Posted On 21/09/2021 By In Opinión, portada With 291 Views

21 de Septiembre Día Mundial del Alzhéimer | Isabel Pavón

 

La tuve cerca, y la tengo. Pero, a veces, no es la misma. No vive el presente, quizás recuerda algo más de su remoto pasado.

Repite y repite la misma pregunta, cada vez como si fuera la primera. Como si fuera la primera vez le respondo.

No llora. Parece que no supiera. ¡Con lo que lloraba! También reía, ya menos. De igual modo hace años que no tararea ni una sola nota musical.

Olvida fácilmente sus enfados. Los detalles de los motivos que se los produjeron se le extravían en la cabeza.

Se pierde dentro de su propia casa. Desconoce lo que hace. Quiere volver a la niñez, regresar a su casa paterna, a aquellos años infantiles que aún rememora con claridad.

La tengo conmigo y no la tengo. Está a mi lado, pero vive en un mundo completamente ajeno al mío y no consigo encontrar la puerta por donde debo entrar y comunicarme con ella.

 

¿Qué hacer para celebrar el Día Mundial del Alzhéimer?

Si tienes a alguien cercano con la enfermedad de alzhéimer o conoces a alguien que sea el cuidador principal de una persona con alzhéimer, no te quedes parado. Ofréceles tu ayuda, ya que esta enfermedad es muy exigente en cuanto a los cuidados que deben brindarse.

Muchas veces, el diagnóstico llega en un momento difícil y no siempre los médicos saben orientar a la familia. Es muy importante conocer las asociaciones que hay en tu ciudad sobre el Alzhéimer, las llamadas AFAs (Asociación de Familiares del Alzhéimer). Los profesionales que trabajan en ellas te sabrán orientar acerca de los cuidados, el avance de la enfermedad, ofrecen talleres de estimulación, centros de día y brindan profesionales de la salud muy especializados. 

Este párrafo ha sido tomado de: https://www.diainternacionalde.com/ficha/dia-mundial-alzheimer#resTit_6

Otro enlace importante: https://www.segg.es/actualidad-segg/2020/09/21/dia-mundial-del-alzheimer

 

ALHZEIMER, EN UNA LAGUNA DE LUZ

por Andrés Ontañón Castro

Dónde están las risas
pequeñas de mis niños,
el sabor del abrazo
y los besos dormidos.

Dónde están esas penas
vencidas con los míos,
y la senda de mis pasos,
y los amores perdidos.

Quién me ha atado a esa noria
sin letras en los libros,
sin calles y sin pueblos,
sin gozo y sin amigos.

Quién me ha dado la ausencia
de los rostros ambiguos,
y esa brisa vacía
que enturbia los caminos.

Soy un alma que vaga
de la mano de nadie,
un niño grande de Dios
por los valles del aire.

Andrés Ontañón Castro
(Saudades y ausencias, Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert)

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