Posted On 24/11/2023 By In Cultura, Filosofia, Opinión, portada With 591 Views

Enrique Dussel, un profesor generoso. In memoriam | Israel Flores Olmos

Enrique Dussel, un profesor generoso. Inmemoriam.
Por Dr. Israel Flores Olmos.

 

La primera ocasión en que lo escuché fue en el Seminario Teológico Presbiteriano de México. Un compañero y amigo, Rubén Montelongo, que estudiaba también filosofía en la UNAM, lo invitó a dar una conferencia en el Seminario. Era 1992; lo recuerdo porque en ese año hubo muchas conferencias acerca de los 500 años de la llegada de los españoles a América. Enrique Dussel se presentó en el Seminario y dio una magistral conferencia al respecto como un encuentro y ocultación del otro, y lo que significó ese evento para la configuración del ser latinoamericano.

A partir de ahí,  empecé a leerlo y a seguirlo con gran interés. Recuerdo escucharle en sus conferencias en la UNAM, en la Comunidad Teológica de México, y en la Universidad Iberoamericana. En esta última fueron memorables sus aportaciones al dar respuesta a dos grandes teólogos que visitaron el país y con quienes ya había dialogado antes en Europa, Jürgen Moltmann y Hans Küng. Al primero le señaló que haría falta repensar al Cristo crucificado en América Latina; y al segundo, respecto a su libro El cristianismo, le puntualizó que entre los paradigmas que menciona, había un gran vacío y era el paradigma del cristianismo colonial.

Filósofo, historiador y teólogo, formado en su primera etapa en Argentina, y luego en Europa (España, Francia y Alemania) e Israel. Se doctoró en Filosofía en España y luego en Historia en la Sorbona. Estudió también teología en Francia. Él siempre habló de su autobiografía como una donación retrospectiva de sentido, al puro estilo de su maestro de la Sorbona, Paul Ricoeur.

Fue descubriendo su ser latinoamericano y al mismo tiempo el lugar y significado de América Latina en la historia mundial en diversos aspectos, desde el marco del pensamiento filosófico, económico, histórico e incluso teológico. A su retorno en 1967, el primer curso que dictó en su Argentina natal, fue “América Latina en la historia universal”, en el que desarrolla la hipótesis de que el mundo latinoamericano es resultado del “choque del extremo oriente del Oriente (Asia) con el extremo occidente del Occidente (España y Portugal)”, por lo que para entender lo que es América Latina, será necesario comprender la historia universal. Su vuelta a Argentina, en verdad fue una vuelta a todo el Continente Americano, viajando por toda la región, dando clases y conferencias con gente tan diversa, tanto con comunidades indígenas, sindicatos obreros, movimientos estudiantiles, como en las universidades más importantes. Esto le permitirá ejercer una capacidad pedagógica para enseñar en todos los niveles. Práctica que ejerció toda su vida, pues lo mismo enseñaban en las aulas universitarias, que en agrupaciones de diversa índole.

Desde 1967 se encontró frecuentemente con los teólogos de la liberación, con quienes entró inmediatamente en diálogo en el Instituto Pastoral de América Latina en Quito, Ecuador, asumiendo un carácter crítico que le permitió pensar desde otra perspectiva, y reflexionar teológicamente con categorías no colonialistas, sino desde la perspectiva de la teología de la liberación. En ese Instituto conoció a los obispos Oscar Arnulfo Romero de El Salvador y Méndez Arceo de México; y a los teólogos Gustavo Gutiérrez, Juan Luis Segundo, Ernesto Cardenal, etc.

Pero hacía falta el giro filosófico de la liberación y no solo el teológico. El giro se irá gestando a partir de 1968-1969, acompañando a los movimientos estudiantiles. Dussel estará acompañando a los movimientos populares, desde los latinos en EEUU hasta los de los afros-negros en Panamá; desde los indígenas en Bolivia y México, hasta los movimientos de base de partidos políticos de izquierda. De este modo, fue un testigo y promotor vital de ese crecimiento emancipador que se fue forjando en toda América Latina. Enseñaba y aprendía al mismo tiempo.

Así, en 1969 se da una ruptura teórica, cuando junto con un grupo de filósofos argentinos pudo ligar sus conocimientos filosóficos con la realidad política, gracias a la influencia del filósofo judío-francés Emmanuel Levinas. Este sostiene que, dado un sistema, siempre hay un “otro” que el sistema; y ese otro es el pobre, el huérfano, la viuda, el oprimido. De este modo, junto a estos filósofos, repensaron la realidad política desde los oprimidos e iniciaron la crítica filosófica de lo que se estaba viviendo, dando origen a la filosofía de la liberación entre 1969-1976. Así se puede decir que su formación intelectual había tenido el itinerario argentino, europeo, de Medio Oriente y finalmente de América Latina.

En 1973, un atentado con bomba en su casa en Argentina, por parte de un grupo de extrema derecha, destruyó su biblioteca. Perseguido por el régimen militar, se fue finalmente a México y se incorporó a la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) en 1975.

Entre viajes, conferencias y clases, su producción intelectual fue incansable. Estudió a fondo la obra de Karl Marx. En esos años entró también en contacto con el mundo anglosajón. Además, estableció encuentros con teólogos africanos y asiáticos, organizando el grupo de Teólogos del Tercer Mundo. Dussel se convierte así en un intelectual de primer orden con una visión global. Da clases y conferencias en universidades de África, en Kenia, Zimbabue, en la India, en Filipinas y en otras universidades de Asía. También dio cursos y conferencias en diversas universidades e instituciones en EEUU como Chicago, Nueva York, Texas, Princeton y Harvard entre otras. También fue profesor visitante en universidades de Europa (La Sorbona, Frankfurt, Berlín, etc.). Además, entabla diálogos con grandes filósofos como Karl Otto-Apel, Richard Rorty y G. Vattimo. Valga mencionar, además, que de los últimos movimientos intelectuales de los que formó parte, fue el del pensamiento decolonial, colaborando con grandes intelectuales de EEUU y toda América Latina.

La gran producción de Dussel, abarca temas teológicos, filosóficos e históricos, legándonos un amplio abanico teórico global, para pensar este mundo multipolar.  Una de sus grandes preocupaciones fue también el tema ético. Cinco libros darán cuenta de este interés en sus diversas facetas, publicados entre 1972 hasta 1980. En 1998, sale en la editorial Trotta una de sus grandes obras, Ética de la liberación en la edad de la globalización y la exclusión.  Recuerdo los seminarios que dio en la UAM acerca de ese texto. Yo cursaba ya el segundo año de filosofía y asistí a sus seminarios. El despliegue de las diversas líneas éticas era impresionante. Desde las éticas no helénicas, como las de Egipto, africano-Bantú, semitas, pasando por las éticas del mundo mesoamericano y del imperio Chino, hasta el mundo periférico europeo y la construcción de una sistema-mundo desde España hasta la modernidad. Eran sus clases una muestra del dominio histórico y de construcción conceptual muy rico. Luego, el paso al análisis de las diversas propuestas éticas desde E. Kant hasta E. Levinas, pasando por J. Rawls, J. Habermas, H. Putnam, N. Luhmann, la Escuela de Frankfurt, y otros más, este acercamiento fue realmente aleccionador. Su aproximación a las propuestas de su amigo F. Hinkelammert y el desarrollo del “Principio Liberación”, fue también otra una muestra de una arquitectónica conceptual fuerte y rigurosa. La argumentación acerca la validez antihegemónica de la comunidad de las víctimas, evidenció la cercanía que Dussel tenía con las comunidades que estaban, y siguen estando, en lucha por su reconocimiento y el desarrollo de una vida digna.

Ese mismo año de 1998, inició también su proyecto de digitalización de su obra, para ponerla a disposición de todos de manera gratuita.  Generoso como profesor, tanto en sus clases como en sus libros, ofrece las claves, métodos y formas de acercarse a los autores y los temas, desafiando la creatividad de quien lo lee o lo escucha. Pero, sobre todo, despertando nuevas inquietudes acerca de lo estudio y su relación con la vida y contexto en que uno se encuentra, sin perder de vista el horizonte global.

Además, era un investigador que iba directo a las fuentes y se tomaba su tiempo para ello. Mencionaré dos ejemplos.  Para escribir sus libros sobre la historia de la Iglesia en América Latina, y los del Episcopado hispanoamericano. Institución misionera en defensa del Indio 1504-1620 (8 tomos), se pasó varios meses en diferentes años en el Archivo General de Indias, en Sevilla consultando los manuscritos y redescubriendo personajes y datos sorprendentes. También estuvo en diversos archivos de toda América Latina consultando los registros históricos al respecto. El segundo ejemplo, para estudiar a Marx, y escribir sobre él (5 volúmenes) al modo de un exégeta, se pasó varios periodos leyendo los manuscritos del autor de El Capital, en los archivos Karl Marx de Berlín y Ámsterdam, y dio un seminario de 18 semestres (9 años) en la UNAM sobre el autor, leyendo toda su obra, ofreciendo una lectura alternativa que se apartaba del dogmatismo Leninista y de L. Althusser.

Como digo, siempre fue generoso con sus estudiantes. Pude realizar mi trabajo de fin de licenciatura en filosofía bajo su asesoría en la UAM-Iztapalapa. Me recibía en su casa de Coyoacán o en su despacho en la UAM. Era muy atento y puntual con los temas, dando pautas y líneas de entrada a los autores que me interesaban. Cuando me venía a España a hacer el doctorado, al saber que venía a Granada me recomendó leer El manuscrito Carmensí, de A. Gala, y desde luego a Séneca, Averroes y Maimónides. Me hizo también algunas recomendaciones sobre posibles proyectos de investigación, y sobre todo me recomendó muy atinadamente buscar al Dr.  Juan Antonio Estrada para la asesoría, lo cual hice. También me dio un CD con sus obras digitalizadas hasta esa fecha para la biblioteca de la Universidad de Granda. Cuando en el 2009 dio una conferencia en la Asociación de Teólogos Juan XXIII en Madrid, me encontré con él y me sugirió algunas claves para mi investigación que ya iniciaba ese año.

En 2014 estando en México pude asistir al homenaje que la UNAM le hizo por sus 80 años, sabiendo del tema de mi investigación, en que investigué el influjo de la hermenéutica de Paul Ricoeur en los filósofos de la liberación latinoamericana, me presentó a Juan Carlos Scanone, gran conocedor de Ricoeur también. En 2016 le entregué en mano una copia de la tesis doctoral en la UAM-Iztapalapa. Ese día comimos en una cafetería frente a la Universidad, siendo él muy atento, haciéndome preguntas y comentarios sobre mi tesis. Ya no le vi más. Unos meses después me envió un correo recomendándome publicar mi tesis (tema que tengo pendiente, por cierto).

Sin duda, somos muchos los que aprendimos de él, estudiantes y profesores que nos beneficiamos de sus conocimientos y su entrega a la enseñanza comprometida por pensar de otra manera, “de-otro-modo-que-ser”, diría con Levinas. Leer a Dussel sin duda es subirse a hombros de un gigante, pues, en sus mismos textos nos indica, generosamente, tanto fuentes, métodos y nuevos horizontes de búsqueda para un pensamiento crítico y liberador, para los que se sabe que en ocasiones “no hay camino, se hace camino al andar”.

¡Muchas gracias, profesor Enrique Dussel!

Su biografía y su obra se puede descargar gratuitamente en su página personal: enriquedussel.com

Israel Flores Olmos

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