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Posted on 24/01/2012 by Carlos Osma  in  Biblia, Opinión

El amante de Jesús

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Cuando uno reflexiona sobre la historia de amor entre Lázaro y Jesús le vienen de inmediato multitud de preguntas que quedan sin respuesta, sin embargo hay una que el mismo evangelio pone en boca de Marta y María: ¿Por qué Jesús no llegó antes? ¿Por qué dejó morir a Lázaro? Es cierto que el Jesús omnisciente que nos presenta el evangelista tiene justificación para todo, pero para “mostrar la gloria de Dios” o “para que crean que tú me has enviado”, no son respuestas aceptables para quienes se identifican con el amante abandonado en su lecho de muerte.

Carlos OsmaSí así lo fuera, la relación de amor entre Jesús y Lázaro sería una de esas relaciones destructivas en las que un miembro de la pareja utiliza al otro en beneficio propio, o como en este caso, para “el beneficio de Dios”. La experiencia nos muestra como detrás de semejantes afirmaciones siempre se esconden intereses que no tienen la valentía de competir de tú a tú con el resto de intereses tan legítimos como distintos. En definitiva, utilización del nombre de Dios para legitimar opiniones, sexualidades, puntos de vista y cosmovisiones que favorecen a los poderosos poseedores del Dios verdadero.

De lo expuesto en el evangelio podríamos deducir que Jesús descuidó a su amado Lázaro por llevar a cabo la labor que Dios le había encomendado. Y no lo hizo inconscientemente, puesto que Marta y María consiguieron hacerle llegar antes el estado crítico en el que su hermano Lázaro se encontraba. El Jesús joánico parece tener que escoger entre el amor o la voluntad divina. Algo que por muy escandaloso que parezca es de lo más común en muchas experiencias de fe. Disfrutar de los momentos de cariño, complicidad y placer con la persona a la que se ama, o comportarse como un hijo de Dios. Que tristeza seguir a un Dios que te pide dejar el amor bien lejos. Que incongruencia predicar después que dicho Dios es amor. Pero cuantos dioses amor por definición nos envuelven, y que pocas veces dejamos que nuestras experiencias reales de amor nos revelen algo de la esencia divina.

No es difícil imaginar a Lázaro esperando en su lecho, convencido de que Jesús aparecería en cualquier momento. Repitiendo una y otra vez: “¡La voz de mi amado! He aquí el viene saltando sobre los montes, brincando sobre los collados(1)”. Su fe inquebrantable le permitiría soñar con la llegada de su gran amor: “Mi amado metió su mano por la ventanilla, y mi corazón se conmovió dentro de mí. Yo me levanté para abrir a mi amado, y mis manos gotearon mirra, y mis dedos mirra, que corría sobre la manecilla del cerrojo(2)”. Sin embargo la dura realidad se imponía: “Abrí yo a mi amado; Pero mi amado se había ido, había ya pasado; Y tras su hablar salió mi alma. Lo busqué, y no lo hallé; lo llamé, y no me respondió(3)”. Con esa dolorosa sensación de abandono, Lázaro se enfrenaría a su muerte. Tras ella, el cuerpo de Lázaro abandonó el lecho que albergó tanto amor, para adentrarse en la oscuridad del sepulcro.

Las personas abandonadas, silenciadas, borradas, y deconstruidas por las “necesidades” de un Dios que debe hacer patente su poder y su gloria en el mundo son legión. Todas ellas introducidas en un sepulcro como Lázaro para no hacer peligrar los sistemas que su sola existencia amenaza. Allí están muertas, abandonadas por Dios. Su cuerpo inerte y silencioso se descompone poco a poco, dirigiéndose irremediablemente hacia el olvido definitivo. Pero, como dice Simone Weil, el final definitivo sólo tiene lugar cuando el amor desaparece por completo. “Es preciso que el alma continúe amando en el vacío, o que, al menos, desee amar, aunque sea con una parte infinitesimal de sí misma. Entonces Dios vendrá un día a mostrársele y a revelarle la belleza del mundo(4)”.

Parece que incluso en la muerte, Lázaro continúo amando a Jesús, y que Jesús entendió por fin que el Dios al que revelaba le pedía que fuera al encuentro de su amado. Jesús no estaba allí, ante el sepulcro, por amor a Dios, sino por el amor que Dios había puesto entre Lázaro y él. Delante del sepulcro lloró, probablemente por ver el dolor que producía la muerte a su alrededor y en él mismo, pero quizás también por no haber compartido desde el principio el sufrimiento de su amado.

Con voz potente y con una fe capaz de mover montañas, llamó Jesús a Lázaro para que volviese a la vida: “Ven, oh amado mío, salgamos al campo(5)”. El cuerpo de Lázaro comenzó a sentir que había en él vida: “”Sus manos, como anillos de oro engastados de jacintos; Su cuerpo, como claro marfil cubierto de zafiros. Sus piernas, como columnas de mármol…Su paladar, dulcísimo, y todo él codiciable(6)”. Así era el amado de Jesús, así era su amigo. Y allí se hizo presente el milagro, allí Lázaro volvió a la vida. Fuera del sepulcro se alegraron y gozaron juntos, porque “fuerte es como la muerte el amor(7)”.

Tanto si estamos dentro del sepulcro, como si nos atrevemos a situarnos frente a él, sólo nos salva el amor. No hay religión, fe, filosofía o ideología que sea verdadera si no respeta el amor. Sólo el amor, aunque sea tarde, nos llevará frente al sepulcro de los desheredados, y sólo el amor, aunque sea tras un gran sufrimiento, nos permitirá salir de él. Es nuestra única salvación, no hay otra. Ni justicia, ni seguridad, ni riquezas; sólo el amor. Esa es la esencia de la fe cristiana, y posiblemente la de muchas otras experiencias religiosas. Sencillamente porque nuestro salvador se nos ha revelado de esa forma, como amor. Afirmar “Sólo Cristo salva” es lo mismo que decir “Sólo salva el amor”.

Carlos Osma

Notas:

(1)    Cnt 2,8.

(2)    Ibíd. 5,4-5.

(3)    Ibíd. 5,6.

(4)    Weil, S. “A la espera de Dios”. (Editorial Trotta. Madrid, 1993), p.77.

(5)    Cnt 7,11.

(6)    Ibíd. 5,14-16.

(7)    Ibíd. 8,6.

 

Carlos Osma

11 comentarios

  1. ¡Carlos! Cuando bien me haces con tu voz profétrica. Hace muchos años que te sigo. Pido al Señor continue dándote animo y mucha ilusión como sembrador de la Palabra.
    bernardo yoel.

  2. yo pertenezco ADIOS INCLUSIVO..!!!
    Me da mucha pena ver cuanta gente hay en el mundo que dicen ser cristianos,y conocer a DIOS cuando en realidad toda la vida y desde siglos,ni lo habeis conocido ni lo conocieron,al no entender un dios inclusivo..desde hace siglos.
    Acaso no era dios amor al projimo y no mmires con quien?Acaso el no estuvo con ladranos,leprosos,protitutas,eunucos,etecetec.
    Y sin embargo le negaron en su tiempo,por dirijirse hacia lo que los demas los hombres negaban,y actulmente la sociedad quieren negar…
    ¿no es acaso miedo,de emparentaros con personas del mismo sexo…?
    ¿no fue un eunuco el primer cristiano baustizado..?
    ¿no mando dios a su hijo a la tierra y le dimos muerte porque no le creiamos…?
    No somos en verdad necios por nacimiento,en no entender,que DIOs amo a sus hijos sin excecepciones de sexo ni diferencias sexuales,ni de ideologias,ni de razas..
    ¿A que necios defendeis a capa y espada..diciendo que dios nos haborece a los que amamos a personas de nuestro mismo sexo…¿Que quereis defender si le disteis muerte a EL…???
    YO os digo que cuando Dios este entre nosotros,sera cuando exista un mundo sin distinciones,ni de sexo,ni de razas,ni ideologicos…PAZ Y AMOR ESO ES LO QUE QUIERE…Y TENDRA SU VENIDA..!!!! BENDICIONES

  3. Me dio mucho gusto leer que unos si diciernen bien las intenciones no tan subliminales del autor. Este es un ejemplo gravisimo de eisegesis liberal contemporeana. El autor debio entender que para el Judio y la Escritura la relacion homosexual es contra la Voluntad y diseno de Dios. Pero tal vez el error no fue del autor en su articulo pues este website apoys su ideologia al declara inclusivista ( vean el objetivo de el website por su fundador) el gran error es que Cristianos crean que Lupa Protestante sea Evangelica o’ Biblica. No todo lo que brilla es oro, y no todo lone dice ser protestante es Cristiano o’ Biblico.

  4. Me parece que el Sr. Carlos Osma, deja muy claro sus tendencias o preferencias sexuales, por no decir «homosexuales», es obvio que de alguna manera quiere mezclar lo Santo con lo profano. Me parece una irreverencia total de su parte querer esconderse o justificar sus perversiones, utilizando nada mas y nada menos, que la Palabra de Dios y la resurrección de Lázaro.
    Dios es claro en su palabra en Levítico 18: 22 » No te echaras con varón como con mujer; es abominación.»… Mi consejo para Carlos Osma es que se arrepienta y que no trate de justificar sus «confusiones» torciendo la palabra de DIOS, ni tomando el Nombre del SEÑOR JESÚS, en su torcida boca. Si en verdad ha leído la Biblia, le invito a que lea esto:
    1era. de Corintios 6: 9 y 10 «No sabéis que los injustos no heredaran el reino de DIOS? No erréis;ni los fornicarios, ni los idolatras, ni los adúlteros, NI LOS AFEMINADOS, NI LOS QUE SE ECHAN CON VARONES… Heredaran el Reino de Dios.(énfasis mio)

  5. Observamos un ejercicio hermenéutico tendencioso. La pluma es buena, pero ¿cuál es la intención del autor? La deducción que hace del texto para indicar que Jesús descuidó a su amado Lázaro no me parece acorde al evangelio de Juan. Tampoco el título es acertado porque el evangelio habla de «el que amas está enfermo» y puntualiza «Amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro»; usar «amante» es confuso y sospechoso, así como el uso del libro de Cantares para ilustrar un relato evangélico.
    Por lo demás, la experiencia de lejanía y distancia de Dios es relevante porque es compartida por muchos, aunque finalmente quede el consuelo de que caminar con Jesús, a quien amamos, es lo mejor que podemos hacer porque buscar la justicia también es amar al prójimo como a uno mismo.

  6. me ha gustado mucho el texto, bella composicion de otro modo de poder ver las cosas, de tal como al menos esta presentada por tradicion, pero siempre la poesia refresca, un aplauso para este compañero matematico . profe.

  7. Saúl Méndez Ortiz. Estoy de acuerdo con Adriano Navarro, que el artículo quiere presentar un pensamiento poético, pero que puede ser utilizado por las mentes torcidas, como lo afirma Ángel, para presentar, como han presentado el amor “fileo” (gr) o amor de amistad de David con Jonatán (Hijo del rey Saúl), como una relación homosexual. Si Dios es amor o agápē, Jesús amo a Lázaro y a toda la humanidad con Sus amor agápē. Cuando restituyó y empodero espiritualmente al Apóstol Pedro, (Juan 21:15 a17), el Señor le pregunta a Pedro si le agápē, es decir si le amaba con el amor de Dios, y el apóstol le respondió las tres veces que si le fileo, es decir que si le amaba con el amor de amigo. El Señor Jesús nos explico que el amor agápē consiste en llegar a dar la vida por sus amigos, como Él lo hizo. Esa es la pregunta eterna que nos hace Jesús: Fulano de tal, hijo de tal, ¿Me agápē?

  8. Alguien me ha enviado este artículo, con el calificativo de «¿se puede ser más necio?» Y yo añado: ¿se puede ser más retorcido? (2ªPedro 3.16) El anterior participante, es mucho más elegante (¿o ingenuo?) al preguntar, incluso «¿que se pretende al presentársenos a Lázaro como el amante de Jesús… etc.?» La respuesta es tan obvia que no deja lugar a duda alguna. NO me cabe duda de que el autor tiene recursos, pero desde luego,tal «extraordinaria creatividad hermeneútica» más que para hacer exégesis del texto, la ha usado para hacer un ejercicio de ‘eixégesis’ de lo más repugnante. Y no digamos de la conexión que hace con el Cantar de cantares, donde el AMADO Y LA AMADA (no lo que el autor del artículo nos quiere hacer colar) se expresan mutuamente. Este ‘Jesús’ que presenta el autor en su artículo, no es el Jesús que nos presentan los evangelios y las cartas apostólicas. Este es «otro ‘jesús'» que nada tiene que ver con aquel. ESte jesús es el resultado de -nuevamente- retorcer las Escrituras para que digan lo que uno quiere que digan pero no lo que realmente dice.

  9. Coincido en que hay una gran creatividad hermenéutica en la lectura de la relación entre Jesús y Lázaro. Este artículo me recordó la interpretación de la psicoanalista Francoise Doltó, en «L’Evangile au risque de la psychanalyse», donde comenta que en el relato de la resurrección de Lázaro, lo que hace Jesús es romper con un vínculo homosexual que el ataba a Lázaro, para seguir un camino propio, que le conduce a la cruz. Un saludo cordial para Carlos Osma y gracias por estimular la reflexión bíblica. Víctor

  10. El articulo me parece literariamente bellísimo, y rebosa sensibilidad. Pero no busquemos «hermenéutica»,porque esta-a nuestro entender- aparece distorsionada e incluso disparatada desde el punto de vista tradicional. No la entenderemos a no ser que primero intentemos comprenderle a él mismo.Con todo, yo estoy seguro por un lado, que el lo sabe sobradamente, y dentro de su libertad personal ha querido expresar un pensamiento poéticamente más rico que ortodoxo.
    Mis mejores deseos para Carlos y todos los demás que escriben, dándonos tambien oportunidad a muchos, de exponer nuestro punto de vista.

  11. Me pareció extraordinaria la creatividad hermenéutica de este artículo. Sin embargo, el mismo corre el riesgo (obvio a mi parecer) de «homosexualizar» más que promover la amistad genuina que existió entre Jesucristo y Lázaro.
    Un título como «El amante de Jesús» y una lectura tan siquiera superficial del artículo arrojan ante el autor varias interrogantes que serían necesarias clarificar. Por ejemplo, ¿qué se pretende al presentársenos a Lázaro como el amante de Jesús sobre todo cuando la relación entre ambos es vista a la luz de la experiencia eróticamente heterosexual o heterosexualmente erótica narrada en El Cantar de los Cantares? ¿Existe realmente (o aparentemente) en Juan una dicotomía entre la voluntad y el amor de Dios? Ver arriba, «El Jesús joánico parece tener que escoger entre el amor o la voluntad divina».

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