El Consell Evangèlic de Catalunya (CEC), junto con otras instituciones evangélicas, ha convocado, para el próximo 5 de noviembre, una manifestación para protestar contra el menoscabo que se está haciendo en Cataluña a la libertad religiosa. No sé las consecuencias que pueda tener para la comunidad protestante catalana dicha convocatoria. ¿Cómo reaccionará el Gobierno de la Generalitat ante esa expresión pública de fuerza? No lo sé. Quiero pensar que el CEC haya medido bien lo que puede suceder el día después de la manifestación, y el posible “cabreo” de los aludidos.
Lo que sí sé es lo que nos enseñó Jesús cuando dijo: “¿Quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? No sea que, después que haya puesto el cimiento, no pueda acabarla y todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, diciendo: “Este hombre comenzó a edificar y no pudo acabar”. ¿O qué rey, al marchar a la guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si puede hacer frente con diez mil al que viene contra él con veinte mil? Y si no puede, cuando el otro está todavía lejos le envía una embajada y le pide condiciones de paz.” (Lucas, 14:28-32)
Es verdad que razones no nos faltan para protestar ante la subjetividad de la aplicación de la Ley de Lugares de Culto entre los alcaldes de nuestras poblaciones y ante una reforma de dicha ley no consensuada con las minorías religiosas. No es de recibo que, como menciona Guillem Correa -Secretario General del CEC- en uno de sus artículos, algún alcalde haya dicho <<«En mi pueblo la Libertad Religiosa la regulo yo» o «En el centro de mi pueblo no se instalará nunca un Centro de Culto que no sea católico» >>. También es un atentado contra la libertad religiosa que nos pongan trabas y más trabas para abrir nuevos lugares de culto. Todo ello ejemplifica la mentalidad poco o nada democrática de algunos de los que nos gobiernan. Pareciera que estuviéramos viviendo de nuevo en los tiempos más oscuros de la historia de nuestro país.
Ahora bien, ¿El único camino es convocar una manifestación reclamando nuestras libertades en un contexto de elecciones electorales en el Estado español? ¿La única opción posible es convocar una manifestación reclamando libertad religiosa en un contexto socioeconómico extremadamente crítico? ¿No existen otras vías?¿Realmente se han agotado todas? ¿Es el momento oportuno? Esas son mis preguntas, no otras.
Por ello, un servidor no asistirá a dicha manifestación, y no por las razones que la convocan, sino debido a las muchas dudas y preguntas que tengo en cuanto a la estrategia por la que ha optado el CEC y las instituciones que la secundan. Lo siento.
Ignacio Simal

Como puedo llegar por este medio a ustedes,para integrarme al numero de per,sonas que perdieron su casa,el banco la tomo por dejar de pagar a causa de empleo y ahun queda una deuda por pagar,quisiera que me permitan a integrarme a esa masa de personas que estan protestando para que me ayuden de alguna manera con mi problema. Estoy en la ciudad de tarazona -pertenece a zaragoza.
Después de leer la carta de Simal y reflexionar sobre sus preguntas y dudas. Me asalta en mi mente un pensamiento; estaba esperando ver al final del escrito de Simal, una serie de propuestas para abordar este asunto sin tener que recurrir a la manifestación propuesta por el CEC. Pero no he encontrado nada. ¿No se ha querido mojar Simal…? Desde mi punto de vista hubiera sido bueno leer algo de esas otras opciones que a Simal le parece que hay. La critica cuando es constructivas aportando otras opciones, siempre se ve como una ayuda, pero cuando sólo es critica, los lectores percibimos decostrucción.
Opino igual que los dos comentarios anteriores. El de Simal y A.Navarro.
En momentos como los que estamos viviendo en nuestra nación, poco les importa (o nada)al que le suben aún más la hipoteca, al que se ha quedado sin trabajo, al que lleva años sin poderle operar, etc. etc. las reivindicaciones religiosas de una minoría en Catalunya.
Es cierto que debemos de manifestarnos. Y soy una de esas personas que corrieron delante de los «picoletos» luchando por la democracia y estatut d’autonomía como si mi vida dependiera de ello.
Pero hoy…con todo lo que tenemos delante, no creo que sea el momento más oportuno. Y repito, no por haya razones de peso, porque las hay y fuertes, sino porque el objetivo de una manifestación es hacerse notar y hacer «ruido». Y en este momento…será como el que oye llover.
Os aseguro que me hubise gustado muchísimo manifestarme. Pero a mi edad…y visto lo visto, no está uno para perder el tiempo tirando piedras al agua.
Ya sé que mi comentario no va a gustar a muchos. Pero menos me gusta a mí que no hubieran organizado «una buena» cuando era el momento oportuno, y cuando en Barcelona se hacían importantes actos «protestantes».
De todas maneras…les deseo todo lo mejor a los que van a ir. Que Dios os bendiga y esperemos que no os llueva.
José Antonio
Granollers, Barcelona
Suscribo este comentario de la A a la Z
Tal vez no sea oportuna por la época electoralista, pero yo creo que en esta época es cuando los candidatos deben saber clarammente que hay una parte importante de la opinión pública que les afea su antidemocrático proceder, y que deben cambiar de actitud. Y otra cosa que queda en evidencia, es el talante de los «nacionalismos» exclusivistas y reaccionarios. Da igual que sean de otra parte de la península ó de aquí, como es el caso. El comportamiento es tan similar como lo sería si todos hubiesen mamado de las mismas ubres,aquellas que derramaron leche-mala, por cierto- pensando que creaban otra via láctea , y tan solo, cubrieron de ignominia las libertades legítimas de los españoles,negando derechos igualitarios.
Yo, tampoco iré, pero porque ya soy viejo para soportar las caricias de las guardias pretorianas hoy redivivas…. en esta autonomía de España.