Posted On 26/05/2014 By In Opinión, Política With 1112 Views

Las elecciones en Colombia y la peste del olvido

Hoy domingo 25 de mayo de 2014 se realizó la primera vuelta de las elecciones para elegir el próximo presidente de Colombia. Habiéndose escrutado el 99.97% de las mesas de votación, estos son los resultados: Oscar Iván Zuluaga, del Centro Democrático 3.759.943 votos (29.25%). Zuluaga es el ganador de esta primera vuelta; lo que es lo mismo que decir que ganó el expresidente Álvaro Uribe Vélez (¡Colombia no aprende!).

El segundo lugar fue para Juan Manuel Santos, de Unidad Nacional con 3.301.753 (25.69%). Santos, como se sabe, es el actual presidente de Colombia. En nuestro Macondo  pocas cosas han cambiado en el último siglo: la contienda es entre los que han sido presidentes, los que lo son y los que quieren volver a serlo a través de otros candidatos; además participan los hijos de los que ya lo fueron porque el poder se reparte por turnos entre las mismas familias que lo han ostentado desde entonces. Éstas conocen al dedillo todos los rincones de la Casa de Nariño y se intercambian los muebles cada cuatro años. Es su casa y seguirá siéndolo con el beneplácito de la mayoría de mis compatriotas.

Pero sigamos. En el tercer lugar están dos candidatas: Martha Lucía Ramírez del Partido Conservador con 1.995.677 (15.52%) y Clara López del Polo Democrático (coalición de partidos y movimientos de izquierda) con 1.958.395 (15.23%). En el quinto lugar el candidato de  Alianza Verde, Enrique Peñaloza, con el escaso e impensado 8.28% (1.065.138 votos).  La abstención alcanzó cifras nunca antes registradas (más del 63%) y los votos en blanco 770.610 (5.99%).

Siendo estas las cifras, nos preparamos para la segunda vuelta este 15 de junio, en medio de atractivos partidos del Mundial de Fútbol: Suiza y Ecuador, Francia y Honduras, Argentina y Bosnia Herzegovina. Ecuador puede que le gane a Suiza, Argentina es casi seguro que lo hará contra Bosnia Herzegovina y Honduras… queda esperar un milagro (¡porque que los hay los hay!). Todo es posible en el fútbol, no así en la política de Colombia. En nuestra política nacional ganan los de siempre. Ellos son los dueños de la cancha, hacen los balones a su antojo, redactan las reglas del juego y, lo peor de todo, el público que llena el estadio los aplaude hilarante cada vez que juegan.

Macondo sigue intacta y Aureliano y José Arcadio siguen tratando de inventar nuevos métodos para luchar contra la resistente y testaruda peste del olvido.

«El letrero que colgó en la cerviz de la vaca era  una muestra ejemplar de la forma en que los habitantes de Macondo estaban dispuestos a luchar contra el olvido: Ésta es la vaca, hay que ordeñarla todas las mañanas para que produzca leche y a la leche hay que herviría para mezclarla con el café y hacer café con leche. Así continuaron viviendo en una realidad escurridiza, momentáneamente capturada por las palabras, pero que había de fugarse sin remedio cuando olvidaran los valores de la letra escrita». Es nuestra peste del olvido.

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