Escudriñáis las Escrituras, porque os parece que en ellas tenéis vida eterna, y ellas son las que dan testimonio de mí (Juan 5, 39 BTX).
La Reforma nos devolvió en el siglo XVI algo que habíamos perdido durante los siglos anteriores, es decir, el acceso a las Escrituras. No exactamente porque estuvieran ocultas o prohibidas, como se suele afirmar en ocasiones, sino porque se entendía que eran peligrosas en manos de gentes ignorantes.
De ahí que la Iglesia occidental de aquellos siglos las preservara principalmente en una lengua a la que solo los eruditos tenían acceso (el latín) y que las trabajaran únicamente clérigos muy piadosos y bien formados, aunque no exentos de error en sus apreciaciones sobre ellas.
La labor de los Reformadores puso a disposición de los creyentes de a pie el inmenso tesoro que es la Biblia en lenguas vernáculas, de lo cual todavía hoy nos beneficiamos los cristianos. Pero también puso algo más. El gran principio SOLA SCRIPTURA, junto con los otros bien conocidos SOLA FIDES, SOLA GRATIA y SOLUS DEUS, va acompañado por uno más sobre el que deseamos llamar hoy la atención. Nos referimos al SOLUS CHRISTUS, que es el que da color y sabor a todo el resto, y que sin darnos cuenta, podemos tener la tendencia a dejarlo de lado.
Es bueno recordar que nos llamamos a nosotros mismos “cristianos” (que nos definamos después como “protestantes”, “evangélicos”, “católicos”, “ortodoxos”, “coptos”, o lo que queramos, no es sino un añadido, una especie de mote o de apodo). Y que “cristianos” significa “discípulos de Cristo”, “seguidores de Cristo”, “creyentes en Cristo”. Nuestra finalidad como Iglesia no es otra que la proclamación de Cristo, de su vida, de su mensaje, de sus hechos, de su muerte, de su resurrección, de su próxima parusía. En una palabra, de su salvación, de la redención que nos ha traído en cumplimiento del designio misericordioso de Dios Padre. Solo podemos saber de Cristo con certeza a través de la Escritura, como nos recuerdan los bien conocidos versículos 27, 44 y 45 del último capítulo de Lucas, o el que encabeza nuestra reflexión, pero al mismo tiempo esa Escritura solo tiene sentido en tanto que señala hacia él. A ninguno de los Reformadores se le pasó por la cabeza que la Biblia fuera en sí misma el centro de su mensaje para la Iglesia. Solo Cristo puede ser ese centro. De nada sirve acercarse a la Escritura pensando que en ella vayamos a encontrar una mina de informaciones varias, si no hallamos en sus páginas la obra redentora de Cristo.
Sinceramente, resulta preocupante el biblicismo integrista de más de uno (y más de dos, de tres y de ciento) que sube al púlpito para hacer alardes de erudición escriturística o para utilizar la Palabra de Dios como si fuera un martillo de herejes, un compendio de la historia universal, un manual de respuestas para todo, un horóscopo más seguro que el que aparece en las revistas del corazón, un código moral infalible o un arma arrojadiza contra el evolucionismo o algunas filosofías contemporáneas, simple y llanamente. Las antiguas escrituras hebreas del Antiguo Testamento carecen de sentido para los creyentes si no apuntan hacia Cristo, por muy grande que sea su valor literario o por muchos datos históricos que puedan contener. El Nuevo Testamento mismo sería simple hojarasca si no lo impregnara la figura señera de Jesús de Nazaret desde su primer versículo hasta el último.
El mejor uso que podemos hacer de la Biblia, de las Escrituras a las que llamamos Palabra de Dios, tanto en el púlpito como en el aula, o en nuestra vida cristiana, es precisamente permitirles que lo sean de verdad. Es decir, buscar en ellas lo que Dios realmente ha querido que encontremos en sus páginas, que no es otro que Cristo.
Nos adherimos firmemente al gran principio reformado SOLA SCRIPTURA tal como lo entendieron Lutero y los Reformadores, es decir, en estrecha combinación con el SOLUS CHRISTUS. Únicamente de esta manera la lectura y estudio de la Biblia deviene una bendición para la Iglesia y para cada cristiano.

Shalom
Además de una excelente persona, es un maestro en hebreo, griego, latín, euskera, castellano y catalán.
Saludos apreciado hermano.
She Elohim yebarej otjá
Para Helena: El pastor y profesor Juan María Tellería Larrañaga ha publicado hasta el presente: «Lecciones sobre El Génesis», «Lecciones sobre El Éxodo» y «El Método en Teología», publicados por Editorial Mundo Bíblico de Las Palmas de Gran Canaria. Estos libros se corresponden, al ser este hermano profesor titular, con los módulos de estudio de las asignaturas correspondientes del Centro de Investigaciones Bíblicas (CEIBI), Seminario a distancia; del cual, además, es su decano académico. Tienen pendiente de que se le publique los dos volúmenes de «Exégesis de Antiguo Testamento» y «Exégesis del Nuevo Testamento». Además de su profundidad bíblica y teológicas, estos manuales en forma de libros son muy sencillos de leer y comprender.
Para Bibliófilo: el título exacto del libro del pastor Tellería es «El Método en Teología». Es un buen manual, profundo y fácil de leer al mismo tiempo. Lo publica Editorial Mundo Bíblico. Habla del tema que trata en este artículo.
Comparto con usted y con la gran mayoría de mis hermanos cristianos el SOLUS CHRISTUS, que engloba y da vida literalmente a la Fe Cristiana. No obstante podemos comprobar que si que hay manipulaciones de la SOLA FIDES, SOLA GRATIA y SOLUS DEUS por parte de muchos Pastores y sus «cinco ministerios» que haciendo gala de estar ungidos por el Espíritu Santo engañan a la Grey con el uso de Teologías como La Prosperidad, La Palabra de la Fe y de la Guerra Espiritual, que en nada tienen que ver con la cristiandad. Incorporan además, Movimientos como el Carismático o el Neo-pentecostalismo que usan los dones del Espíritu para embaucar a sus seguidores y hacerlos cómplices de redes piramidales que sólo buscan el poder jerárquico y del dinero, fusionando modernidades incorporadas de otras filosofías orientales, creencias del chamanismo, y el uso de técnicas psicológicas para lavar el cerebro de los incautos feligreses, e influenciarlos en un gnosticismo exótico que, hace que crezca el enfoque erróneo del cristiano de centrarse en los demonios en vez de Jesucristo;Para todo ello se basan en Técnicas de persuasión coercitiva, de Control, de Negación del Yo, de Repeticiones( frases y movimientos corporales), de Hipnosis, de Imaginación guiada, de Fantasía catatimica…etc.
Quizás para evitar todas estas aberraciones doctrinales debemos echar mano de la Tradición oral y contra-restar así tantas desviaciones subjetivas de la Palabra de Dios. Y Acercar posturas todos los Cristianos que…
Esta reflexión me ha dado que pensar. Es muy bueno que como evangélicos nos planteemos lo que estamos predicando. Este autor el pastor Tellería ha publicado recientemente un libro que se llama «Método de Teología» y los que lo han leído dicen que está muy bien. Creo que expresa un poco lo que dice en este artículo. Digo lo que me han dicho.
Muy buen artículo. ¿Tiene el pastor Tellería algún libro publicado sobre este tema? Solo conozco su comentario al Génesis.