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Posted on 25/03/2013 by Carmelo Álvarez  in  Historia

Las iglesias y los derechos humanos en Argentina

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Al escuchar las recientes declaraciones del buen amigo y hermano, Adolfo  Pérez Esquivel, a raíz de su visita al Papa Francisco, quisiera poner en perspectiva una dimensión que no debemos pasar por alto: en Argentina hubo un sector importante de las iglesias que enfrentó los desafíos planteados por la tortura, la desaparición forzada y otras violaciones humanas contra el pueblo. El propio Adolfo Pérez Esquivel ayudó a fundar el Servicio de Paz y Justicia en Latinoamérica, siendo un incansable promotor de la justicia desde su radical postura militante pacifista. Incluso, estuvo muy activo en Centroamérica en los años duros de guerra en la región. [1]

Es muy cierto que hubo obispos identificados con la dictadura militar en Argentina (los hubo también en otros ligares de América Latina). Pero no es menos cierto que hemos tenido dirigentes eclesiásticos valientes y audaces, que han defendido y promovido los derechos humanos. Aquí hemos de incluir obispos católicos y protestantes, así como teólogos y teólogas que levantaron su voz y plasmaron en sus escritos posturas de claro corte profético y pastoral.

Debe destacarse el nombre de Beatriz Melano, profesora en el ISEDET y teóloga feminista pionera, que en su cátedra y su propia vida levantó la voz en defensa de los derechos de las mujeres y en claro compromiso en promover el ministerio de la mujer en la iglesia y la sociedad.  Sus escritos aparecieron en varias revistas de Latinoamérica, en los estudios del ISER y en Cuadernos de Teología, la revista del ISEDET. Su libro pionero fue, La mujer en la iglesia (Buenos Aires: El Escudo, 1973). Son una serie de conferencias dictadas en un Encuentro de Mujeres de Iberoamérica en Madrid, 1971. Beatriz Melano fue un espíritu creativo y libre. Gustaba de las innovaciones litúrgicas, sobre todo las danzas hebreas.

En Argentina se destacaron el recordado Obispo de Quilmes, Monseñor Jorge Novak. Lo conocí en circunstancias muy críticas pues la enfermedad Guillan Barré  lo obligó a hospitalizarse en la Clínica Bíblica en San José de Costa Rica. A instancias del Obispo Federico Pagura, presidente del Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI) lo visité, oré con él y le ofrecí todo mi apoyo. Yo era secretario de la Pastoral de Consolación y Solidaridad del CLAI y participé en un simposio auspiciado por el Instituto Interamericano de Derechos Humanos, con sede en San José de Costa Rica. Monseñor Novak disertó sobre la situación de los derechos humanos en la Argentina. Eso fue en 1984.

Los obispos Jaime de Nevares y Monseñor Miguel Heysane también fueron abiertos defensores de los derechos humanos y denunciaron con fuerza el atropello contra el pueblo argentino por la dictadura militar.

Ya para 1975 un grupo de líderes, que incluyó al teólogo metodista José Míguez Bonino y líderes católicos, protestantes y judíos, y no creyentes  comprometidos con la defensa de la vida y la dignidad del pueblo, convocaron la Asamblea por los Derechos Humanos. Las iglesias evangélicas se pronunciaron sobre este tema y fundaron un organismo en 1976, el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH), que ha ejercido un papel determinante en la defensa, promoción denuncia de las violaciones y la educación sobre los derechos humanos. [2]

El obispo Federico J. Pagura ha sido un consistente y dedicado defensor de los derechos humanos, con una larga trayectoria en su ministerio pastoral y episcopal de denuncia profética y acompañamiento pastoral. En ese fructífero ministerio ha liderado en instancias continentales como la Comisión Evangélica Latinoamericana de Educación Cristiana, como su presidente. A través de la presidencia en el Consejo Latinoamericano de Iglesias por varios años y en su tarea como obispo metodista en Costa Rica y Argentina. Su envolvimiento en el MEDH y en múltiples instancias, foros, talleres y jornadas en todo el continente americano, lo distinguen como una figura de indiscutible integridad y verticalidad en la defensa de la vida y la promoción de los derechos humanos. Ha de recordarse su producción poética e himnológica, que cruzando fronteras, lo ha convertido en un vaso convocante por la justicia y la paz. [3] A sus 90 años el Obispo Pagura sigue incansable e inclaudicable en su compromiso en pro de los derechos humanos.

Estos ejemplos nos sirven para destacar que sí hubo un liderato eclesiástico y teológico que se esforzó, y en ocasiones sufrió la persecución y la intimidación de los militares argentinos,  por su decidida entrega en defensa de la vida y la causa justa. Es posible afirmar que hubo una perspectiva profética responsable, con una ética pertinente en tiempos sombríos. Ello mantuvo viva la llama de la esperanza. Como lo afirmara este cántico universal del Obispo Federico Pagura:

Por eso es que hoy tenemos esperanza, por eso es que hoy luchamos con confianza el porvenir en esta tierra mía



[1] Adolfo Pérez Esquivel, Christ in a Poncho. Testimonials of the Non-Violent Struggles in Latin America (Maryknoll: Orbis Books, 1982).

[2] AA. VV. Fe, compromiso y teología. Homenaje a José Míguez Bonino (Buenos Aires: ISEDET, 1985). En este libro hay varias referencias al compromiso del Dr. Míguez y su tarea pionera en el área de los derechos humanos. El propio Dr. Míguez hace referencia a su compromiso y actividad en la promoción y defensa de los derechos humanos en Guillermo Hansen, ed. El silbo ecuménico del Espíritu. Homenaje a José Míguez Bonino en sus 80 años (Buenos Aires: ISEDET,  2004),  433.

[3] Recientemente se han publicado sus memorias en un tomo definitivo editado por Carlos Sintado y Manuel Quintero, Federico Pagura, Alborada de la esperanza (Quito: CLAI, 2013).

Carmelo Álvarez

2 comentarios

  1. Estimado Carmelo: Tiene razón muchas personas a las que nombra: Beatriz Melano, Miguez Bonino, la primera profesora, el segundo director de tesis, y otros que usted nombra son protestantes. Excelentes personas y comprometidas. Cuando hablamos de complicidad en general se habla de la Iglesia católica, de su jerarquia.Ella como Episcopado en su totalidad fue cómplice, no porque yo lo diga sino porque aún pruebas y cunado digo cómplice no lo digo solo a efectos prácticos; no buscar a desaparecidos. Digo fue el brazo legitimador cristiano teológico sin el cual no hubiera sido posible el genocidio. Al respecto lo invito a consultar mi tesis,de la que repito fuera padrino (miguez Bonino)del dios sacrificador de la Doctrina de Seguridad Nacional al Dios de la vida, 1992.Isedet.Atentamente y a su disposición. Dra.Marcela Bosch

  2. Estimado Carmelo: gracias por una nota necesaria que honra a los familiares de los muertos por las dictaduras y partícipes necesarios; en particular en la República Argentina. El gobierno actual está declamando, desde hace una década, que es «campeón de los DD.HH.» y acusaba, hasta hace dos semanas, al cardenal Bergoglio como partícipe directo de crímenes de lesa humanidad. La guerrilla montonera tenía ideales similares a los de mucha gente: acabar con la pobreza, la discriminación y el abuso del poder. Pero sus métodos no difirieron con los del régimen que combatían. En la Memoria de los muertos por la dictadura pocos los gobernantes de turno no recuerdan a los que murieron por cumplir con su deber de subordinados de las fuerzas de seguridad. La condena de la violencia siempre se declama desde los dos lados, pero es más creíble si se hace desde el lado de las víctimas. Si en democracia se utilizan los mismos manejos que se usaban en las dictaduras, pasa a ser una pseudo democracia; un régimen que verbaliza una cosa para ganar votos, y ejerce el poder como en las peores dictaduras. Lamento decir que he oído a muchos cristianos, también evangélicos, hablar a favor de los dictadores; y no faltan los que hoy piensan que si volviesen los militares sería mejor que lo que hay. Son los mismos que desconfiaban de valientes cristianos, como Míguez Bonino y Federico Pagura, entre otros, como de herejes que hacían del evangelio solo un manual de justicia social. Doy gracias a quienes, sabiendo que el reino de Dios no es de este mundo, se comportaron -allá y entonces- como embajadores de Jesucristo; sin traicionar ninguna de sus enseñanzas. Ocuparse primeramente de «el reino de Dios y su justicia», implica derechos y deberes para todo heredero del Reino, mientras el Señor le permita tener una ciudadanía terrenal.Paz del Señor.

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