesión de Accra” caló y, sigue calando hondo en el espíritu del imperio, por su perspectiva profética y anticipatoria de lo que hoy vemos después de la agudización de las crisis económicas, sociales, políticas, ecológicas y humanitarias (de género, xenofobia, migración, adultocentrismo, etcétera).

La Confesión de Accra se convirtió así en el primer documento eclesiástico que, por sus características y contenidos, resultaba en su momento de producción un aporte teológico al movimiento teórico y epistemológico que hoy conocemos como “estudios poscoloniales”. Su metodología y mensaje decolonizó la lectura de la Biblia y el quehacer teológico reformado desenmascarando la injusticia y violencia provocadas por el actual “sistema mundi”.

En el medio de esta consulta se realizó una visita a la comunidad colombiana llamada “Predio Tamarindo” donde sus habitantes han sufrido de desplazamiento forzado pero que, tuvieron la oportunidad de compartir su triste experiencia con la comunidad internacional representada a través de AIPRAL y CMIR. Esta situación es una constante en los países periféricos debido a las consecuencias que acarrean los Tratados de Libre Comercio y que la confesión de Accra denuncia terminantemente.

Los desafíos ante la próxima década serán: Por un lado, seguir impactando a las iglesias cristianas en general, como reformadas en particular, con el mensaje totalmente vigente de la “Confesión de Accra”. Por otro lado habrá que buscar impactar con la voz profética de Accra a estados, congresos legislativos, organismos económicos, etcétera para intentar transformar al mundo en un lugar justo, pacífico y digno donde pueda existir la posibilidad de un “buen vivir” para todos y todas.

“Por cuanto lo hiciste a unos de estos mis hermanos más pequeños:

¡A mí lo hiciste!

En cuanto no lo hiciste a uno de mis hermanos más pequeños:

¡Tampoco conmigo lo hiciste!”

-Mateo 25:40 y 45

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