Posted On 06/04/2021 By In Libros, Opinión, portada With 174 Views

Grandes libros en el anonimato | José Luis Avendaño

“THE SUFFERING OF GOD ACCORDING TO MARTIN LUTHER’S ‘THEOLOGIA CRUCIS'” es una magnífica investigación acerca del sufrimiento divino en el marco de la “Theologia crucis” de Martín Lutero, llevada a cabo por el Profesor Dennis Ngien, y prologada por Jürgen Moltmann. El Profesor Ngien, dicho sea de paso, un muy buen conocedor de la obra de Lutero y discípulo asimismo de Moltmann, fue uno de los miembros de mi comité examinador cuando tuve que defender mi tesis para el grado de Doctor en Teología y Filosofía (PhD), por la Facultad de Teología de la Universidad de Toronto, bajo el título de: “Theodicy in Light of Theologia Crucis: Martin Luther Before the Mystery of Human Suffering”, y que muy gentilmente Publicaciones Kerigma publicó bajo el título en español de, “Un esbozo de teodicea a la luz de la ‘theologia crucis’. Martín Lutero ante el misterio del sufrimiento humano, cristiano”.
Sé que puedo resultar majadero y ya molesto para algunos, pero honestidad fuerza aquí a repetirlo otra vez: Existe un enorme y dramático desbalance en lo que se traduce al español, en términos de literatura teológico-evangélica, un desbalance que le ha costado a este mismo pueblo evangélico enormes costos y dividendos, diría incluso, un precio muy alto. Desde luego, habrá excepciones, y ciertamente las hay, pero la tendencia es a sobreabundar, colmar, saturar al medio evangélico de América Latina únicamente con material bibliográfico de línea calvinista y éste, ya mediado prácticamente y ya de forma absoluta por las categorías propias de la “American Religion”, entretanto que, otros fundamentales momentos y pasajes de la historia del pensamiento cristiano, incluso en su forma protestante, brillan decididamente por su ausencia.
Aquello, en efecto, no solamente confabula contra todo sano principio de “catolicidad teologal” y desgarra abruptamente al lector evangélico de América Latina de su inserción necesaria en aquel gran surco de pensamiento que es, ya lo hemos dicho, “la historia del pensamiento cristiano y filosófico”, sino que al tiempo de lo anterior, empequeñece, jibariza, enaniza dramáticamente su comprensión de lo que en resumidas cuentas constituye el protestantismo, y lo confisca dramática y ruinosamente en una de las expresiones del cristianismo acaso portadora de la más minúscula y antiintelectualista tradición eclesial, la Religión Americana. Con arreglo a lo anterior, se cumple también y con una exactitud tan perfecta que bien podría aspirar al rango de lo matemático y ecuacional, aquello que aquel gran conocedor del genio cultural y religioso de los Estados Unidos, Richard Hofstadter, dijera en una de sus más insignes obras, “El anti-intelectualismo en la vida Norteamericana”, a saber: “El hombre más peligroso no es aquel que no posee ninguna educación, sino aquel que posee una incompleta, fragmentada, porque a aquello inconcluso que posee, lo eleva luego al sitial de lo definitivo, sobre lo cual juzga y entiende ya no hay nada más que agregar”.
En otras palabras, y para ser más directo todavía, un lector evangélico latinoamericano, cuánto más, un ávido lector, cuya prácticamente única fuente de información para su comprensión del pensamiento cristiano y filosófico, el protestantismo mismo, ha sido aquella línea de pensamiento abastecida únicamente por los recursos bibliográficos de un calvinismo suficientemente ya moldeado y transformado por las categorías religiosas y culturales de la Religión Americana, corre el serio riesgo ver en ello la palabra ya definitiva sobre la cual juzgar toda la tradición cristiana. Y, junto con ello, desarrollar un carácter que lejos de tener los poros de la mente siempre abiertos, como lo apuntaba el gran Ortega y Gasset, en su libro, “¿Qué es filosofía?”, como principio fundamental del verdadero conocimiento, los cierre con enorme petulancia y arrogancia, incluso con espíritu inquisidor ante todo aquel que no piensa ni entiende como él. Es decir, y dicho en otros términos, no comprende ni sale al encuentro del quehacer teológico, el mundo, la sociedad, la cultura, y el mismo ser humano, desde su minúscula y fragmentada tradición, pero que él asume es la palabra ya definitiva y más autorizada, la “American Religion”. Baste, simplemente, ver los foros y discusiones, los temas y pasiones que genera y mueven al mundo evangélico en las redes sociales, para admitir que lo que expreso aquí no peca de exageración barata.
Mientras tanto, una obra sugerente, de gran envergadura intelectual, sobre un tema tan fundamental para la fe cristiana y el propio pensamiento protestante como lo es “THE SUFFERING OF GOD ACCORDING TO MARTIN LUTHER’S ‘THEOLOGIA CRUCIS’”, del Profesor Dennis Ngien, seguirá probablemente en el más profundo anonimato, invisible, desconocida para el mundo evangélico de América Latina, o a la espera, como ya es costumbre, y para no cerrar este artículo con tan abierto pesimismo, que alguna editorial católica de España, haga el trabajo que no hacemos nosotros como evangélicos, esto es, traducir al español a teólogos protestantes de verdadera seriedad académica, como al Profesor Dennis.
Por su parte, nosotros, evangélicos latinoamericanos, lo más probable es que sigamos embelesados en nuestros temas preferidos, todos ellos, resabios del evangelicalismo de los Estados Unidos y su “American Religion”, porque, por Dios, seamos sinceros, aunque nos desgarre, una vez más lo repito, de todo sano principio de catolicidad teologal y nos cercene del surco mismo de la historia del pensamiento cristiano y filosófico, incluso en su modalidad protestante: ¡Cuánto la amamos!
Puede ser una imagen de texto que dice "THE SUFFERING OF GOD ACCORDING TO MARTIN LUTHER' THEOLOGIA CRUCIS Dennis Ngien Foreword by Jürgen Moltmann"
José Luis Avendaño

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