Posted On 09/10/2021 By In Al Alba, Opinión, portada With 254 Views

El Dios crucificado, Dios de paz y reconciliación entre los seres humanos | Ignacio Simal

“¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes! Porque el Señor tu Dios te acompañará dondequiera que vayas” (Josué 1:9)
Leer el libro de “Josué” siempre me causa inquietud. El belicismo y la violencia total reinante en el texto me causa desasosiego. Esas palabras que muchos solemos tomar como lema y que dicen «¡ánimo, sé valiente!» (Jos. 1:6), son dadas en un contexto guerrero, donde la piedad y la misericordia hacia los que deben ser exterminados -por orden divina, según el escritor- está ausente.
Cada vez que leo «Josué» debo saltar de forma inmediata al Evangelio, ya que es allí donde encuentro la Palabra eterna de Dios hecha carne en Jesús de Nazaret, que me habla de paz, vida y misericordia. Donde se me insta a amar a los enemigos, no a exterminarlos. Y es que Jesús de Nazaret es el cedazo que separa el grano de la paja en las Escrituras. A través de él expulsamos al dios guerrero de nuestro imaginario religioso, y asumimos al Dios crucificado.
Y sí, luchamos. Y para ello debemos ser valientes, pero no para guerrear contra seres humanos, sino contra ideologías de muerte que desde hace siglos gobiernan nuestro mundo. Nos enfrentamos a estructuras que dan vida al espíritu de la injusticia y la inequidad, infectando las relaciones entre los seres humanos. Sí, nuestra lucha no es contra «carne y sangre». Por ello nuestra pasión es construir espacios donde se vea y palpe la voluntad del Dios de Jesús para todo el orbe, una voluntad de vida y no de muerte.
No, nuestro modelo no es el «Josué» guerrero, sino el «Josué» que pasó por este mundo «haciendo el bien, y curando a todos los oprimidos por el diablo» (Hch. 10:38).
Soli Deo Gloria
Ignacio Simal Camps
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