Pau Grau

Posted On 29/02/2012 By In Opinión With 1785 Views

Los tiempos están cambiando (para la Biblia)

Cartagena, Murcia. 20:20h de la noche del 23 de enero de 2010. Estamos en la capilla de un hospital de las afueras de la ciudad. El cuerpo agradece un lugar cálido y a refugio de la humedad de la noche. Se apresuran los pasos. Van llegando, cinco, diez, hasta quince personas. Algunas se conocen desde hace dos años, se abrazan y sonríen.

Pau Grau

Autor: Pau Grau

Otras no, se nos presenta con extrema amabilidad y recibimos un abrazo sincero. Esta noche les visita un miembro de la tripulación de Sailing for Jesus ( “Navegando por Jesús” una organización sueca que recorre con un barco de vela los puertos del sur de Europa en invierno, tiene sede en Gotemburgo, y anima a celebrar cultos y reuniones a bordo, con cantos y testimonios, para unir a los cristianos y testificar de Jesucristo); también yo mismo soy presentado en representación de la SBE. Les hago unos obsequios y les dirijo unas palabras de ánimo y de gratitud. Comienza la reunión.

O quizás ya había empezado mucho antes. Estamos sentados en círculo. Nadie trae un mensaje particular o de sí mismo, tampoco habla de su iglesia o comunidad. Nos miramos a los ojos y nos reconocemos como hermanos. El protagonismo es para la Palabra, sólo la Palabra.

“Abre nuestros ojos Señor, abre nuestro corazón; el corazón de aquellos que te buscan…nos duele Haití, Señor, nos duele la pobreza y la indiferencia de espíritu de nuestros amigos, familiares, sana tanta enfermedad y debilidad, Señor”  

Los cantos fluyen, la oración se eleva de corazón a corazón, al corazón de Dios.

Ven, Espiritu ven, y lléname señor, con tu preciosa unción.

¿Quién podrá arrebatarnos el amor que Cristo nos tiene?; Estoy seguro de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni potestades cósmicas, ni lo presente, ni lo futuro, ni poderes sobrenaturales, ni lo de arriba, ni lo de abajo, ni cualquier otra criatura, será capaz de arrebatarnos este amor que Dios nos tiene en Cristo Jesús, Señor nuestro.

 Rom. 9,35;38

“Gracias, Señor, por tu Palabra, porque ella nos guía, nos inspira, nos orienta, nos guía…gracias por darme la vida; por hacerme libre”

Circunstancialmente esta semana es la Semana de la Oración por la Unidad de los Cristianos, pero no se habla de ello, los presentes ya se sienten unidos. Tienen la Palabra en común y eso les basta. Alguien levanta una oración a Dios por las SBU.

“Señor, levantamos ante ti a las personas que trabajan para traducir y llevar la Biblia hasta el último rincón de la tierra, para que las bendigas y las guardes”

El tiempo se ha parado. El silencio no molesta, nos envuelve, nos abraza.

El Espíritu del Señor está sobre mi, porque me ha consagrado para llevar a los pobres la buena noticia de la salvación, nos ha enviado a anunciar la libertad a los presos y dar vista a los ciegos; a liberar a los oprimidos y a proclamar un año en que el Señor concederá su gracia.

Luc. 4,18-19

“Gracias por ser el motor de mi vida”

Nada te turbe, nada te espante, quien a Dios tiene nada le falta

De forma natural la reunión declina. Nadie la ha conducido, sólo el Espíritu de Dios por su Palabra. Oramos juntos con el Padre Nuestro unidos de las manos y la sal se dispersa por el mundo. Este ejército silencioso de cristianos de distintas confesiones que anónimamente se reúnen al calor de la Palabra puede cambiar el mundo.

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