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Posted on 12/09/2014 by Ruben Bernal  in  Biblia

Creación y mito en Génesis

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Muchos cristianos se escandalizan y no llegan a admitir que la historia de la Creación de nuestro canónico libro de Génesis[1] está elaborada a partir de mitos populares del mundo antiguo sobre los orígenes del cosmos (principalmente de Mesopotamia y Egipto). Creen que este descubrimiento atenta contra la verdad de la Biblia y reaccionan negativamente ante él. Aun así la Creación en Génesis tiene cuantiosas e importantes diferencias que testimonian su inspiración divina, a pesar de estar escrito con el lenguaje del mito y con estructura poética que además es totalmente precientífica.[2] El lector sensible a estas diferencias apreciará la originalidad de estos relatos canónicos sin considerarlos un mero plagio de mitos antiguos. De hecho, algunos autores apuestan por denominar nuestro relato sagrado como “antimito” dado que se opone revolucionariamente a las ideas –pudiéramos decir respetuosamente ingenuas– del politeísmo arcaico.

Según los especialistas en Génesis, encontramos dos relatos distintos sobre la Creación procedentes de fuentes distintas (éstos son Gn 1,1- 2,4a; y el segundo 2,4b-25): el primero está relacionado posiblemente con la historia akadia del Enuma Elish y el segundo, el del Gan-Eden o huerta del Edén (dos palabras sumerias, que se refieren a la huerta donde habitará el ser humano en el plano escatológico). Ahora bien, el creyente no ha de alarmarse de que el relato inspirado esté basado en mitos del mundo antiguo pues, como expresaba el filósofo alemán Josef Pieper:

    «El creyente cristiano no tiene por “realidad histórica” ni el relato bíblico de la creación ni tampoco el relato sobre el paraíso, y sin embargo está persuadido de que en           tales historias se dice algo intangiblemente verdadero».[3]

Esta afirmación del pensador alemán, respetuosa con la inspiración bíblica y a la vez consecuente con el concepto de mito según la teología, es la mantenida por protestantes y católicos en todo el mundo (a excepción de ciertos sectores muy populares en el evangelicalismo conservador de influencia estadounidense). Generalmente los especialistas identifican y comparan el carácter mítico de Génesis 1-11 con las mitologías de algunas culturas cercanas a Israel. Por tanto, para comprender la Creación -tal como figura en Génesis- se debería al menos fijar la atención en obras como la Enuma Elish (relato babilónico de la creación ya antes mencionado), la Épica de Atrakasis (o Atrahasis) y los textos egipcios de la creación (uno de Menfis[4] y otro de Hermópolis) y, sin embargo, tener a la vez la sensibilidad de percibir el propósito de Dios para hacer uso de mitos ya conocidos y transformar su sentido. Los autores del Comentario del Contexto Cultural de la Biblia – Antiguo Testamento dicen al respecto: «Debemos darnos cuenta sobre cuán a menudo Dios usaba lo que era familiar a su pueblo para edificar puentes hasta ellos».[5] De hecho, en relación a la mitología en el cercano Oriente y su relación con el Antiguo Testamento, estos autores reconocen que, como la revelación divina implica una comunicación efectiva, Dios mismo usaría elementos conocidos y familiares para comunicarse con su pueblo, en este caso, los mitos.[6]

Un ejemplo ilustrativo lo encontramos en la serpiente del relato bíblico (Gn. 3,1). En Oriente antiguo este reptil era considerado como prototipo de astucia y símbolo de sabiduría y poderes mágicos.[7] Este recurso ha sido empleado en la epopeya de Gilgamesh y ha dado representación al dios sumerio Ningishzida[8] y a la diosa egipcia Amenet.

En este sentido el profesor Tellería comenta:

«En muchas culturas antiguas la figura de la serpiente era un símbolo de astucia o de engaño; no son pocos los relatos míticos en los que las serpientes y los árboles juegan un papel importante. Sin duda alguna, el hagiógrafo debía conocer narraciones de este tenor a la hora de componer su relato inspirado, por eso, tomando una figura que formaba parte de su elenco cultural común, la introdujo en su composición dándole un sentido completamente nuevo y definitivo en la tradición bíblica»[9].

En cuanto al hecho de que Dios creó al ser humano con arcilla, el profesor Ariel Álvarez dice que al igual que los babilonios explicaban cómo sus dioses habían amasado con barro a los hombres y los egipcios en las paredes de sus templos representaron a la divinidad formando al faraón con arcilla, el escritor sagrado contó el origen del hombre basándose en la misma creencia popular, aunque eso sí, con diferencias teológicas vitales.[10] Para Álvarez, el relato de la creación del Génesis es meramente una parábola.[11] En esta misma sintonía, el doctor en ciencias químicas y profesor de Ciencia y Fe en la Facultad de Teología SEUT, Pablo de Felipe, expresa que los relatos de los orígenes de Gn.1-2 son polémicos para su tiempo, pues suprimen la batalla del dios Marduk con Tiamat, y reduce a simples lámparas a los dioses lunares mesopotámicos (como Sin) y al dios de Egipto Ra, el poderoso dios sol, etc.[12] Este autor considera que -aun basándose en los mitos de su tiempo- los relatos bíblicos deben considerarse por estos motivos como antimitos. Es decir, al penetrar la Revelación divina en el mito, su luz coloca cada cosa en su sitio, aunque no por ello, la forma narrativa mítica sea necesariamente cambiada.[13] Como expresa Pablo R. Andiñach: «[El relato bíblico de la Creación] no está exento de alusiones a los mitos cosmogónicos mesopotámicos especialmente para establecer sus diferencias teológicas».[14] G.J. Wenham lo enuncia de modo parecido: «A fin de apreciar la originalidad y el carácter único de Génesis, su relato de la creación ha de compararse con otros relatos antiguos sobre el mismo período, procedentes de Babilonia, Egipto y Canaán».[15] Wenham también considera que los relatos de los orígenes de la otras culturas fueron transformados por el escritor bíblico para dar a conocer a sus contemporáneos sobre el verdadero carácter de Dios, por lo que, de ningún modo, es una explicación científica o histórica de la creación. Asimismo, según J.R. Porter el relato de la creación era originalmente un poema o un himno y que, basándose en las antiguas tradiciones mitológicas del mundo antiguo, su objetivo era glorificar a Dios más que dar una explicación científica sobre los comienzos del universo.[16] Por ello, como Jonathan Morales explica:

«Para cuando la Biblia Hebrea entra en escena en esta breve pero agitada obra que es la historia de la civilización, el creciente fértil tenía ya a su disposición una rica biblioteca de relatos acerca de los orígenes del mundo, del ser humano y su mortalidad, el amor, la solidaridad, la maldad y el sufrimiento».[17]

Incluso si creyésemos como en el siglo XVIII que los relatos de la Creación fuesen obra absoluta de Moisés -evitando la erudición contemporánea y las conclusiones de los especialistas- seguiríamos en la misma conclusión respecto al empleo de los mitos. Por ejemplo, uno de los máximos exponentes en esta posición precrítica y fundamentalista del estudio bíblico como es G.L. Archer atribuye a Moisés una labor de compilador e intérprete guiado por el Espíritu, de un material preexistente[18]. Si a esto le sumamos que Moisés tuvo la educación y el trasfondo propio de heredar la cultura mesopotámica originaria de los patriarcas y el conocimiento dado por sus tutores egipcios (Hechos 7,22), es evidente que emplearía mitos ya conocidos de estos dos lugares como vehículos de la revelación. Dada la similitud de nuestro relato bíblico con la mitología de los pueblos vecinos en Oriente Medio, Amador-Ángel García Santos prueba que los mitos hebreos no son una creación independiente de su pueblo.[19] Génesis 1-11 no se entiende fuera del marco ideológico sirio-mesopotámico pues forma parte del mismo elenco cultural.[20]

La clásica paternidad mosaica del pentateuco como la entiende G.L. Archer y otros autores ultraconservadores ha sido desde el siglo XIX abandonada. Diversos especialistas actualmente abogan que Génesis -como parte de un Tetrateuco– fue redactado en tiempos del exilio babilónico y que, su confección responde a servir de prólogo a una historia deuteronomista ya existente.[21] Esto se debe a que los judíos en su deportación a Babilonia estuvieron más cerca de aquellos mitos mesopotámicos de la Creación, y que haciendo uso de ellos, refutaban su enseñanza incorporándole una teología diferente (la cual entendemos los creyentes como inspirada por Dios). Así pues, el Pentateuco en general es consecuencia literaria y teológica de la era postexílica aunque seguramente hace uso de materiales anteriores que son imposibles de determinar.[22]

Es habitual que muchos creyentes consideren el relato bíblico como el verdadero y piensen que todos los demás mitos sean derivaciones corruptas de la historia original. Sin embargo tal conclusión no cuenta con respaldo académico y es una forma piadosa de encubrir una realidad que inequívocamente es mucho más significativa y profunda de lo que creíamos, tanto para el tiempo en que dicha revelación llegó, como para nosotros hoy si la entendemos a la luz de la cosmovisión en que fue dada. La teoría de que el relato bíblico es el más antiguo, aunque pretende ser fiel a la Palabra de Dios, en realidad enmascara su verdadero valor y no hace justicia al auténtico mensaje divino. Un mal entendimiento de lo que significa el género literario del mito combinado con ciertas dosis de superstición, literalismo bíblico y una mala comprensión de la inspiración bíblica (como si de un dictado divino se tratase) pueden sacarnos de lo verdaderamente significativo del texto perdiéndonos en los detalles poéticos.[23] Por ello, tenemos que ser conscientes de que la Creación no viene narrada en Génesis como si se tratase de historiografía moderna o un libro de ciencias, sino que hemos de tener en cuenta su género literario y ser competentes en nuestra lectura bíblica para la comprensión de lo que consideramos revelación bíblica.[24] Como dice Severino Croatto: «…el lenguaje mitológico puede ser un excelente vehículo de la Revelación, más sugestivo y hondo que el de la ciencia (…). Ahora bien, la interpretación literal del lenguaje mitológico es la consecuencia del no admitir que exista dicho lenguaje en la Biblia»[25] y al entenderlo literalmente como historia moderna su comprensión se degenera y distorsiona.

_______

[1] Este artículo fue publicado anteriormente en la revista Razón y Pensamiento Cristiano.

[2] El profesor Juan María Tellería en su libro Lecciones sobre el Génesis dice que en exégesis el mito se refiere precisamente a una forma precientífica de contar los hechos del pasado que son difíciles de explicar por nuestra mentalidad humana. Cf. J.M. Tellería Larrañaga y R.M Gelabert I Santané, Lecciones sobre el Génesis (Las Palmas de Gran Canaria: Mundo Bíblico, 2010) Págs. 60-61. Asimismo el mito –como dice Francisco Lacueva- enuncia la verdad más difícilmente expresable de las cosas, no alcanza a darnos un saber preciso sobre lo que ellas son, sino sobre cómo son, a qué pertenecen. Cf. Francisco Lacueva; artículo: Mito; en: Diccionario Teológico Ilustrado (Terrassa: Clie, 2001). J.R. Porter manifiesta que los relatos míticos del pasado intentan explicar el origen del mundo, la humanidad y las instituciones sociales. Cf. J.R. Porter; La Biblia, primera edición (Barcelona: Blume, 2007) p.20.

[3] J. Pieper; Sobre los mitos platónicos (Barcelona: Herder, 1984)  p.55.

[4] J.R, Porter; Op. cit. p. 20.

[5] J.H. Walton; V. H. Chavalas; W. Mark, Comentario del Contexto Cultural de la Biblia Antiguo Testamento (El Paso: Mundo Hispano, 2006) P.11.

[6] Ibíd p.19-20.

[7] Cf. Nota a Gn 3,1 en la Biblia de Traducción Interconfesional (Madrid: BAC, Sociedades Bíblicas Unidas, Verbo Divino, 2008).

[8] Cf. J.H. Walton; V. H. Chavalas; W. Mark; Op. cit. p.20.

[9] J.M. Tellería Larrañaga y R.M Gelabert I Santané, op.cit. p. 39. La asociación de la serpiente con la sabiduría se debe a su capacidad para cambiar de piel, ya que esto era interpretado como que conocía el secreto de la vida eterna, renaciendo cada vez que mudaba su pellejo. En el poema épico de Gilgamesh encontramos una serpiente que le roba al héroe la posibilidad de la vida eterna. La diosa egipcia Amenet, identificada con lo misterioso y lo oculto, era representada como una mujer serpiente. Cualidad que fue dada también fuera de Egipto.

[10] Cf. A. Álvarez; Adán y Eva: ¿origen del hombre o denuncia social? En Signos de Vida, Revista del CLAI, Nº40. Quito. P.23. En la epopeya de Atrahasis el dios Enki y la diosa madre crearon al hombre de arcilla junto con carne y sangre de un dios muerto. Cf. Jonathan Morales; El Diluvio: El Génesis en su contexto [en línea]. revista Razón y Pensamiento Cristiano (enero 2012) http://www.revista-rypc.org/2012/01/el-diluvio-el-genesis-en-su-contexto.html

[11] En efecto, algunos han argumentado que al no contener el elemento introductorio que advierte precisamente de ser una parábola (como en las de Jesús) esta idea debería descartarse, pero claro, también se ha de razonar que, de la misma forma que ha cambiado la literatura española desde la edad media hasta hoy, más debieron haber cambiado los estilos y géneros narrativos desde que fue dado el relato de la Creación hasta que fueron escritos los evangelios. Por lo que, el elemento introductorio para las parábolas, propio de la época de Jesús, no tendría por qué haber sido necesario en un pasado más remoto.

[12] Cf. P. De Felipe;  Diseño inteligente y las alternativas apologéticas, en: Temas apologéticos de hoy, material de la ponencia del I Forum de Apologética de la Alianza Evangélica Española (Barcelona: Andamio, 2010) pp.60-61.

[13] Véase también J.R. Porter; Op. cit. p.20 y 27. para descubrir algunos de estos novedosos cambios “antimíticos”.

[14] P.R. Andiñach; Génesis en: Comentario Bíblico Latinoamericano –Antiguo Testamento I, (Estella: Verbo Divino, 2005) p.368. (El subrayado es mío).

[15] G.J. Wenham, y J. Philip; artículo: Creación, en: Nuevo Diccionario Bíblico Certeza, Certeza Unida, Barcelona-Buenos Aires-La Paz; 2003. (El subrayado es mío).

[16] J.R. Porter; Op. cit. p.26.

[17] Jonathan Morales; El Diluvio: El Génesis en su contexto [en línea]. revista Razón y Pensamiento Cristiano (enero 2012) http://www.revista-rypc.org/2012/01/el-diluvio-el-genesis-en-su-contexto.html

[18] Cf. G.L. Archer; Reseña Crítica de una Introducción al Antiguo Testamento (Grand Rapids: Portavoz, 1987) p.197.

[19] A.A. García Santos; El Pentateuco Historia y Sentido (Madrid: San Esteban-Edibesa, 2003) p.158.

[20] S. Croatto; El hombre en el mundo 1. Creación y designio. Estudio de Génesis 1:1- 2:3, primera edición (Buenos Aires: La Aurora, 1974) p.19.

[21] A.A. García Santos, Op. cit. p.25. Soy consciente de que existen diversas teorías de formación y composición del texto, y la teoría del tetrateuco no es la única, pero evito citarlas todas porque para nuestro caso resultan muy parecidas.

[22] J.R. Porter; La Biblia, primera edición (Barcelona: Blume, 2007) p.9.

[23] En la primera nota al pie recogíamos algunos valiosos aportes sobre el significado del término mito. Algunos autores que niegan el carácter mítico de nuestros relatos de la Creación suelen terminar haciendo apologéticas agresivas que embisten contra sus contrincantes (en muchos casos creyentes sinceros mejor preparados) ridiculizándolos. Tal es el caso de Ken Ham quien parte de una interpretación literal como tesis preconcebida para justificar sus ideas creacionistas (¡acepta incluso la creación en seis días literales de veinticuatro horas cada uno!). Algunos ejemplos donde niega a aceptar la influencia de los mitos se puede ver en: K. Ham; La mentira: la evolución (Miami: Betania/Caribe, 2001) pp.46 y 65. Otro autor conocido como Lee Grady también acepta seis días para la creación e incluso cree la ingenua posibilidad de que hubiesen dinosaurios en el arca de Noé: Cf. L. Grady; El Misterio de los Dinosaurios, (México D.F.: MBR, 1997) p. 47 y p.55.

[24] Sobre este asunto escribe Amador-Ángel Gacía Santos, Op. cit. pp. 27ss y 39ss.

[25] S. Croatto; Op. cit. p.20. Llegados a este punto, ante la pertinente pregunta de si los protagonistas de los relatos bíblicos como Adán y Eva existieron en la realidad véase: Jonathan Morales; Verdad y ficción bíblica [en línea]. revista Razón y Pensamiento Cristiano (marzo, 2011) http://www.revista-rypc.org/2011/03/verdad-y-ficcion-biblica.html

 

Este artículo fue publicado anteriormente en la revista Razón y Pensamiento Cristiano. Publicado con permiso del autor.

 

Ruben Bernal

3 comentarios

  1. Este artículo me parece escrito por Ateos , desde cuándo Dios debe ser evaluado o entendido por la ciencia o la razón humana , entonces que pensaríamos de los milagros de la Biblia ?, acaso la propia Biblia y sus propios Apóstoles o el mismo Señor nombra en varias citas al libro de Génesis , en mi caso como en la mayoría creemos en la Biblia competa , u si lo hacemos es porque Dios nos da la Fe para confiar en ella , les pido que dejen de razonar y que crean en la Biblia inspirada 100% por Dios

  2. Estoy bastante de acuerdo con el autor, tanto como para felicitarle por este artículo. Los relatos de la Creación que hallamos en el Génesis son reformulaciones teológicas tanto de los sacerdotes del reino de Judá, como de los funcionarios de la nueva provincia de Judea tras el regreso de la deportación de Babilonia, y que van desde el siglo VII hasta incluso el siglo I antes de Cristo, basadas tanto en textos propios (fuentes elhoísta y yahvista), como foráneos (tradiciones sumerias, acadias, egipcias, cananeas, medas y persas). No obstante, me gustaría indicar que nuestra común Fe cristiana, con respecto a la Creación, descansa en la creencia de una generación del cosmos ‘de la nada’. Los dos primeros capítulos del Génesis no presentan esta creencia. En el capítulo I, ‘Elohim’ ordenará el Mundo mediante la ubicación de los elementos primordiales, ya existentes. En el capítulo II (a partir del versículo 5), ni siquiera se tratará la cuestión y el texto directamente introducirá la creación del varón por parte de ‘Yahvé Elohim’. Quisiera indicar que los estudios preliminares y las notas que se pueden encontrar en la ‘Biblia de Jerusalén’ son más que recomendables para el lector hispano. No será hasta el segundo libro de los Macabeos cuando nos encontremos la creencia de la creación del universo y del ser humano desde la nada. Así en el capítulo VII, versículo 28, podemos leer: “Te ruego, hijo, que mires al cielo y a la tierra y, al ver todo lo que hay en ellos, sepas que a partir de la nada lo hizo Dios y que también el género humano ha llegado así a la existencia.” En el compendio del Catecismo de la Iglesia Católica podemos encontrar la aclaración de la cuestión en su pregunta 54: ¿Cómo ha creado Dios el universo? Siendo la respuesta la que sigue: “Dios ha creado el universo libremente con sabiduría y amor. El mundo no es el fruto de una necesidad, de un destino ciego o del azar. Dios crea “de la nada” (–ex nihilo–: 2M VII, 28) un mundo ordenado y bueno, que Él transciende de modo infinito. Dios conserva en el ser el mundo que ha creado y lo sostiene, dándole la capacidad de actuar y llevándolo a su realización, por medio de su Hijo y del Espíritu Santo.” A partir de aquí es cuando nos damos cuenta de que nuestra Fe Cristiana descansa no únicamente en un extenso desarrollo teológico sobre Dios, el Mundo y el Alma, sino además en una profunda reflexión filosófica. Un saludo.

  3. Desde mi más profundo sentimiento de respeto hacia la pluralidad de pensamiento y a los lectores, cuanto más al autor del artículo,tengo que expresar mi oposición y mi contraargumentación desde mi humilde condición de creyente, pero creo que sinceramente el autor se cubre de un manto de autoengaño cuando trata de equiparar el relato bíblico y en este caso concreto, al relato del Génesis con los mitos y leyendas de los pueblos coetáneos del momento. Como que si con el pretexto de que de esta manera el documento histórico, adquiere más poder explicativo;como que envolviéndose en las entelequias de los antiguos pensadores mesopotámicos, por ejemplificarlo de algún modo, el texto bíblico adquiere unas dotes de inspiración mucho más y de mejor revelación, que si los consideráramos totalmente originales estariamos perdiendo la esencia de un libro que se tornaria entonces, mucho más inteligible,ya que si lo consideramos lleno de tradiciones,incorporaciones o adiciones posteriores, entonces el génesis adquiere una condición de historicidad y valor científico de más alto grado. Así que, literalistas bíblicos, abandonad vuestra concepción bíblica errónea, pues estais adulterando con una preconcepción de falsedad inocente, la realidad cientifico-histórica de un documento tan importante como el primer libro de la Bíblia haciendo perder su más pura esencia poética.

    (1) Muchos cristianos se escandalizan y no llegan a admitir que la historia de la Creación de nuestro canónico libro de Génesis[1] está elaborada a partir de mitos populares del mundo antiguo sobre los orígenes del cosmos (principalmente de Mesopotamia y Egipto).

    Y no se de dónde procede tu extrañeza,compañero, esta es una afirmación muy aventurada, no es lo mismo hablar dentro del marco hipotetico, que en el de la razón, por mucha citas que se aporten. Quizá si señalaras pruebas tangibles de que fué así y no a la inversa, más allá de opiniones de otros eruditos, que también estan sujetos a error, tu propuesta adquiriria mayor peso evidencial. Quiero hacer un especial enfásis en las palabras escogidas «está elaborada a partir de mitos populares del mundo antiguo» y el carácter de intransigencia a cualquier otra cosmovisión del génesis que denotan.

    (2) Creen que este descubrimiento atenta contra la verdad de la Biblia y reaccionan negativamente ante él.

    Espero que mi crítica, que pretende ser constructiva, no lo tomes desde la vertiente negativa, pero claro está, no puedo quedar impasible al leer ciertas aseveraciones.Es el antiguo y conocido principio de acción-reacción.

    (3) El creyente cristiano no tiene por “realidad histórica” ni el relato bíblico de la creación ni tampoco el relato sobre el paraíso, y sin embargo está persuadido de que en tales historias se dice algo intangiblemente verdadero».[3]

    Hablar de la cosmovisión del parecer que tiene un creyente al leer el Génesis me sigue pareciendo aventurado y pantanoso. No creo que nadie pueda erigirse como paladín del pensamiento del creyente por mucha erudicción que haya adquirido, pero es mi forma de pensar… puede haber otras, por supuesto.

    (4)»…es la mantenida por protestantes y católicos en todo el mundo (a excepción de ciertos sectores muy populares en el evangelicalismo conservador de influencia estadounidense». ídem que lo anterior… de hecho, personalmente no comparto esa opinión y créeme, no tengo más influencia estadounidense que europea o africana.

    (5) «Por tanto, para comprender la Creación -tal como figura en Génesis- se debería al menos fijar la atención en obras como la Enuma Elish (relato babilónico de la creación ya antes mencionado), la Épica de Atrakasis (o Atrahasis) y los textos egipcios de la creación (uno de Menfis[4] y otro de Hermópolis) y, sin embargo, tener a la vez la sensibilidad de percibir el propósito de Dios para hacer uso de mitos ya conocidos y transformar su sentido.»

    Perdona nuevamente, quizá me centro demasiado en las palabras, o quizá no sean las adecuadas… ¿Transformar qué?…; Para comprender la creación -tal como figura en Génesis- como cualquier otro concepto o texto Bíblico se requiere de la revelación dada por Dios a través de su Espíritu, y creo que estarás de acuerdo conmigo en esto… entonces… ¿Que más hace falta?. Tenemos un serio problema si hay que recurrir a otros textos ajenos a la misma Biblia, para comprender a ésta, porque entonces estas diciendo, que al menos, en parte, la Bíblia no es un texto autoexplicativo, cuanto menos como texto.

    (6) «De hecho, en relación a la mitología en el cercano Oriente y su relación con el Antiguo Testamento, estos autores reconocen que, como la revelación divina implica una comunicación efectiva, Dios mismo usaría elementos conocidos y familiares para comunicarse con su pueblo, en este caso, los mitos.[6]»

    Esto no necesariamente se corresponde con la primera afirmación. La diferencia es muy sustancial.Si ésta es la base para apoyar aquella, sinceramente, y a mi parecer, creo que no es acertada. Con la puntualización de que Dios no necesita recurrir a mitos para hacerse entender…

    La cita (9) me parece igual de desafortunada por el mismo hecho, aunque manifiesto mi desacuerdo con el Sr. Tellería cuando dice…»…a la hora de componer su relato inspirado, por eso, tomando una figura que formaba parte de su elenco cultural común, la introdujo en su composición dándole un sentido completamente nuevo y definitivo en la tradición bíblica»» Si la introdujo Moisés u algún otro de su «escuela», a propósito, para darle ese carácter, no me queda claro dónde esta el valor de la inspiración divina, pero yo no soy Teólogo, quizá alguien pueda sacarme de mi error.

    (11) En cuanto al hecho de que Dios creó al ser humano con arcilla, el profesor Ariel Álvarez dice que al igual que los babilonios explicaban cómo sus dioses habían amasado con barro a los hombres y los egipcios en las paredes de sus templos representaron a la divinidad formando al faraón con arcilla, el escritor sagrado contó el origen del hombre basándose en la misma creencia popular, aunque eso sí, con diferencias teológicas vitales.[10] Para Álvarez, el relato de la creación del Génesis es meramente una parábola.»

    Y terminaré con esta cita, pues no deseo alargarme más, ya que me parece ineccesario incidir más de lo que ya lo he hecho sobre el asunto que quiero exponer. La opinión del Sr Ariel Alvarez, es cuanto menos controvertida. Científicamente,el origen del polvo terrestre del hombre, tiene base fundamentada más allá de la simple observación del poder cultural y escultural o creativo del pueblo babilonio. Si tienes a bien informarte sobre ello, verás que la composición en elementos químicos del polvo terrestre, guarda una estrecha relación y un paralelismo que no se puede obviar con la composición de elementos químicos en el hombre; Es más, toda teoria científica que se precie y que aborde el origen de la vida sobre la Tierra, tiene en las arcillas, uno de los componentes básicos y fundamentales para explicar la vida sobre la misma. Y aquí ya no hablo como lego en la materia, pues de algo me ha valido mi Doctorado en biología y mis estudios en bioquímica.Por ello que la lectura de este párrafo me ha sobrecogido, ante la evidente falta u omisión de información al respecto.

    Mi más cordial saludo.

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