Posted On 29/08/2014 By In Opinión With 1476 Views

Ahora, después de Gaza, una tregua hermenéutica y pastoral

Celebro la declaración de tregua permanente en Gaza; lo agradezco al Dios de la paz. Mientras tanto, expreso mi preocupación como teólogo y pastor por las interpretaciones bíblicas que leí y escuché durante estos días del conflicto. Para mí ha sido un exigente ejercicio de paciencia fraternal. El literalismo bíblico, el fundamentalismo teológico y la candidez política están causando estragos en las iglesias y en la mentalidad de esta nueva generación de evangélicos latinoamericanos, formados con exceso de música y escasa educación teológica. Lo confieso, como ya lo hice en mi cuenta personal de Twitter (@haroldsegura): ¡Tengo dolor de Iglesia!

Pido, por lo tanto, una tregua hermenéutica y pastoral. La necesitamos para pensar en el craso error que cometimos cuando desplazamos la formación teológica por la simple retórica pastoral. Hoy tenemos mejores comunicadores que hace 20 años; hay que aceptarlo, pero ¡que poco saben de teología!, casi nada de cuidado pastoral y menos de responsabilidad social de la fe. En las plataformas eclesiásticas abunda el entretenimiento discursivo, el profesionalismo de los músicos y la habilidad comercial para multiplicar los números. Abunda esto, mientras escasea la profundidad del pensamiento bíblico, la compasión pastoral para tratar los conflictos humanos y las herramientas para interpretar la sociedad e intervenir en ella.

Hace algunos años unos amigos pastores me dijeron que ya no eran necesarios los seminarios teológicos. ¿Para qué ir a un seminario o a una universidad teológica si quienes no han ido son pastores en las iglesias más numerosas y famosas? Y esto último es cierto: son los empíricos pastorales y teológicos los que navegan en el éxito de los números. Pero, miremos cuánto daño se ha causado. El balance de los últimos años arroja una iglesia que ganó en cifras estadísticas, pero perdió en todo lo demás; una iglesia que aprendió la habilidad para vender más Biblias pero que olvidó el arte de interpretarla. Los recientes sucesos de Gaza así lo demuestran.

Una tregua hermenéutica y teológica. Que se abran más seminarios, que se vendan más libros de ciencias bíblicas, que se aprenda el delicado oficio de interpretar las Escrituras, que se contraten más docentes teológicos, que se ofrezcan más conferencias con profundidad pastoral, que se vuelva a enseñar cómo ser pastor y cómo cuidar a la iglesia (porque eso no se aprende en la facultades de ciencias administrativas), que regrese el perdido arte del cuidado pastoral (cura de almas), que se analicen los temas éticos para participar en los debates públicos con la altura que demanda nuestro testimonio y que se consideren las implicaciones sociales del Evangelio. ¡Tregua ya!… la venta de indulgencias puede esperar.

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