Últimas publicaciones
Posted on 06/11/2013 by Máximo García Ruiz  in  Opinión

Desde mi atalaya: 61 Convención de la UEBE

f 𝕏 W

Hartazgo y desafección. Esas son las dos palabras más escuchadas entre los delegados (pastores y miembros de iglesia) que han protagonizado la 61 Convención de la Unión Evangélica Bautista de España (UEBE) los días 24 al 27 de octubre de 2013 en el Hotel Gandia Palace de la playa de la ciudad mediterránea. Hartura y desafección. Y, al contrario de lo que ha podido ocurrir en otros encuentros nacionales, no se trata solamente de los ya tradicionales comentarios de pasillo, sino de manifestaciones en los talleres convocados por los organizadores del encuentro para intentar buscar orientación y asentar algunos criterios de cara a la etapa que se abre con motivo del cambio de ciclo que supone la necesidad de elegir un nuevo secretario general por jubilación de quien ha ejercido el cargo en el último cuarto de siglo.

Los propios líderes de la Convención confiesan abiertamente que se nota una creciente desafección por parte de las iglesias hacia la estructura de la UEBE. Una desafección que se refleja  no solamente en la  merma de las contribuciones al Plan Cooperativo, que es el termómetro más determinante de ese estado de ánimo, sino hacia algunos de los programas auspiciados por la Unión que, según se ha escuchado, o bien pasan desapercibidos, o bien no terminan de conectar con la sensibilidad y aspiraciones de las iglesias. Una merma económica que, según el análisis de alguno de los conferenciantes, que suscribimos por nuestra parte, no se debe fundamentalmente a la crisis económica, aunque ésta no deje de tener su parte, sino a un cierto distanciamiento que se ha instalado entre el liderazgo nacional y las iglesias.

Un cambio de ciclo que, según se ha escuchado de forma reiterada y coincidente en ámbitos tanto de pastores como de miembros de Iglesia, requiere un cambio de liderazgo que sustituya a la elite que, con mayor o menor acierto, ha conducido los destinos de la Unión en los últimos decenios. La elección de un nuevo secretario general se percibe como una gran oportunidad para romper con ciertas inercias del pasado, que permita aportar respuestas validas a los retos del siglo XXI.

Por otra parte, uno de los asuntos más debatidos en la Convención, derivado del tema general Pastoreados para pastorear, ha girado en torno a la autoridad del pastor. Autoridad frente a autoritarismo, un fenómeno que, adoptando formas diferentes, se ha ido implantando en algunas de las iglesias de la Unión que, unido a la deriva teológica sufrida por esas y otras iglesias por causas diferentes, está conduciendo a derroteros ajenos a la identidad bautista. Unos derroteros a los que nadie ha puesto freno y que hoy se perciben como un valladar imposible de saltar, hasta el punto de que alguno de los líderes más conspicuos de la Unión ha sugerido la necesidad de una refundación de la UEBE a partir de un ideario teológico y eclesial claramente vinculado a la teología y a las tradiciones bautistas, a cuyo proyecto fuera preciso adherirse de forma  expresa, una vez suscrito el documento a elaborar con tal propósito.

Por último, un detalle que no ha variado en los últimos 25 años: el ninguneo de pastores veteranos curtidos en el seno de la UEBE, a quienes se les envía al Panteón de Hombres Ignorados a partir de la entrega de la placa cuando cumplen los 65 años. Flaco favor se hace a las nuevas generaciones, privándolas de referentes. Y un apunte digamos que anecdótico: el pastor que “inventó” el reconocimiento a los jubilados mediante la entrega de una placa,  una iniciativa que ha venido respetándose desde entonces, hace ya tres años que cumplió los 65 años y nadie se ha acordado de darle la suya.

Máximo García Ruiz

4 comentarios

  1. La autocrítica siempre está bien si con ella se busca mejorar, avanzar, construir…Y sobre todo, en estos foros, ser de bendición.
    Como cristiano evangélico y bautista me entristece leer el artículo y algunos comentarios sobre el mismo. Será porque no aprecio ningún rasgo constructivo ni de bendición.
    Las iglesias de la UEBE sufren de muchos males, es cierto, un buen hermano me dijo bromeando «no se siente usted en la primera fila, esa está reservada para el diablo», no creo que UEBE necesite una refundación, hagamos autocrítica de lo bueno y lo malo, de las gestiones acertadas y de las que no, intentemos aportar soluciones pero antetodo buscando la voluntad de Dios, su dirección. Recordando que la unidad se llame UEBE, FIEDE, Etc… la componen no las iglesias que la conforman sino cada uno de sus miembros, y es a estos a los que con amor se les debe orientar hacia su plena consagración con el Señor.
    Hartazgo, cansancio, desánimo, sufrimiento el de muchos pastores que lloran cada día por no haber encontrado una forma plena y eficaz para orientar a las ovejas hacia esa consagración. Nuestros pastores necesitan apoyo, mejor decir, consuelo ante el desaliento, recursos que les hagan sentir que no están solos y que son comprendidos y amados. Y, por qué no decirlo, reciclaje.

    Esta convención a girado entorno a todo eso y más. Pero sobre todo para, juntos, alabar su Santo Nombre.

    Y sí, reconozco que en todas las convenciones aparece alguna oveja descarriada pensando que acude a unas «Primarias» para deslizar su nombre en los pasillos ante un posible nombramiento. A la postre es el Señor quien pone a cada uno en su sitio.

    Sea como sea, ¡Que Dios les bendiga a todos!

  2. La UEBE siempre había sido, o como tal había sido concebida, una de las grandes denominaciones protestantes o evangélicas de España, vale decir, una entidad seria y con (se suponía) una identidad bien marcada por su historia y su trayectoria doctrinal y teológica. Al menos, así se veía desde afuera. Desde dentro, por desgracia, el panorama era otro: congregaciones sin una clara identidad (no ya bautista, sino ni tan siquiera protestante en el sentido más puro de la palabra) que hacían la guerra por su cuenta llevadas de todo viento de doctrina y praxis, y una especie de «cajón de sastre» donde todo cabía y cabía de todo, y en el que, triste es tener que reconocerlo, lo que menos importaba era la claridad conceptual, la orientación teológica, sino el crecimiento numérico a costa de lo que fuere. De ahí la terrible decepción de muchos que en su día formamos parte de ella o incluso intentamos ejercer en su seno el sagrado ministerio. Aplaudo personalmente la idea lanzada por algunos hermanos de que la UEBE debiera volverse a fundar, pero eso sí, con unas bases firmes y claras, de manera que quien ingresara en ella habría de saber muy bien a qué atenerse y por qué. Y una de esas bases, conditio sine qua non de todo buen funcionamiento eclesial, es tener muy clara la idea de iglesia, pero no sólo de iglesia local, sino de conjunto denominacional y más allá. Sólo de esta manera se evitarían errores graves que han minado lo que hoy habría debido ser una denominación puntera en el ámbito protestante español.

  3. Estimado amigo.
    Concuerdo con usted en la forma y fondo de su artículo.
    Pero, puestos a buscar problemas y soluciones. Nunca se debió permitir la entrada de Iglesias no Bautistas en la UEBE (Pamplona) o haber expulsado las que dejaron de serlo, (Gandía, con su «apóstol»), pero que nadie se ha atrevido a hacer.
    Pero es que tenemos un Presidente de Convención que en su Iglesia no existe el nombre bautista (o baptista en catalán) sino algo tan esdrújulo como «Temple Protestant».
    Solución, efectivamente refundar la UEBE y volver a su identidad denominacional. Fusionarse con muchas Iglesias independientes, o bautistas independientes. Fusionarse con la FIEDE más Bautista.
    Sé que son cosas difíciles, pero el Señor es experto es milagros. Pidádomoslo al Señor.

  4. ¿Pastores arrumbados al panteón y sin placa con 65 años? ¡Y con 40!! Agradezco el ejercicio de autocrítica que sin embargo juzgo indulgente. Al pan pan y al vino vino: Corrupción (y no hablo de dinero) e irrespirable ambiente sectario. UEBE (como otros muchas denominaciones) es incapaz de hacer el mínimo esfuerzo por preguntarse «dónde ha caído». Sobran estómagos agradecidos, perdiodistas palmeros y dandis del evangelio autosatisfechos. Creo que ya es tarde para casi todo…y tranquilos viertan aquí sus iras que Lupa no se lee entre ueberos.

Los comentarios están cerrados.